La eliminación progresiva del cupón precinto ya tiene hoja de ruta nacional. La reciente aprobación de la reforma del Real Decreto 1345/2007 supone un paso decisivo hacia la digitalización de la prestación farmacéutica y sitúa a la Comunitat Valenciana como el principal referente de un modelo que ya ha demostrado su viabilidad sobre el terreno. No en vano, la autonomía fue la primera en sustituir de forma generalizada el sistema tradicional por la lectura del código DataMatrix y la verificación del identificador único del envase.
El secretario del Muy Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia (MICOF), Vicente Colomer, explica a El GlobalFarma que la medida trasciende la mera desaparición de un procedimiento administrativo y representa un avance estructural para el Sistema Nacional de Salud. En su opinión, “supone un paso muy relevante en la modernización de la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud. La sustitución progresiva del cupón precinto por el identificador único del envase permite avanzar hacia un modelo más digital, trazable, seguro y eficiente, en línea con la evolución tecnológica que ya se está produciendo en la cadena legal del medicamento”.
El representante colegial insiste en que el objetivo no es únicamente sustituir un soporte físico por uno digital, sino consolidar un sistema capaz de identificar cada envase de manera unívoca y mejorar la gestión de toda la información asociada a la dispensación. En este sentido, asegura que “esto refuerza la seguridad frente a posibles falsificaciones, mejora la trazabilidad de los medicamentos dispensados y facilita una respuesta más ágil ante alertas sanitarias, incidencias de calidad o retiradas de lotes”.
A ello se suma una reducción significativa de la carga burocrática que durante años han soportado las farmacias comunitarias. Según explica Colomer, “la reforma abre la puerta a una simplificación administrativa importante para las oficinas de farmacia, que durante años han asumido tareas manuales vinculadas al recorte, clasificación, custodia y gestión física de cupones precinto”. Un cambio que, añade, permitirá dedicar más recursos a la atención farmacéutica y al seguimiento de los tratamientos.
Comunitat Valenciana pionera
La experiencia acumulada en la Comunitat Valenciana respalda estas expectativas. Desde la implantación del nuevo sistema, la comunidad ha gestionado 113 millones de envases dispensados y ha evitado la impresión anual de alrededor de 54 millones de hojas justificantes, además de eliminar la gestión física de más de 72.500 cajas de documentación vinculadas al modelo anterior. En la provincia de Valencia, desde la culminación del despliegue el 25 de febrero de 2025 y hasta el 31 de mayo de 2026, se han dispensado y facturado más de 78 millones de recetas mediante lectura del código DataMatrix, reduciendo cerca de un 91,5% la impresión de hojas de cupón precinto.
“El balance es muy positivo”, afirma Colomer, quien considera que la Comunitat Valenciana ha demostrado que “la eliminación progresiva del cupón precinto y su sustitución por un sistema digital basado en la lectura del código DataMatrix es viable, segura y beneficiosa tanto para el sistema sanitario como para las farmacias y los pacientes”.
“La eliminación progresiva del cupón precinto y su sustitución por un sistema digital basado en la lectura del código DataMatrix es viable, segura y beneficiosa tanto para el sistema sanitario como para las farmacias y los pacientes”
Más allá de las cifras, el secretario del MICOF destaca que el nuevo modelo “aporta mayor trazabilidad, reduce cargas administrativas, mejora la eficiencia de la facturación, contribuye a una farmacia más asistencial y permite la trazabilidad post dispensación, lo que posibilita llegar al paciente y aumentar su seguridad”. Asimismo, considera que la experiencia ha evidenciado la capacidad de adaptación de las oficinas de farmacia valencianas ante un cambio tecnológico de gran alcance.
Ese liderazgo valenciano, explica, no es fruto de la casualidad. La comunidad contaba con una receta electrónica madura, una red de farmacias plenamente integrada en los procesos digitales y una estructura colegial capaz de acompañar técnicamente a los profesionales durante la transición. Pero, sobre todo, ha sido determinante la colaboración entre administración sanitaria, colegios profesionales y farmacias comunitarias.
“La Comunitat Valenciana ha sido pionera porque ha sabido combinar visión institucional, capacidad técnica y compromiso profesional”, sostiene Colomer, convencido de que la experiencia autonómica puede servir ahora como referencia para el conjunto del Sistema Nacional de Salud.
