Las mutaciones o variaciones de nuevas cepas del SARS-CoV-2 van a marcar el futuro de la evolución de la pandemia. Pero es imposible llevar a cabo la investigación de nuevas vacunas sin una clasificación taxonómica adecuada y sin una monitorización permanente de la evolución del genoma del coronavirus. Los contagios facilitan el incremento de las mutaciones y es preciso vacunar rápido ahora y comenzar a desarrollar nuevas vacunas de segunda generación.
Mutaciones que preocupan
La razón de su importancia es que las mutaciones originan nuevos virus con distintos efectos:
- Superan las barreras inmunitarias y se vuelven resistentes
- Obvian el diagnóstico rutinario de anticuerpos
- Se transmiten con más intensidad y facilidad
- Causan una Covid-19 más grave
En permanente evolución
La evolución permanente está en el ARN del SARS-CoV-2. Su capacidad de producir de manera aleatoria copias de virus con errores le permite una adaptación fuera de lo normal.
La capacidad del coronavirus de producir copias con alteraciones de su secuencia de bases (sustituciones o eliminaciones) no tiene precedentes en una pandemia.
Cuanto mas contagios más mutaciones
Estos cambios sólo ocurren cuando se replica dentro de una célula de mamífero, roedor o de algún reservorio aún por identificar. Por tanto, la paradoja está servida: sólo controlaremos la pandemia cuando controlemos su capacidad de mutar. Y las mutaciones se controlan impidiendo la replicación y disminuyendo la transmisión: es un pez que se muerde la cola.
"se han identificado más de 40.000 mutaciones del SARS-CoV-2 en un año"
La solución: vacunación rápida, ahora y en el futuro
Porque las mutaciones (o variaciones si son cambios menores) del SARS-CoV-2 en esta pandemia van a seguir ocurriendo en la proteína S. La resistencia que permite al virus eludir los anticuerpos la contiene la mutación E484K. La mayor transmisibilidad de nuevas variantes del virus la proporciona la mutación N501Y. En la actualidad más de una veintena de nuevas variantes de SARS-CoV-2 preocupan y están siendo estudiadas y monitorizadas.
Más de 200 millones de € para seguir mutaciones
Reino Unido y Estados Unidos están invirtiendo, casi 40 millones de euros el primero y 170 millones de euros el segundo, en investigar y realizar un exhaustivo seguimiento de estas mutaciones. Porque se han identificado más de 40.000 mutaciones del SARS-CoV-2 en un año y las vacunas van a tener que reinventarse de nuevo contra las nuevas mutaciones venideras.