Cómo abordar la cesación tabáquica desde la Farmacia

El nuevo Anteproyecto de Ley del Tabaco restringe las zonas públicas en las que se puede fumar, también en exteriores

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El tabaquismo es la principal causa de muertes prevenibles en España, según la información del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo. Los datos de esta entidad señalan que el consumo de tabaco produce más de 50.000 fallecimientos al año. A pesar de estos datos, la Encuesta Europea de Salud 2020 señala que casi el 20% de la población fuma a diario.

Ayer, el Ministerio de Sanidad anunció las medidas que incluye el Anteproyecto de Ley del Tabaco aprobado por el Gobierno. Algunas de estas acciones incluyen la equiparación legislativa del tabaco tradicional y los cigarrillos electrónicos o aumentar los espacios libres de humo.

En este sentido, otra de las propuestas que incluye la normativa es “proponer la incorporación a las prestaciones farmacéuticas del Sistema Nacional de Salud, de aquellos medicamentos que, atendiendo a la evidencia científica y eficiencia económica, son adecuados para el tratamiento de la adicción al tabaco”, informa la nota de prensa del ministerio.

Por tanto, el tabaquismo es uno de los grandes problemas actuales de salud pública, y, como tal, puede ser abordado desde la Farmacia Comunitaria. El hábito de fumar está relacionado con enfermedades como el cáncer de pulmón o la EPOC y crea los denominados fumadores pasivos. Por ello, y teniendo en cuenta que las boticas son uno de los primeros puntos de acceso al sistema de salud, el papel de los farmacéuticos en el abordaje de la cesión tabáquica es crucial.

Pasos para ayudar a dejar de fumar

El Consejo General de Colegios Farmacéuticos establece que las intervenciones desde la Farmacia Comunitaria para la cesación tabáquica se pueden dividir en cinco etapas. La primera pasa por indagar y registrar las circunstancias, a este respecto, de los pacientes que solicitan la prestación de SPFA protocolizados.

Hay, además, tres vías para captar al paciente que quiere dejar de fumar y acude a la farmacia. La primera se denomina “oportunista”, aquella que surge una vez que la persona ha resuelto el motivo de consulta, cuando el profesional le pregunta por su situación sobre el tabaco. La segunda consta de intervenciones comunitarias y programas de prevención. Y en la tercera es el paciente quien solicita ayuda para dejar de fumar.

Se puede, además, aconsejar, con una breve sugerencia o recomendación, el abandono del hábito, y se puede repetir en cada contacto con el paciente. El asesoramiento ha de ser conciso, firme y personalizado.

Apreciar la disposición para dejar de fumar es otra de estas intervenciones que se pueden hacer desde la Farmacia Comunitaria, intentando convencer a los pacientes que no están dispuestos. En este caso, se puede realizar la entrevista motivacional, con empatía, y mostrar las consecuencias del hábito y razones para dejarlo. No obstante, es el fumador el que debe exponer sus razones para la cesación tabáquica, por lo que hay que evitar la confrontación.

Para invertir la resistencia del paciente se pueden explicar nuevos puntos de vista sobre el tabaquismo, pero sin imposiciones, y promover la autoeficacia, para lo que se le puede recordar otras ocasiones en las que pudo lograr otras cosas de las que no se creía capaz y que otros fumadores lo dejan a diario.

Es recomendable que todo fumador que desee dejar el tabaco reciba, por lo menos, una breve intervención de un profesional sanitario para ayudarle. Antes de ello, se han de registrar los datos en su historia clínica o ficha de paciente, en caso de que se realice en Farmacia Comunitaria. Para ello, es importante evaluar las razones de los pacientes para intentar la cesación tabáquica, cuántos cigarrillos consume o, en su caso, intentos previos.

Por último, se ha de acordar un seguimiento mediante un plan para todos aquellos que intenten dejar de fumar para que no recaigan, para abordar las problemáticas secundarias que pueden surgir y reforzar la importancia de la abstinencia a largo plazo.

A lo largo de este seguimiento, el farmacéutico comunitario puede detectar problemas relativos al uso de los medicamentos, como la falta de adherencia, pudiendo, así, prevenir un resultado negativo de la medicación no esperado, lo que repercute en mayores probabilidades de fracaso en la cesación.


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