Se dice que el refranero popular es sabio. Pero la sabiduría no implica certeza absoluta y el propio refranero lo tiene en cuenta. Por ello, aunque generalmente “lo que bien empieza, bien acaba”, es también conocido que “hay excepciones que confirman la regla”, como acaba de ocurrir en Aragón respecto a los sistemas personalizados de dosificación (SPD). En este caso, lo que bien empezó... Mal ha acabado (por ahora).
Apenas dieciséis meses han transcurrido desde que esta comunidad autónoma fuese pionera en ‘reconocer’ este servicio y regular los requisitos para prestarlo —vía decreto 93/2015— hasta que el actual Gobierno regional la calificara de “estrategia de marketing” y rechazara, en dos ocasiones, continuar un pilotaje que tenía por fin analizar sus ventajas en la mejor adherencia de los pacientes a sus tratamientos. La polémica ya estaba servida cuando en abril el consejero de Sanidad consideró los SPD como “una estrategia de marketing que ofrece la farmacia para diferenciarse de la competencia”. Una controversia que fue avivada este 9 de septiembre por la portavoz gubernamental de Sanidad, Olvido Moratinos, quien en una comisión parlamentaria repetía, casi palabra por palabra, la visión de Sebastián Celaya.
El SPD es una de las principales herramientas de las que puede hacer uso la oficina de farmacia para mejorar la adherencia terapéutica de sus pacientes
La profesión farmacéutica veía esta comisión de Sanidad —en la que se debatía una proposición no de ley que instaba a reanudar el pilotaje, la cual fue rechazada— como una oportunidad para que la Administración rectificase su parecer y dejase en mera anécdota las palabras de Celaya. Por ello, la reafirmación ha encendido aún más los ánimos. “Son bastante miopes; fuimos la primera región en desarrollar la normativa y, a la vista de los acontecimientos, seremos la última en llevarla a la práctica”, critica Antonio Hernández, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Teruel. Su homólogo del COF de Huesca, Ángel Más, califica de “sinsentido” que se asocie la palabra marketing a una de las principales herramientas de las que puede hacer uso la oficina de farmacia para mejorar la adherencia terapéutica de sus pacientes “más aún en una región en la que el 70 por ciento de las boticas son rurales, que atienden sobre todo a mayores polimedicados”, expone a EG. A su juicio, “una vez más, la política sigue caminos distintos a las necesidades de la sociedad”.
Para Ramón Jordán, presidente del COF de Zaragoza, este tipo de valoraciones “están provocadas por un gran desconocimiento de lo que es el servicio farmacéutico de la adherencia” por parte de la Administración Sanitaria. Ahora bien, el dirigente maño no elude una posible parte de culpa al estimar que “quizá tampoco los propios profesionales hemos sabido transmitir su utilidad”. También Eduardo Satué, presidente de la delegación de Sefac en Zaragoza (Sefac Aragón-Lifara) no descarta que haya faltado “un poco de pedadogía por nuestra parte (profesión) para dar a entender su utilidad”. El representante de Sefac confía en que este “error” se acabe resolviendo, ya que “tenemos la regulación y tenemos la capacitación de la mayoría de farmacéuticos; tenemos todo para que este servicio se ponga en marcha”, recuerda.
Sobre este parecer, su homólogo del COF de Zaragoza añade que esta herramienta cobra más sentido precisamente tras el reciente impulso del Plan de Adherencia de Farmaindustria, ya que “el SPD no es un fin, sino un medio para conseguir unos objetivos mucho más grandes con los pacientes”.