Uno de cada tres conductores reconoce conducir medicado: «El reto es transformar el conocimiento en acción preventiva»

Fundación Mapfre, Fundación Bidafarma, la DGT, el CGCOF y Salvetti Llombart presentan el estudio ‘Fármacos y Conducción’, que revela una importante brecha entre la percepción del riesgo de conducir bajo los efectos de una medicación y las medidas de prevención que adoptan los conductores.

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Uno de cada tres conductores habituales (34%) reconoce ponerse al volante mientras toma medicamentos que pueden interferir en la conducción. Aunque se trata de tratamientos necesarios para preservar la salud, sus efectos pueden comprometer la atención, los reflejos o la capacidad de reacción y, según estiman los expertos, estar relacionados con entre el 5% y el 10% de los siniestros de tráfico. Sin embargo, este sigue siendo un riesgo poco presente en la conciencia de los ciudadanos.

Sobre esta realidad alerta el estudio Fármacos y Conducción, elaborado por Fundación MAPFRE y Fundación Bidafarma, en colaboración con la Dirección General de Tráfico (DGT), el Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCOF) y la consultora Salvetti Llombart, cuyos resultados sitúan a la farmacia comunitaria como uno de los principales escenarios para reforzar la prevención.

Precisamente ese ha sido el mensaje que quiso trasladar la tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Rita de la Plaza, durante la presentación del informe. A su juicio, el gran reto ya no pasa por informar sobre los riesgos de determinados tratamientos, sino por conseguir que esa información se traduzca en cambios reales de comportamiento: "El principal desafío es transformar el conocimiento en acción preventiva, incorporando la medicación al mismo nivel que otros factores de riesgo ampliamente interiorizados por los conductores, como el alcohol, el sueño o las condiciones meteorológicas adversas".

Para De la Plaza, los resultados del estudio respaldan una idea que la profesión farmacéutica lleva años defendiendo: la farmacia comunitaria debe desempeñar un papel mucho más activo en la prevención de los riesgos asociados a la conducción. "La profesión farmacéutica lleva décadas sensibilizando sobre este tema, pero los datos del estudio insisten en la necesidad de seguir implicándonos desde todos los ámbitos y, más aún, desde todas y cada una de las farmacias", ha señalado la tesorera.

No se trata únicamente de la cercanía de estos establecimientos sanitarios, sino de la confianza que generan entre la población. La red de más de 22.200 farmacias comunitarias recibe cada día a más de 2,3 millones de personas y cuenta con cerca de 56.000 farmacéuticos, una capilaridad que convierte a estos profesionales en un aliado estratégico para trasladar mensajes preventivos.

De hecho, la investigación sitúa a los farmacéuticos entre las tres fuentes de información sanitaria que mayor confianza inspiran a los ciudadanos, junto con los médicos especialistas y los profesionales de Atención Primaria. Según de la Plaza, "la cercanía y accesibilidad de las farmacias facilitan al ciudadano la consulta de todas las dudas en torno a los medicamentos y la conducción. El acceso a una fuente de confianza como es el farmacéutico ha quedado confirmado por este estudio".

La representante del Consejo General recordó además que, según datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), alrededor del 25% de los medicamentos comercializados en España puede influir sobre la capacidad para conducir. Esto supone más de 6.000 presentaciones que incorporan el pictograma de advertencia sobre conducción, implantado en 2007 tras un trabajo conjunto entre la AEMPS y el Consejo General de Colegios Farmacéuticos. Hipnóticos, ansiolíticos, antidepresivos, antihistamínicos, antigripales, algunos analgésicos o relajantes musculares forman parte de los tratamientos que pueden provocar somnolencia, disminuir los reflejos, alterar la concentración o ralentizar el tiempo de reacción.

En este contexto, De la Plaza puso en valor la labor asistencial que desempeña el farmacéutico durante la dispensación: "La labor informativa del farmacéutico es de gran relevancia porque promueve el uso racional de los medicamentos y conoce todos los tratamientos que utiliza el ciudadano, requieran o no receta". Asimismo, ha insistido en que puede ayudar a promover comportamientos responsables cuando una persona va a conducir, informando sobre los medicamentos que pueden producir somnolencia o efectos sedantes, aconsejando sobre las alternativas existentes y realizando un seguimiento, especialmente en pacientes polimedicados.

