La negociación del XXVI Convenio Estatal de Oficinas de Farmacia continúa en punto muerto. Tras 15 meses de conversaciones sin acuerdo, los sindicatos han solicitado la intervención del Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA) como vía para intentar desbloquear el conflicto.
Sin embargo, según confirman fuentes sindicales a El GlobalFarma, el proceso sigue sin avances formales: el SIMA todavía no ha asignado fecha para la primera reunión de mediación, lo que mantiene en el aire el calendario de un procedimiento clave para el futuro del convenio. La decisión de acudir al SIMA fue impulsada por las organizaciones sindicales CCOO, UGT, Fefane y CIG ante el estancamiento de la negociación.
Pese a ello, las fuentes consultadas subrayan que el procedimiento aún no ha comenzado formalmente, al no haberse concretado la primera sesión de mediación. Esta falta de calendario añade incertidumbre a un proceso ya prolongado y marcado por los desacuerdos. Desde los sindicatos se reconoce que la activación del SIMA no ha supuesto una sorpresa. De hecho, ya habían advertido en reuniones previas que esta vía era cada vez más probable ante la falta de avances con la patronal.
FEFE confirmó su intención de participar activamente en la fase de mediación, con el objetivo de "alcanzar un acuerdo que aporte estabilidad al sector y garantice la continuidad de un servicio sanitario esencial"
En este contexto, desde UGT se ha insistido en que, tras meses de negociación, las posiciones siguen “muy distantes”, especialmente en cuestiones clave como los incrementos salariales, la jornada laboral o la conciliación. También alertan del desgaste acumulado tras más de un año de conversaciones sin resultados significativos.
Por su parte, la patronal insiste en defender su papel en el proceso negociador. La Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE) sostiene que la negociación se ha desarrollado con "intensidad durante los últimos meses", con múltiples reuniones y propuestas que abarcan jornada, salarios, permisos y organización del trabajo.
Además, la organización empresarial defiende que sus planteamientos buscan mantener el "equilibrio" entre la mejora de las condiciones laborales y la viabilidad del modelo de oficina de farmacia, considerado clave para la sostenibilidad del sector y el mantenimiento del empleo.
Asimismo, FEFE ha confirmado su intención de participar activamente en la fase de mediación, con el objetivo de "alcanzar un acuerdo que aporte estabilidad al sector y garantice la continuidad de un servicio sanitario esencial". Una vez se active formalmente el procedimiento, la mediación se desarrollará en el marco del VI ASAC, el sistema de solución autónoma de conflictos laborales.
Cambio en el mecanismo de negociación
El paso a la mediación supone un cambio relevante en el mecanismo de negociación. A diferencia de la dinámica anterior —basada exclusivamente en el diálogo directo entre patronal y sindicatos—, ahora se incorpora una figura externa cuya función es acercar posturas. La mediación tiene una diferencia clave con el arbitraje: mientras que en este último un árbitro dicta una resolución vinculante (si las partes lo aceptan voluntariamente), en la mediación no hay imposición de soluciones. El objetivo es facilitar un acuerdo, no sustituir la negociación.
Este recurso está contemplado en el VI Acuerdo sobre Solución Autónoma de Conflictos Laborales (ASAC), diseñado precisamente para situaciones de bloqueo prolongado en la negociación colectiva. En términos operativos, desde que se registra la solicitud el organismo suele tardar alrededor de una semana en fijar la fecha de constitución de la comisión de mediación.
En este espacio intervendrán mediadores designados en el marco de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), junto con representantes de las organizaciones sindicales implicadas. Desde el punto de vista procedimental, el proceso no cuenta con un plazo cerrado: puede resolverse en pocas sesiones o prolongarse si persisten las discrepancias entre las partes, lo que incrementa la incertidumbre sobre la evolución del conflicto.
Único punto de entendimiento
El único punto de entendimiento alcanzado en los últimos meses se produjo en la reunión del 21 de enero, cuando las partes pactaron una subida del 2% en todos los conceptos salariales a cuenta del convenio para los años 2025 y 2026. Según detalló Cabrera, este incremento responde a la aplicación del artículo 3.4 del convenio, que contempla una subida a cuenta si el crecimiento del PIB del año anterior supera el 1%, circunstancia que se cumple en ambos ejercicios.
Más allá de este avance retributivo, no se ha cerrado un nuevo convenio. En enero, las partes abordaron el debate sobre las propuestas planteadas por ambos lados y acordaron continuar la negociación el 17 de febrero, reunión que debía servir para analizar las “posibilidades reales” de alcanzar un acuerdo. Sin embargo, el resultado volvió a ser infructuoso y el frente negociador sigue abierto.
La reunión de enero, la primera del año tras la cancelación del encuentro previsto para el 11 de diciembre, se celebró en un contexto de gran expectación, al iniciar 2026 sin novedades en la negociación colectiva del sector. Mientras tanto, continúa en vigor el convenio de 2022, que fijó subidas salariales del 4% en 2022 y 2023 y del 3,5% en 2024, así como una jornada anual de 1.783 horas en 2022, 1.784 en 2023 y 1.785 en 2024.
En este escenario, la principal incógnita sigue siendo cuándo comenzará efectivamente la mediación y si esta será capaz de desbloquear un conflicto que ya se prolonga más de un año. Por ahora, el sector permanece a la espera de una convocatoria del SIMA que marque el inicio real de una nueva fase en la negociación del convenio, todavía sin horizonte definido.