Estas son las 19 competencias asistenciales de los farmacéuticos

Las competencias asistenciales de los farmacéuticos se orientan en torno al ciudadano, la atención sanitaria integral, el profesional, la gestión o los resultados en salud

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El futuro de la Farmacia pasa por ser asistencial fruto de las nuevas demandas de la sociedad. De hecho, cada vez se consolida más como una disciplina clave en la evolución del modelo sanitario hacia una atención centrada en el paciente. Motivo de ello, conocer cuáles son las competencias asistenciales a implementar en el día a día de la Farmacia es imprescindible de cara a 'armar' a la profesión para dar una atención sanitaria de calidad que responda con celeridad y eficacia a las nuevas necesidades en salud de la ciudadanía.

Motivo de ello, la Mesa de la Profesión Farmacéutica, que aglutina a las organizaciones representativas de las diferentes facetas de la profesión farmacéutica en España han establecido 19 competencias con el objetivo de contar con un marco competencial compartido que permita avanzar hacia una atención sanitaria más integrada, colaborativa y centrada en la persona, potenciando el papel del farmacéutico como agente esencial del sistema sanitario.

Ciudadano

Entre las buenas prácticas, se establecen promover el respeto por los derechos de los ciudadanos/pacientes y conocer los aspectos éticos y legales relacionados con el manejo de la información, la documentación y la historia clínica garantizando el derecho del paciente a la confidencialidad de sus datos y el secreto profesional. A su vez, debe estar al tanto y y cumplimentar la documentación clínico-legal para la correcta atención integral al paciente, algo estrechamente relacionado con la necesidad de anteponer el beneficio del paciente a los intereses personales, profesionales, económicos o comerciales.

El farmacéutico también debe identificar y afrontar situaciones de conflicto ético, detectar precozmente y aplicar los protocolos establecidos en situaciones de violencia de género y de abuso-maltrato y garantizar los aspectos legales relacionados con la atención sanitaria a menores, personas con discapacidad, pacientes con capacidad reducida para la toma de decisiones, pacientes al final de la vida y con la adecuación del esfuerzo terapéutico.

Otra de sus "tareas" está vinculada a la promoción de la equidad en el acceso a los servicios sanitarios. En este sentido, debe facilitar al ciudadano el conocimiento de la organización sanitaria y orientarle sobre la oferta de servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS) promoviendo la accesibilidad y procurar una distribución equitativa de los recursos sanitarios con criterios objetivos y transparentes, en particular cuando éstos sean limitados.

Paralelamente, debe fomentar la participación de los ciudadanos o pacientes en su propia salud. Identificar las necesidades de formación de los ciudadanos/pacientes y fomentar su autocuidado mediante la formación, participar en el diseño e implementación de herramientas que permitan la participación activa del paciente en la toma de decisiones o desarrollar las habilidades de entrevista motivacional para promover cambios de conducta en los pacientes son aspectos cruciales. Además, se deben establecer canales de comunicación y participación para conocer y valorar la satisfacción del ciudadano, fomentar la participación de las asociaciones de pacientes y adaptar los mensajes sobre medicamentos y productos sanitarios para profesionales de la salud y/o ciudadanos.

Atención sanitaria integral

En este campo, la mesa de la profesión farmacéutica establece como puntos esenciales participar en acciones que promuevan la educación para la salud; elaborar recomendaciones sobre el uso seguro de medicamentos y productos sanitarios teniendo en cuenta las peculiaridades de la población a la que se dirigen; planificar estrategias poblacionales de promoción de la salud y participar en campañas sanitarias. Además, fruto del compromiso con la prevención de la enfermedad, los farmacéuticos deben planificar estrategias para impulsarlo, participar en programas de intervención sanitaria para la prevención y detección precoz de enfermedades y en programas para la prevención en el ámbito de las drogas de abuso y/o medicamentos que pueden generar dependencia, en programas de vacunación y en la a detección y actuación ante brotes epidemiológicos.

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Incidiendo en garantizar la continuidad asistencial, conocer el procedimiento de trabajo en los diferentes ámbitos asistenciales que contribuyan a ello y participar en la definición de la información clínica y farmacoterapéutica necesaria disponible en los diferentes ámbitos para la mejora de la continuidad asistencia son aspectos esenciales. Siguiendo esta línea, deben establecer circuitos de comunicación entre los diferentes ámbitos asistenciales, instituciones y organizaciones implicadas y participar en la elaboración de protocolos conjuntos de trabajo, en la gestión de situaciones de urgencia/emergencia y en las comisiones de continuidad asistencial de cada área sanitaria.