Reforzar el mensaje

Los resultados del estudio ponen cifras a la necesidad de reforzar ese mensaje. Aunque el 83% de los conductores considera que los medicamentos representan un riesgo importante para la conducción y el 75% ha tomado en los últimos tres años algún tratamiento que podía afectar a su capacidad al volante, únicamente el 26% asegura extremar las precauciones cuando está medicado y solo un 3% menciona espontáneamente la medicación entre los factores que revisa antes de conducir. Frente a esa realidad, situaciones como la lluvia (72%), la conducción nocturna (60%) o el cansancio (53%) siguen activando muchas más conductas preventivas.

La investigación también identifica una importante falsa sensación de control. El 61% de los conductores medicados considera que su tratamiento no afecta o apenas afecta a su capacidad para conducir, porcentaje que asciende al 73% entre quienes continúan conduciendo pese a estar bajo tratamiento. Sin embargo, casi la mitad (49%) reconoce haber experimentado síntomas como somnolencia, fatiga, pérdida de reflejos o una menor capacidad de reacción. En la mayoría de los casos, la respuesta no es dejar de conducir, sino adaptar la conducción reduciendo la velocidad o extremando las precauciones.

El estudio constata, además, que los conductores identifican fácilmente el riesgo asociado a medicamentos para dormir, la ansiedad o la depresión, pero siguen infravalorando el efecto que pueden tener otros tratamientos de uso muy habitual, como antigripales, antihistamínicos, antitusivos o determinados productos naturales para dormir o relajarse. A ello se suma el aumento de la polimedicación y del consumo de medicamentos sin receta, circunstancias que incrementan el riesgo de interacciones farmacológicas.

Otro de los hallazgos relevantes es el perfil del conductor con mayor exposición al riesgo. Se trata, mayoritariamente, de personas con una media de edad cercana a los 50 años, sin diferencias significativas entre hombres y mujeres, que utilizan el vehículo para desplazamientos cotidianos y personales (73%) y acumulan una amplia experiencia al volante, ya que el 64% lleva más de dos décadas con permiso de conducir.

La farmacia comunitaria constituye el mejor canal

Durante la presentación, la directora de Fundación Bidafarma, Manuela Villena, defendió que la farmacia comunitaria constituye el mejor canal para trasladar mensajes preventivos a la población. "Queremos facilitar que un mensaje claro, sencillo y basado en la evidencia llegue a millones de personas a través de un profesional sanitario en el que confían. El farmacéutico no solo dispensa medicamentos; también acompaña, informa y educa en salud", afirmó. En su opinión, el pictograma de advertencia ha demostrado ser útil cuando los ciudadanos lo conocen, por lo que el reto pasa ahora por hacerlo más visible y reconocible.

Por su parte, la médico de Fundación MAPFRE, Eva Arranz, incidió en que los medicamentos suelen asociarse a una mejora del estado de salud, lo que contribuye a reducir la percepción del riesgo que pueden suponer para la conducción. "Muchos conductores no identifican el riesgo o piensan que pueden compensar los efectos de la medicación al volante. Ese desconocimiento y esa falsa sensación de control es, precisamente, uno de los principales problemas que revela este estudio", advirtió, al tiempo que insistió en la necesidad de consultar siempre con el profesional sanitario antes de conducir sin abandonar el tratamiento prescrito.

En la misma línea, la subdirectora general de Formación y Educación Vial de la DGT, Montserrat Pérez, defendió que la prevención debe comenzar antes incluso de iniciar el tratamiento: "Médicos, farmacéuticos, prospectos y envases tienen un papel decisivo en esa primera advertencia, y desde la DGT podemos contribuir a reforzar ese mensaje, darle visibilidad y convertirlo en un hábito más de seguridad vial".

Para Ida Castellsaguer, directora de Business & Sales de Salvetti Llombart, la investigación confirma que el consumo de medicamentos forma parte de la realidad cotidiana de millones de conductores y evidencia la necesidad de mejorar la información al ciudadano para favorecer un uso responsable de los tratamientos sin comprometer la seguridad vial.

Como respuesta a estos resultados, las entidades impulsoras del estudio pondrán en marcha una campaña informativa en las farmacias comunitarias de toda España, con materiales para pacientes, guías para farmacéuticos y acciones de sensibilización dirigidas a convertir la advertencia sobre los medicamentos en un hábito preventivo más antes de ponerse al volante.


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