El 29 de octubre es una fecha que, como la de tantas otras tragedias, ha pasado al imaginario colectivo. Aquel día, del que hoy se cumple un año, comenzó la DANA que arrasó los alrededores de la ciudad de Valencia, dejando más de dos centenares de víctimas e imágenes que más que a una riada recordaban a escenas bélicas. Las calles se llenaron de barro, fango, suciedad, coches que arrastraba el agua, pero también de solidaridad. Voluntarios de toda España acudieron a ayudar en las tareas de limpieza y recuperación, una labor que, un año después, aún no ha concluido en algunas zonas de la región.
Las farmacias, como es lógico, no estuvieron exentas de las consecuencias de la DANA. Muchas se vieron inundadas o directamente destrozadas. De hecho, el Muy Ilustre Colegio de Farmacéuticos de Valencia (MICOF) publicó, hace unos días, un vídeo con cuatro testimonios de sendos farmacéuticos que se vieron afectados por la gran riada de hace un año.
Y el propio presidente de la entidad colegial, Jaime Giner, recuerda, en El GlobalFarma, que aquel fatídico 29 de octubre lo vivió “de forma bastante dramática, porque yo mismo tuve que salir de una de las poblaciones inundadas en el momento que entraba el agua. La vi venir por la calle”. A partir de ese momento, Giner afirma que se dio cuenta de la magnitud de lo que estaba pasando. “Incluso la noche anterior, en mi población llovió lo que yo nunca había visto, y por lo tanto empecé ya a conectar medios, a llamar a la gente. Tuve que suspender una reunión departamental en Valencia, me decían que no llovía en la capital, y yo respondí “da igual, no llueve en Valencia, pero arriba sí, y esa agua tiene que bajar’”.
A mediodía del día siguiente de la DANA le empezaron a llegar imágenes de la zona de Requena, “y el escenario era dantesco. Yo ya estaba llamando a la Dirección General de Farmacia, a los responsables más directos del Colegio, a la propia distribución, muy importante, y poniéndome a disposición de lo que hiciera falta, por Teams, porque era la única manera, porque no podíamos cruzar”. Ni el secretario ni él pudieron acceder a Valencia y mantuvieron reuniones online los responsables más directos del Colegio, con los jefes de departamento que iban a hacer falta, como Informática, Gerencia, Atención Farmacéutica, Acción Social por los voluntarios, y empezaron a organizarse.
La importancia de la comunicación y la organización en la DANA
“Y, la verdad, dentro de lo que cabe, bien, organizamos el tema de voluntariado con la vocal de Responsabilidad Social Corporativa, Candelaria Almenar, e intentamos lanzar ya comunicaciones en términos generales a los farmacéuticos y a las farmacias, sabiendo, claro, lógicamente, que los de la zona no lo iban a recibir”, cuenta Giner. No obstante, se organizó un grupo para que “por amigos, físicamente o como fuera, pudieran contactar y saber en qué situación estaban las farmacias, o incluso en qué situación estaban nuestros propios compañeros, lo más importante”.
Se organizó un esquema: se montó un mapa de campaña en el salón de juntas en el que se iban marcando las farmacias que estaban habilitadas, y las que no, para atender, con la información de los miembros de junta, con la vocal que gestionaba el voluntariado, el vicepresidente “y todo lo demás, las personas que estaban en la zona de campo. Teníamos que dividirnos. Unos teníamos que estar en el barro, otros teníamos que estar hablando con Dirección General, con el Ejército, con los ayuntamientos, con Farmamundi (genial el trabajo de Farmamundi), con la distribución… para gestionar con las fuerzas de seguridad del Estado y Policía Local”.
La distribución, continúa, tenía dificultades para llegar a ciertas farmacias. “Se podía acceder, pero pedimos colaboración de la Guardia Civil, de la UME y de Fuerzas de Seguridad del Estado, de la consellería y de la Generalitat… y la verdad es que empezó a funcionar todo bastante bien. Luego ya, en el comité de crisis, tuvimos que plantearnos cuál era la situación”.
Y la situación era que no había electricidad, ni internet, ni teléfono. Había farmacias en las que era imposible operar, por lo que se empezó a clasificarlas según sus posibilidades, las que podían empezar a trabajar. El MICOF, destaca su presidente, tienen en el parque tecnológico unas instalaciones “muy buenas, con un aula de informática, en donde hay alrededor de unos 30 ordenadores preparados para dispensar receta electrónica, para hacer prácticas y hacer cursos”. Así, se empezó a distribuir esos equipos en las primeras farmacias que podían empezar a operar, “con mobiliario provisional, mesas de playa, mobiliario cedido, cualquier material que pudiera servir de mostrador o de estantería. Y luego nosotros también íbamos informando a la distribución de qué farmacias estaban operativas, íbamos informando a la sociedad vía redes, a la consellería y a la sociedad, una doble comunicación, un buen trabajo de comunicación”.