Las farmacias valencianas han sido "decisivas"
Precisamente, el papel de las farmacias comunitarias ha sido uno de los pilares fundamentales del proyecto. Como destaca el secretario del MICOF: "Las farmacias comunitarias valencianas han sido decisivas. Sin su implicación, este cambio no habría podido consolidarse. La eliminación progresiva del cupón precinto afecta directamente al acto de dispensación y a la gestión posterior de la facturación, por lo que la farmacia es el punto en el que la transformación tecnológica se convierte en una realidad asistencial y operativa”.
“Los farmacéuticos han incorporado a su práctica diaria la lectura del código DataMatrix y la verificación del identificador único del envase, garantizando que el medicamento dispensado queda correctamente registrado y vinculado a la receta correspondiente”, añade.
A su juicio, la capacidad de adaptación demostrada por las farmacias valencianas ha sido clave para el éxito del modelo. “En poco tiempo pasaron de un sistema basado en tareas manuales a un modelo digital que exige precisión en la lectura, validación y gestión de la información. Esa transición se ha realizado de forma progresiva, con formación, soporte técnico y una respuesta muy positiva por parte de los profesionales”.
Por ello, desde el MICOF reivindican que las farmacias “no solo han aplicado un cambio administrativo, sino que han contribuido a demostrar que la farmacia comunitaria está preparada para asumir nuevas funciones dentro de la digitalización sanitaria. Su papel ha sido clave para que el modelo funcione con garantías y para que los beneficios lleguen realmente al paciente”.
“Desde el punto de vista profesional, el sistema también ha permitido reorganizar parte del tiempo que antes se dedicaba a tareas burocráticas"
Y es precisamente la seguridad del paciente donde Colomer sitúa uno de los principales valores añadidos del nuevo sistema. “El principal beneficio es que permite identificar de forma unívoca cada envase dispensado. Con la lectura del código DataMatrix y la verificación del identificador único, el sistema puede conocer qué medicamento se ha dispensado, con qué lote, con qué fecha de caducidad, en qué farmacia y vinculado a qué receta y paciente”.
Esta capacidad adquiere especial relevancia ante alertas sanitarias o retiradas de medicamentos, ya que permite localizar con rapidez tanto los envases afectados como los pacientes implicados. Además, la verificación digital refuerza las garantías frente a posibles falsificaciones dentro de la cadena legal del medicamento.
Impacto directo en la organización diaria
La digitalización también está teniendo un impacto directo en la organización diaria de las farmacias. Según explica Colomer, la principal consecuencia ha sido la desaparición de numerosas tareas manuales ligadas al cupón precinto, mejorando la agilidad de la facturación y reduciendo significativamente las cargas operativas.
“Desde el punto de vista profesional, el sistema también ha permitido reorganizar parte del tiempo que antes se dedicaba a tareas burocráticas. Ese tiempo puede orientarse a la atención al paciente: resolver dudas sobre tratamientos, reforzar la adherencia terapéutica, explicar pautas de administración, revisar posibles interacciones, dedicar tiempo para formarse mejor o prestar consejo farmacéutico individualizado”, señala.
Con la extensión del modelo al conjunto del país ya en marcha, el secretario del MICOF considera imprescindible que el proceso se desarrolle con una planificación adecuada. En este sentido, advierte de que “la implantación se realice con planificación, coordinación y garantías técnicas. La sustitución progresiva del cupón precinto afecta a la dispensación, a la facturación, a los sistemas de información y a la trazabilidad del medicamento, por lo que debe abordarse como un proyecto sanitario y tecnológico de alcance amplio, no como un simple cambio administrativo”.
Asimismo, defiende la participación activa de colegios profesionales y oficinas de farmacia desde las fases iniciales del proyecto, al tiempo que subraya la importancia de garantizar la interoperabilidad entre sistemas y desarrollar mecanismos eficaces de contingencia. “Debemos prestar atención en el mecanismo para reintroducir el código SEVEM en el sistema ante posibles errores y también desarrollar un buen sistema de contingencias”, afirma.
Para Colomer, el mensaje final debe centrarse en el impacto sanitario de la medida. “La experiencia de la Comunitat Valenciana demuestra que el cambio es posible y que, bien implantado, supone una oportunidad para modernizar la prestación farmacéutica y reforzar el papel asistencial de la farmacia comunitaria”.