El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid ha dado un paso más en su ‘lucha’ contra las diversas normativas que imponen descuentos y deducciones a las oficinas de farmacia. Además de sus constantes denuncias en actos públicos que viene realizando desde hace años, ahora ha remitido una serie de misivas a las principales entidades del sector (CGCOF, patronales, distribuidoras, etc.) y Administraciones (Ministerio y Consejería de Sanidad de Madrid) pidiendo un movimiento sectorial común contra estas imposiciones —a los primeros— y una petición de promover los trámites para su derogación —a los segundos—.
Pregunta. Su insistencia pública respecto a la necesidad de derogar el 5/2000 así como otros decretos de descuentos y/o actualizaciones posteriores....¿demuestra que entiende esta lucha como ‘objetivo número 1’?
Respuesta. Antes de ser presidente del colegio una de mis “reivindicaciones” fue, y es hoy, tratar de hablar de los decretos de deducciones. Y desde que lo soy, aprovecho todos los foros para hablar de ello. La idea es muy simple: cuando se crean estos decretos ley la situación del país era muy concreta y muy distinta a la actual, y con un elevado gasto farmacéutico público. Lo que dice el COF de Madrid es que ese escenario no es el actual, ni mucho menos. Se trata de abrir un paréntesis en el tiempo que nos lleve a analizar la situación y a intentar entender todos que unos decretos que nacen para controlar una situación, una vez controlada, no tiene justificación alguna su mantenimiento, mucho menos seguir penalizando a la farmacia.
P. En origen, el 5/2000 se tildó de coyuntural, como una “colaboración” de la farmacia para responder al descontrol del gasto. En un contexto actual, ¿se han acabado las excusas para mantener este decreto?
R. Efectivamente, estos decretos en sí mismos tienen la particularidad de intervenir mientras el gasto público estaba elevado. Su justificación posterior, estuviéramos o no de acuerdo con esta intervención administrativa, era su temporalidad. Los enunciados de los decretos así lo definen: “medidas urgentes y extraordinarias”. Lo que pedimos es hablar de esto, y ello no puede ser ni un “pecado” ni dar a entender que el mero hecho de hablar de estos decretos pudiera generar problemas al sector.
P. ¿Tienen datos de las pérdidas económicas a las boticas madrileñas?
R. Por supuesto. Pero no es tanto el perjuicio económico, que lo es, sino el seguir manteniendo una política restrictiva en momentos que no se precisa de hacer ajustes ni de pedir “colaboración al sector” para que las cuentas cuadren. El sistema tiene herramientas para controlar el gasto, y muchas de ellas están desplegadas desde hace un tiempo, como la expansión de los genéricos, los precios de referencia... No digamos ya lo que ha sucedido con los DH. A la farmacia madrileña, el año 2016 le supuso 52 millones de euros de deducciones. Puede ir sumando cantidades semejantes desde 2000. La suma es tremenda. En el caso de uno de estos reales decretos el 50 por ciento de las farmacias madrileñas están afectadas, y en el caso del RDL 8/2010 todas contribuyen con el 2,5 por ciento de deducción sobre determinados medicamentos.
P. Respecto a la nueva actuación del COF de Madrid con el envío de cartas pidiendo apoyo a su reivindicación. ¿Considera clave que todo el sector muestre un clamor público, constante y notorio contra esta medida?
R. Yo hablo, como supongo que todos los presidentes, con mis colegiados y puedo decir que las bases tienen la idea muy clara a este respecto. Por supuesto, creo en la unidad, no en la uniformidad. Yo creo en el debate y en el intercambio de ideas, y también creo que los farmacéuticos nos votan para resolver los problemas, y no para que éstos se enquisten. Hemos iniciado una reflexión con las cartas que hemos remitido a agentes del sector. No queremos más protagonismo que el necesario para que esta cuestión de los decretos se aborde seriamente. Los farmacéuticos tienen derecho a conocer los argumentos que provocan que después de diecisiete años aún estemos de forma silente abonando unas deducciones al Sistema por las medicaciones que precisa el paciente Obviamente, con esta reflexión, análisis que pretendemos abrir o como quiera que la denominemos, se hace muy difícil permanecer callados. Por tanto, si me pregunta si es fundamental, le contesto que es necesario despertar nuestras conciencias y aplicar el sentido común.
P. También se han enviado misivas a Ministerio y Consejería (Madrid). ¿Dónde cree que está la ‘llave’ para la solución? ¿En el Ministerio, como órgano regulador? ¿O en las CC.AA? Son ellas las que reciben estos ingresos y, por tanto, las que pueden ser más reticentes a quedarse sin ellos...
R. Las Comunidades Autónomas tienen que ser conscientes de lo que tienen entre manos. No se puede hablar constantemente maravillas del farmacéutico y luego no permitirle que pueda expandirse. Por eso, nosotros hablamos con nuestro consejero de Sanidad —Jesús Sánchez Martos— que entendió desde el minuto uno este asunto. Naturalmente, el Ministerio tiene mucho que decir; no obstante, él es responsable de estos reales-Decretos ley. Ahora bien, lo más importante es que el sector esté de acuerdo al menos en que este tema deba abordarse. Y para ello, las bases, los farmacéuticos, confían en sus Juntas de Gobierno, lo contrario sería muy grave. Estoy convencido que los dirigentes de la profesión piensan lo mismo que los farmacéuticos que están en sus farmacias.
P. El consejero madrileño se había comprometido a plantear esta cuestión en el Consejo Interterritorial...
R. Es cierto que se había comprometido, pero después de una conversación con mi presidente y miembros del Comité Directivo del Consejo General de COF, del que formo parte como vicepresidente segundo, hablé con mi consejero y le expuse la necesidad previa de mantener en el seno de la Corporación nacional un debate sobre este asunto que nos permitiera ir de la mano, apelando a esa unidad de la que hablábamos al principio. Mi consejero lo entendió, pero le digo abiertamente que sigue dándome su apoyo, como yo se lo doy en lo referente a mis competencias como es la ordenación en nuestro territorio y las prestaciones farmacéuticas en Madrid objeto de Concierto.
P. Tras este no planteamiento en el CISNS del 21 de junio, ¿insistirá el COFM en que sea planteado en próximas convocatorias u otros foros políticos (Congreso, Senado, etc.)?
R. Lo he dicho anteriormente, creo que debemos abrir un debate interno y ahí es nuestro presidente —en alusión a Jesús Aguilar, presidente del CGCOF— quien tiene que establecer la fecha y su contenido. Esa debe ser la línea y la prioridad. Yo confío en mi presidente y en mis compañeros de equipo del CGCOF y espero, porque tienen el mismo concepto que yo, que de esa reunión saldrá la línea a seguir en relación a los reales decretos. Nosotros ya hemos hecho un primer trabajo que es difundir en el sector nuestra preocupación, nuestra contrariedad por lo que entendemos no es justo, en estos momentos mantener una política restrictiva de ingresos que está llevando a más farmacias VEC, más farmacias en concurso de acreedores, más farmacias que no pueden dar más empleo, etc.
P. ¿Esperan poder seguir trabajando con la Consejería en este asunto como así están haciendo en otros asuntos que también preocupan a la profesión, como son los medicamentos de DH?
Por supuesto. En los próximos días se celebra un Consejo de Administración del Sermas y ahí se han incluido dos puntos en el orden del día, éste de los decretos y el paso que hemos dado en Madrid con los DH. Personalmente, agradeceré al consejero su sensibilidad y su fe en la farmacia.