A finales de octubre de 2024, la farmacéutica de Atención Primaria Amparo Sahuquillo se subió a una ambulancia de la Cruz Roja para repartir medicación en una Paiporta devastada por la DANA. Y al contarlo, casi un año después, en el auditorio donde se celebra el 28º congreso de SEFAP, no puede evitar emocionarse. Durante su intervención, llama a Marcos, un joven aspirante a Guardia Civil que colaboró con ella, y se funden en un abrazo sobre el escenario.
La sala prorrumpe en aplausos y luego llega el silencio, pues la pantalla del auditorio reproduce un vídeo de la situación de Paiporta en aquellos días, que muestra, entre otras cosas, cómo las farmacias de la zona estaban asoladas, sin stock y el centro de salud inundado.
Sahuquillo ha participado en la mesa redonda Innovando en la implementación de la cartera de servicios del FAP. Y su innovación fue la de la emergencia. “En el momento de la DANA, éramos tres farmacéuticas”, comienza esta profesional, que cuenta que se quedó prácticamente incomunicada en Torrent. Incide en que su hermana también es farmacéutica y profesora de instituto. “Se habían suspendido las clases y su se pudo quedar conmigo a organizar el circuito. Intentamos valorar la situación. Sabíamos que tendríamos pacientes crónicos, mayores y polimedicados. En Torrent, el acceso estaba limitado, contactamos con el ayuntamiento y solicitamos transporte para llevar a mi germana a Paiporta y yo me quedaba en Torrent para coordinar con las oficinas de farmacia”. Y eso hicieron.
La farmacéutica cuenta que la planta baja del centro de salud de Paiporta estaba inundada. “Vinieron sanitarios voluntarios, y nos identificábamos con esparadrapo pegado”, destaca, y amplía comentando que acudían pacientes con ansiedad por haberlo perdido todo, desorientados y pidiendo medicación.
El circuito que organizaron consistía en que Sahuquillo se quedó en Torrent y su hermana en el centro de salud de Paiporta. “Los pacientes intentaban llegar al centro de salud, se habían quedado sin medicación. Subían a la primera planta del centro sin identificación, muchos no se acordaban de la medicación”, cuenta. Su hermana fue recogiendo en un folio nombre, fecha, dirección y teléfono para que, desde Torrent, “yo pudiera localizar al paciente y el SIP, porque no teníamos esa información”.
Su hermana intentaba tranquilizar a los pacientes, y empezaron a formarse colas en el centro de salud tras la DANA. “Cuando tenía tres o cuatro folios buscaba en el centro cobertura para mandarme la información de los pacientes y sus necesidades. Desde Torrent necesitaba generar recetas complementarias de todos los medicamentos, los farmacéuticos no podíamos. Teléfono en mano con mi hermana, pedí dos médicos, cada uno con un ordenador para generar las recetas. Cuando los veía agotados, llamaba a la dirección y pedía otros dos”, explica.
En Torrent hay 30 oficinas de farmacia, señala, “pero me coordiné con las dos con las que tenía más contacto. Les pasaba listados de SIP y esas dos se coordinaban con el resto de oficinas. Preparaban la medicación, que debía volver a Paiporta. Toda la medicación tenía que estar en una bolsa con el nombre del paciente, el SIP y si llevaba algo de nevera, también debía indicarse porque no estaba en la bolsa, sino en las neveras”. La medicación se dejaba en la farmacia y llegaba el transporte, y entre los voluntarios y los farmacéuticos “bajábamos la medicación a las ambulancias”.
“Al llegar no había un camino sencillo, veías gente que se paseaba con linternas por debajo de los coches, las ambulancias se perdían, no había luz, no había señales… pero conseguíamos llegar. Entre todos descargábamos las bolsas, pero no había habilitada una zona y mi hermana puso la medicación en las sillas de las salas de espera. Las precintó con esparadrapo y las ordenó, improvisó un servicio de farmacia. Esto se complicó, porque cada vez había más pacientes”, indica Sahuquillo.
En aquellos días también hubo reparto a domicilio, Marcos, el voluntario, que sigue en el escenario, salía a repartir medicación.
Y sobre la medicación que se donó en el marco de la DANA, la farmacéutica hace hincapié en que se utilizó porque en los primeros días “no había farmacias operativas, había pacientes con urgencia de medicación, venían desesperados, y cada envase se revisaba cuidadosamente. No se podía hacer otra cosa porque no teníamos nada más”.