Otra de las competencias va ligada al asesoramiento en la toma de decisiones clínicas, diagnósticas y/o terapéuticas. En este sentido, proporcionar apoyo a la toma de decisiones clínicas basada en el conocimiento científico actualizado y realizar informes de apoyo a las decisiones clínicas y de evaluación de medicamentos y productos sanitarios también son indispensables, al igual que resolver consultas de otros profesionales sanitarios. También han alusión a la Farmacia clínica, resaltando la necesidad de interpretar y evaluar la información clínica, farmacológica, farmacocinética y biológica del paciente y/o los resultados en salud. Al respecto, se deben llevar a cabo actividades de revisión de medicamentos, realizar conciliación de la medicación y dispensar medicamentos, productos sanitarios y dietoterápicos garantizando que el paciente conoce el proceso del uso adecuado de los mismos. Asimismo, preparar sistemas personalizados de dosificación (SPD) y llevar a cabo actividades para el control de la adherencia al tratamiento o desarrollar actividades de seguimiento farmacoterapéutico y realizar recomendaciones farmacoterapéuticas a pacientes y/u otros profesionales sanitarios son otras de las buenas prácticas en este campo.

Desarrollo profesional

Fomentar el trabajo en equipo y las relaciones interprofesionales es otra de las tareas a potenciar. Entre las buenas prácticas se encuentra tener capacidad de integración, colaboración, comunicación y cooperación con el resto de los profesionales sanitarios, del mismo o distinto ámbito, para alcanzar objetivos asistenciales comunes. Trabajar en equipos interdisciplinares y multi-profesionales conociendo las funciones y responsabilidades de cada uno de los miembros del equipo y respetando sus contribuciones y participar en grupos de trabajo asesores de organismos o instituciones públicas/privadas, identificar y abordar conflictos de una manera estratégica, conciliando posiciones, y aportando soluciones para la comprensión entre las partes y conocer y poner en práctica las técnicas de la negociación.

El compromiso tanto con el desarrollo profesional farmacéutico como con la docencia también tienen asociadas una serie de competencias que pivotan en mantener actualizadas las competencias profesionales, el desarrollo de habilidades de comunicación o la participación en actividades formativas. De hecho, adquiere especial relevancia la necesidad de participar en el diseño de los planes de formación, en la docencia o como ponentes en sesiones clínicas. En el ámbito de la investigación, la mesa de la profesión farmacéutica apuesta por buenas prácticas como conocer la metodología de investigación, los diferentes tipos de estudio y la legislación aplicable o las pautas bioéticas y la normativa vigente de protección de datos. Además, diseñar y/o participar en proyectos de investigación que aporten evidencia científica a la práctica diaria, realizar divulgación científica y participar en comités científicos y editoriales se postulan como opciones necesarias. En esta materia, la incorporación de competencias digitales resulta indispensable.

Gestión de recursos y resultados en salud

En cuanto a la gestión y uso eficiente de los recursos materiales, se especifica que el farmacéutico debe conocer y actualizar los estándares, criterios e indicadores de calidad orientados a garantizar la adquisición, custodia, conservación, distribución y administración de los medicamentos, productos sanitarios y materias primas; además de aspectos vinculados al acondicionamiento y preparación de medicamentos, productos sanitarios y dietéticos o suplementos alimenticios individualizados. A su vez, conocer los criterios de selección de los medicamentos y productos sanitarios y manejar los problemas relacionados con la gestión logística y el desabastecimiento de medicamentos y productos sanitarios o establecer alianzas entre los diferentes ámbitos asistenciales acerca de la gestión del acceso a medicamentos y productos sanitarios son ejemplos de buenas prácticas, al igual que la gestión de la eliminación de residuos biosanitarios.

Con respecto a la gestión de personas, se debe definir las cargas de trabajo y factores que influyen en ella, elaborar un organigrama con las diferentes funciones de cada uno de los miembros del equipo o ser capaz de inspirar lealtad y confianza, ser proactivo y creativo y tener capacidad de negociar y resolver las situaciones conflictivas. Poniendo el foco en el compromiso con el desarrollo sostenible, las competencias van ligadas a definir acciones relacionadas con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y orientar las actuaciones de la práctica profesional a los ODS.

Incidiendo en la orientación de la labor asistencial a los resultados en salud, apuestan por desarrollar metodologías de análisis y diseñar los indicadores necesarios para generar evidencia en la utilización de medicamentos y productos sanitarios en la práctica clínica real. Además, se debe incorporar herramientas de medición que involucren a los pacientes, como PREM y PROM, contribuir a generar cultura de seguridad del paciente o realizar seguimiento, evaluar y medir el grado de cumplimiento de los objetivos, entre otras cuestiones.


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