La negociación del XXVI Convenio Estatal de Oficinas de Farmacia entra en una nueva fase marcada por la mediación, un movimiento que reconfigura los tiempos, los actores y el margen de acuerdo en un contexto donde los avances recientes han resultado insuficientes.
Tras meses de conversaciones sin acuerdo, los sindicatos con presencia en la mesa —CCOO, UGT, Fefane y CIG— han decidido solicitar formalmente la mediación ante el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA). Como consecuencia directa, se ha suspendido la reunión prevista para el 9 de abril.
Jesús Cabrera, responsable del Área de Sectores Sociosanitarios de CCOO, confirma a El GlobalFarma que la solicitud se registrará en los próximos días: "La negociación se trasladaría a este procedimiento en que intervienen mediadores, cuya función es intentar que las posturas de ambas partes se vayan acercando hacia un posible acuerdo". A partir de ese momento, el proceso negociador se trasladará al marco del SIMA, donde intervendrán mediadores designados por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y la comisión correspondiente de UGT.
"La negociación se trasladaría a este procedimiento en que intervienen mediadores, cuya función es intentar que las posturas de ambas partes se vayan acercando hacia un posible acuerdo"
El paso a la mediación supone un cambio relevante en el mecanismo de negociación. A diferencia de la dinámica anterior —basada exclusivamente en el diálogo directo entre patronal y sindicatos—, ahora se incorpora una figura externa cuya función es acercar posturas. La mediación tiene una diferencia clave con el arbitraje: mientras que en este último un árbitro dicta una resolución vinculante (si las partes lo aceptan voluntariamente), en la mediación no hay imposición de soluciones. El objetivo es facilitar un acuerdo, no sustituir la negociación.
Este recurso está contemplado en el VI Acuerdo sobre Solución Autónoma de Conflictos Laborales (ASAC), diseñado precisamente para situaciones de bloqueo prolongado en la negociación colectiva. Una vez registrada la solicitud, el SIMA convocará a las partes previsiblemente después de Semana Santa. En términos operativos, el organismo suele tardar alrededor de una semana en fijar la fecha de constitución de la comisión de mediación.
Sin embargo, uno de los elementos que introduce mayor incertidumbre es la duración del proceso: no existe un plazo cerrado para alcanzar un acuerdo. La mediación puede resolverse en pocas sesiones o prolongarse si las posiciones siguen alejadas.
El motivo del giro: acercamientos insuficientes
La decisión sindical responde a una percepción compartida: aunque se han producido avances, estos no son suficientes para cerrar el convenio. Este diagnóstico ha sido clave para activar el mecanismo de mediación. Desde la patronal, la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE), confirmaron a este medio que la cancelación de la reunión del 9 de abril obedece precisamente a esa falta de convergencia en aspectos clave. Según trasladaron, las posiciones siguen distantes pese a la intensa actividad negociadora de los últimos meses.
FEFE insistió en que ha mantenido una actitud de "responsabilidad y compromiso", destacando propuestas en materias como jornada laboral, incrementos salariales, permisos y organización del trabajo. Su línea argumental pivota sobre la necesidad de equilibrar la mejora de las condiciones laborales con la viabilidad económica de las oficinas de farmacia.
En este nuevo escenario, la organización empresarial asegura que participará activamente en la mediación, con el objetivo de alcanzar un acuerdo que aporte estabilidad al sector, proteja el empleo y garantice la continuidad del servicio farmacéutico.
La entrada en la fase de mediación no supone un cierre, sino una oportunidad de desbloqueo. Con nuevos interlocutores en la mesa y sin plazos rígidos, el proceso abre una etapa decisiva en la que las partes deberán demostrar hasta qué punto están dispuestas a ceder para alcanzar un acuerdo que lleva meses resistiéndose.