La mejora de la adherencia a los tratamientos y el papel del farmacéutico comunitario en el seguimiento del paciente centraron una de las ponencias destacadas en Infarma Madrid 2026, en la que se abordó la evolución asistencial de los Sistemas Personalizados de Dosificación (SPD) como herramienta para reforzar el valor sanitario de la farmacia. El encuentro puso el foco en los retos actuales del sistema, desde la complejidad de los tratamientos hasta la baja adherencia, pasando por la necesidad de consolidar modelos de servicio estandarizados y evaluables.
En la sesión participaron Raquel Moreno, responsable del servicio TSAP Medical Dispenser de Cinfa, Lydia Chaparro, responsable del Departamento de Servicios Profesionales del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Guadalajara y formadora colegial en la Red FoCo, y Manuel Asín, farmacéutico titular en Alicante y colaborador externo de Cinfa en la implantación del servicio Medical Dispenser. Tres perfiles que abordaron el SPD desde la perspectiva industrial, colegial y de la práctica diaria en oficina de farmacia.

Moreno abrió la ponencia subrayando el papel del SPD como palanca para reforzar el valor asistencial de la farmacia. “Ayudar a la farmacia a elevar ese valor farmacéutico, la adherencia de los tratamientos. Cómo hacerlo bien, apostar por el SPD”, señaló, destacando su contribución en la optimización del uso de los medicamentos y en la mejora de resultados en salud.
Por su parte, Chaparro situó la falta de adherencia terapéutica, como uno de los "grandes restos" actuales, incidiendo en que el SPD se ha consolidado como un servicio cada vez más implantado y con reconocimiento, incluso en términos de remuneración en algunas comunidades autónomas. Chaparro explicó que los pacientes habituales presentan perfiles complejos: “Una población polimedicada, con regímenes de dosificación complejos, que da lugar a una falta de adherencia, genera mayor mortalidad y un incremento del gasto sanitario”.
En este contexto, destacó el marco normativo y el desarrollo desigual del servicio en el territorio. Según expuso, el SPD cuenta con respaldo en la legislación estatal y autonómica, aunque su regulación específica depende en gran medida de cada comunidad. “16 comunidades autónomas tienen programas de SPD, pero solo cinco cuentan con regulación formal a través de los colegios profesionales”, explicó, al tiempo que recordó la importancia de procedimientos normalizados de trabajo adaptados a cada farmacia y de la formación continuada de los profesionales.
“Una población polimedicada, con regímenes de dosificación complejos, que da lugar a una falta de adherencia, genera mayor mortalidad y un incremento del gasto sanitario"
Chaparro también hizo hincapié en la estructura del servicio, diferenciando entre una fase técnica y otra asistencial, esta última exclusiva del farmacéutico. En este sentido, destacó procesos como la entrevista inicial, la revisión de la medicación, la preparación del dispositivo, su entrega y la verificación posterior. Además, subrayó la relevancia de los indicadores como herramienta de evaluación: “Si no registramos indicadores, no podemos saber si estamos ofreciendo un servicio de calidad”, afirmó, distinguiendo entre indicadores de proceso y de resultado en salud.
Rentabilidad y utilidad real del SPD
Desde la experiencia en oficina de farmacia, Asín aportó una visión práctica centrada en la implantación del servicio y su impacto en el día a día. Cuestionó aspectos como la rentabilidad y la utilidad real del SPD desde la perspectiva del profesional, pero defendió su valor en un contexto de pacientes cada vez más complejos. “¿Cuánto me cuesta? ¿Va a servir para algo? ¿Quién pone los resultados en salud?”, planteó, aludiendo a las dudas habituales en la farmacia antes de adoptar este tipo de servicios.
Asín incidió en que el perfil de paciente ha cambiado, con patologías más diversas, tratamientos más complejos y una mayor carga de información que el paciente no siempre es capaz de gestionar. “El paciente necesita un interlocutor”, señaló, apuntando a la farmacia comunitaria como un punto de referencia sanitario accesible que puede contribuir a mejorar la comprensión y el seguimiento de los tratamientos.
la farmacia comunitaria es un punto de referencia sanitario accesible que puede contribuir a mejorar la comprensión y el seguimiento de los tratamientos
Asimismo, destacó que la adherencia no solo se ve afectada por factores no intencionados, como el olvido o la falta de comprensión, sino también por causas intencionadas vinculadas al desconocimiento o a la falta de información. En este sentido, defendió el uso de herramientas digitales y sistemas de registro que permiten al farmacéutico disponer de información más completa sobre sus pacientes. “Todo lo que no se mide no se puede mejorar”, vino a resumir, poniendo el acento en la capacidad del SPD para generar datos útiles tanto en la práctica clínica como en la relación con otros profesionales sanitarios.
La ponencia concluyó con una visión compartida: el SPD se consolida como un servicio asistencial clave para abordar uno de los grandes retos del sistema sanitario, la adherencia terapéutica, en un contexto de creciente complejidad clínica y necesidad de integración de la farmacia comunitaria en el seguimiento activo del paciente.