Giner cuenta que publicaban periódicamente, dos o tres veces al día, todos los días tras la DANA, qué farmacias estaban operativas en redes, en web, por correo electrónico y se comunicaba a la consellería. “Y, al mismo tiempo, hicimos una modificación con los técnicos informáticos para que solo aparecieran las farmacias que estuvieran activas y no fuera la gente a farmacias donde se las iban a encontrar destruidas o cerradas”, amplía. “La verdad es que en pocos días teníamos prácticamente una farmacia, por lo menos servicio farmacéutico, en todas las poblaciones de la DANA”, destaca.
Además, con mediación de la consellería se estableció botiquín profesional que empezó a funcionar. Y también, desde otras farmacias de Torrente se suministraba Paiporta, “que era la que tardó un poco más en arrancar, y la última farmacia también era Paiporta, la que se puso en marcha. La verdad, fue un gran trabajo por parte de los farmacéuticos. Yo estaba asombrado de cómo esta gente, después de haber sufrido, después de verse con el agua al cuello textualmente y cogidos de una farola o arriba de un coche, se animaban y volvían a entrar en una farmacia para empezar a dar servicio. Fue maravilloso. Y luego el trabajo de los farmacéuticos voluntarios, 600 farmacéuticos voluntarios, fue maravilloso”.
Profesión, dedicación y vocación: las conclusiones tras la DANA
Hubo un momento en que no sabían “dónde mandar” tantos voluntarios. “Tuvimos una gran colaboración del Colegio de Madrid, que mandó un fin de semana un autobús lleno de farmacéuticos, y yo les dije que veremos dónde les metemos, porque había tanta gente, de verdad… Estaba orgulloso de mis compañeros”. Pero hacía falta personal, por ejemplo, a Farmamundi, y, poco a poco, transcurrió, “con sus luces y sus sombras, todo aquello. Y hoy aún no está todo solucionado, pero bueno, ya por lo menos todas las farmacias están abiertas, aunque no están al 100% de su trabajo, porque falta aún reformar, pintar, cambiar… Hay farmacias que no han terminado de reformarlas, están con mobiliario provisional. Hubo farmacias que se tuvieron que trasladar de local, porque en el local no podían estar. Había problemas de humedad, también. Ha sido muy complejo y dramático”.
De todo aquello, de aquel día, de la DANA, Giner se queda con “la satisfacción y la alegría de ver esa colaboración, esa unión, ese espíritu valenciano, que decimos nosotros, que también lo tiene el resto de España, de levantarse, de empezar a trabajar. Hemos sufrido otras inundaciones, pero como esta, la verdad, creo que no”. Sin embargo, lo que más enorgullece al presidente del MICOF, e insiste, “quiero que lo resaltes, es el trabajo de los farmacéuticos afectados, cómo se levantaron, llenos de barro, con lágrimas (a mí, ahora lo recuerdo, me dan ganas de llorar también), atendiendo a sus pacientes. Llorando, pero trabajando, sin ningún vestigio de debilidad, aunque estaban reventados. Eso es profesión, eso es dedicación y eso es vocación”.
El Colegio presentó hace unos días un nuevo plan de emergencias. Para ello, desde la entidad estuvieron en contacto con diversas instituciones, conocedoras del ámbito sanitario, para que “nos ayudara a confeccionarlo”. De ahí surgió un protocolo organizativo con el que, en el momento que hay una alerta, todos los trabajadores de todos los comités específicos están en activo. “Todos están pendientes de que puedan recibir en un momento un mensaje para actuar”, recalca Giner.
Para ello, se constituyó el grupo científico, encargado de contactar con farmacéuticos hospitalarios, Atención Primaria, Comunitaria, distribución… y el comité de crisis, que determina que hay que iniciar un proceso. “Y se van creando otros grupos. Lo primero que empieza a trabajar es Comunicación para sacar información de qué está ocurriendo y de quién está afectado. Comunicación sabe que tiene que estar en contacto y que tiene que estar buscando información para poderla comunicar. Eso es lo verdaderamente importante: la información”.
El farmacéutico necesita información para poder recuperar el servicio y la sociedad, para poder ser atendida por dicho servicio “privilegiado en esos momentos. Luego ya empezamos a organizar con esa información, no puedes organizar algo operativo, material, si no sabes qué farmacias están, qué farmacias no están o cómo están. Mientras tanto, las personas que están ya encargadas de esto ya están trabajando y, cuando se les pide, ya tienen lo que necesitan”. Por ello, Giner especifica que el protocolo es tan importante.
Y, al mismo tiempo, “es un protocolo vivo, y no solo de DANA, sino de catástrofes. Sirve para un gran incendio forestal, como ha ocurrido aquí y en otros sitios donde se ha suspendido el servicio; para un terremoto… Sirve para cualquier cosa. Ahora, por ejemplo, nos están pidiendo otros colegios para otro tipo de catástrofes que históricamente han ocurrido en su zona, y la propia Administración les ha pedido un procedimiento para poder prever, y así es como debemos de actuar”.
El presidente del MICOF se muestra, para concluir, orgulloso de todo el trabajo que se ha hecho, y toda la Junta de Gobierno lo comparte. “Imaginad el desgaste que han tenido y la labor que han hecho los trabajadores del Colegio. Es maravilloso. Se han quitado vacaciones, se han quitado días, han echado las horas que hiciese falta… Esta experiencia me deja orgulloso de mi profesión y de mis colegas”, concluye.