Albano Dante Fachín defiende en esta entrevista la necesidad de tender hacia un modelo sanitario en el que la vertiente pública tenga mucho más peso que en la actualidad. En opinión de Dante, que también es secretario general de Podem Cataluña (partido que pertenece al grupo parlamentario de Catalunya Sí que es Pot), hay que potenciar el papel de la atención primaria, un nivel asistencial “que cada vez tiene menos recursos”.
Pregunta. ¿Cuáles son los principales retos que afronta la sanidad catalana actualmente?
Respuesta. Creo que es fundamental hacer una reflexión desde el punto de vista político sobre el modelo sanitario. El consejero, Antoni Comín, ha abierto algunos debates, como la contratación o no de centros con ánimo de lucro. Y se habla, claro, de las listas de espera, que es un tema importante. Pero no se habla tanto del modelo, de qué tipo de modelo sanitario es el más conveniente. Por este motivo, creemos que hay que abrir un debate político profundo pero también abierto al resto de la sociedad sobre el modelo sanitario que queremos.
P. ¿Y cuál es el modelo que proponen ustedes?
R. Hay que tender hacia una provisión publica, a diferencia de la tendencia de los últimos años. Hay que romper con la idea de que no es importante quién gestiona, sino los resultados, porque creemos que en función de quién gestiona, los resultados son mejores o peores. En este sentido, la relación entre gestión pública y un buen servicio es directa. Si gestiona una empresa con afán de lucro, esto tiene consecuencias directas en el cómo gestiona y, por lo tanto, en los resultados. Y esto también aplica a las fundaciones o las EBAs, que son modelos de gestión que no compartimos. La historia reciente demuestra que no es verdad la supuesta mejor eficacia de la gestión privada, o que comporte un ahorro. La connivencia público-privada acaba afectando a los resultados.
P. Otro de los grandes retos de cualquier sistema sanitario es cómo incorporar la innovación.
R. Sí, es un tema de fondo. Y aquí es muy importante el papel de la atención primaria. Se sabe que cuando más peso tiene la atención primaria, más se desmedicaliza la asistencia. AP tiene un papel de prevención que provoca que haya menos necesidad de factura farmacéutica, de intervenciones quirúrgicas, de hospitalizaciones... Todo el mundo está de acuerdo, no hay nadie que diga que no quiere potenciar la AP, pero cada vez tiene menos recursos.
Y, a diferencia de hace unos años, cuando se movilizaban los pacientes, ahora son los mismos profesionales los que empiezan a decir que no pueden hacer su trabajo, a través de movimientos como Rebel·lió Primària en Cataluña. Y es que esto tiene un impacto en la salud de los pacientes.
P. ¿Cuál es su postura ante la posibilidad de que Barcelona sea la futura sede de la Agencia Europea del Medicamento?
R. No estamos en contra, pero sí nos preocupa el discurso, dijéramos, acrítico. Puede ser una gran noticia, un motivo de prestigio, pero a nivel político el sistema tiene la obligación de tener en cuenta aspectos tan importantes como la factura farmacéutica.