El perfil de los pacientes, además, no era solo mayor, crónico y polimedicado, también había afectados oncológicos, psiquiátricos, lesionados medulares… La Farmacia de Atención Primaria y Hospitalaria, por otro lado, se coordinaron para hacer dos envíos diarios de curas, de antibióticos… por las dificultades del terreno, con barro y poca visibilidad, que provocaban cortes. Los accesos “eran intransitables, teníamos dificultades al identificar a los pacientes, falta de cobertura en los móviles…”.
La ponencia de Sahuquillo concluye entre su agradecimiento a los voluntarios tras la DANA y el estruendoso aplauso de todos los presentes. Y su emoción, y su mensaje, se transmiten, así, al resto de conferenciantes de la mesa redonda, que finaliza.
Modelos de éxito de Farmacia de Atención Primaria
Antes del relato de la tragedia de la DANA, la mesa redonda arrancó con la experiencia de Beatriz Riveiro, farmacéutica de AP en Galicia, que cuenta que los primeros siete FAP gallegos fueron ubicados en los centros de salud, como un miembro más de los equipos de los centros de salud, hace 25 años.
“Desde 2003 realizamos homologación sanitaria de recetas, realizamos una media de 45/50 homologaciones al día, sobre todo altas hospitalarias, medicamentos de consultas externas, tenemos que revisar que cumple la indicación y adecuar dosis, contraindicaciones, interacciones…. El FAP aporta seguridad y continuidad asistencial al paciente”, destaca.
Esta farmacéutica ha desgranado algunos de los programas de los que forman parte los profesionales de AP, como uno de prácticas seguras con medicamentos de uso crónico (como aquellos con alto riesgo de sangrado o de caída). “Tras ocho años se ha revisado y se ha reducido un 51% el número de pacientes en riesgo de tener un problema de seguridad relacionado con medicamentos”, enfatiza.
Riveiro destaca también el programa de atención farmacéutica en residencias sociosanitarias. Hay 44 FAP asociados y desarrollan tareas como conciliar la medicación al ingreso o adecuar medicamentos a guía farmacoterapéutica que se revisa con equipo multidisciplinar. “Es como si el paciente estuviera ingresado en un servicio hospitalario. Hay que trabajar muy estrechamente con las residencias. Todos los jueves a las 12 tengo bloqueada la agenda para ir a las residencias”, incide. “La única manera es estar allí, que te vean como un FAP cercano”, concluye.
La profesional destaca también el programa de mejora de adherencia terapéutica a través de preparación y entrega de SPD. “Siempre que se detecten problemas en la toma de medicación, se avisa a los FAP”, apunta. “Estamos destinados a comunicarnos con pacientes y sanitarios. En Galicia los pacientes pueden pedir cita directamente con farmacéuticos de AP”, señala.
Por último, la intervención de Riveiro sirve para presentar la herramienta Farma-revisión, con la que llevan a cabo la conciliación y la revisión, y “cuando detectamos problemas con la medicación, intervenimos, y cualquier profesional que entre en la historia clínica del paciente sabrá que hay un problema con un medicamento”.
La siguiente ponente ha sido Irene Morona, farmacéutica de AP en la Comunidad de Madrid, para presentar las herramientas REVISTRA, un sistema de revisión de tratamientos, y FARMALERTAS, una base de datos de alertas de prescripción. El objetivo de ambas es ayudar a los sanitarios en la toma de decisiones clínicas y terapéuticas para mejorar a la atención a los pacientes, las dos se pusieron en marcha en abril de 2024.
“Estos sistemas mejoran la seguridad de la prescripción y la optimización de tratamientos crónicos, favorecen la colaboración multidisciplinar, facilitan comunicación y accesibilidad entre niveles asistenciales, permiten registrar y cuantificar el trabajo”, concluyó Morona.
Y Esther Marco, FAP en Guadalajara, ha contado su experiencia con las asesorías PROA a través de a revisión diaria de pacientes comunitarios con aislamientos de enterobacterias multirresistentes en orinas. La iniciativa surgió a raíz “de una reunión del Grupo PROA. Los datos de resistencia indicaban que algunos tratamientos podían fracasar”. El grupo concluyó que “podíamos diseñar asesorías PROA en AP a tiempo real.