El Colegio de Farmacéuticos de Pontevedra, en colaboración con la Unidad de Violencia contra la Mujer de la Subdelegación del Gobierno en la provincia, pusieron en marcha, de forma pionera en Galicia, un programa mediante el cual los farmacéuticos reivindican su papel en la información, la prevención y la sensibilización contra la violencia de género. La iniciativa, llamada Intervención del farmacéutico en materia de violencia, se enmarca en el ámbito del convenio de colaboración entre el Ministerio de Igualdad y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.
Uno de los primeros pasos del programa se dio el pasado 16 de octubre, cuando tuvo lugar una formación específica para farmacéuticos durante la que se desgranó el protocolo que deben seguir estos profesionales en cuanto a la detección de posibles víctimas y su derivación a Centros de Información a la Mujer (CIM).
Beatriz García es la presidenta del COF de Pontevedra y una de las participantes en dicha formación. Hoy, 25 de noviembre, se celebra el Día Mundial de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y nos atiende para hablar de qué papel pueden llegar a desempeñar los farmacéuticos en la detección de casos de violencia de género.
Pregunta. Háblenos del programa Intervención del farmacéutico en materia de violencia.
Respuesta. Se trata de un programa que hemos desarrollado en el marco del convenio entre el Ministerio de Igualdad y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos través del cual la profesión farmacéutica participa activamente en distintas acciones de información, prevención y sensibilización en materia de violencia de género.
En el Colegio nos planteamos qué acciones podíamos emprender que aportaran un impacto en la lucha contra la violencia sobre las mujeres y pensamos que un aspecto que se podía mejorar era el conocimiento y/o la relación de los profesionales que tienen un papel relevante en el apoyo a las víctimas.
Así se lo planteamos a la jefa de la Unidad de Violencia dependiente de la Subdelegación del Gobierno, que mostró un apoyo decidido y gracias a su implicación le dimos forma a esta iniciativa, que es pionera en Galicia.
P. ¿Con qué objetivo se puso en marcha?
R. El objetivo principal es mejorar la coordinación, el conocimiento mutuo y la creación de sinergias en un ámbito más local, de modo que cada profesional conozca los recursos, protocolos y vías de actuación disponibles en su entorno en materia de violencia.
Para ello, organizamos encuentros por comarcas, que es una forma de organización del territorio que abarca varios municipios que comparten características geográficas, económicas y culturales comunes. A esas reuniones convocamos a los farmacéuticos comunitarios de las farmacias de esa zona, a los farmacéuticos de los centros de salud, a personal de los Centros de Información a la Mujer, y a representantes de las unidades de violencia de género de la Guardia Civil o UFAM de la Policía Nacional, según su ámbito de actuación.
En ese foro, los asistentes tienen oportunidad de explicar su labor y conocer la del resto. Estamos convencidos en que mediante esta colaboración activa entre todos los agentes podremos fortalecer la red de apoyo y mejorar la respuesta frente a la violencia contra la mujer.
P. De forma general, ¿cuáles son las funciones de los farmacéuticos en el abordaje de la violencia de género?
Los farmacéuticos conocen muy bien a la población porque están a pie de calle, en contacto directo y diario con las personas de su entorno, y son los profesionales sanitarios más accesibles, ocasionalmente, los únicos en el ámbito más rural, lo que juega un papel muy importante en la detección precoz y actuación ante posibles casos de violencia de género.
Hay mujeres que acuden a las farmacias con síntomas como ansiedad, estrés, insomnio, depresión y otros que, unidos a otras situaciones que en otros ámbitos pueden pasar desapercibidas, pero para un profesional sanitario formado, como es el farmacéutico, pueden ser indicios de que la persona está sufriendo violencia.
Además de esa detección activa, la función del farmacéutico es que la mujer se sienta segura en la farmacia, apoyada, y facilitarle información para que acuda al Centro de Información a la Mujer, donde están los profesionales especializados para una atención integral, física, psicológica, emocional y social.
P. ¿Y en la prevención?
R. Por supuesto, también. El farmacéutico colabora activamente en campañas, como, por ejemplo, en Galicia, Camino libre de violencias machistas, en la que se informa a las peregrinas del Camino de Santiago de los recursos disponibles en la comunidad autónoma.
P. ¿Cómo se aborda a una mujer que entra en la farmacia y se tiene sospecha de que es víctima de violencia de género? ¿Existe algún protocolo en el caso de detectar la violencia?
Lo más importante a la hora de abordar una situación en la que se sospecha que la mujer puede estar siendo víctima de violencia es hacerlo informado. Para ello, estamos dando a conocer a nuestros colegiados el protocolo de actuación del Consejo General y la Guía de actuación en materia de Violencia de Género, elaborada por el Colegio de Farmacéuticos de Pontevedra, que establece un procedimiento homogéneo para que todos los farmacéuticos de la provincia respondan de manera similar ante este tipo de casos.
Hay que distinguir aquellos casos en que puede existir un riesgo extremo, en los que el farmacéutico deberá prestar especial atención y priorizar aquellos en los que la mujer y/o sus menores puedan correr peligro inminente, bien porque la propia víctima haya relatado un episodio de violencia reciente, por haber presentado una denuncia, o bien cuando se haya visto obligada a salir de su domicilio de manera urgente. En estos supuestos se debe activar de inmediato el sistema de protección policial, previo conocimiento de la mujer, priorizando en todo momento la seguridad de las víctimas.
Si no se trata de la situación anterior, se debe recibir a la mujer sola en la zona de atención de la farmacia en la que se dispone de la debida intimidad. Así, realizar preguntas que puedan animarle a compartir su situación, comprender a la víctima, no juzgarla ni criticar su actitud, actuar con respeto, empatía y sensibilidad creando un clima de confianza, escuchar sin interrumpir y ofrecer mensajes positivos y constructivos son directrices que nos da el protocolo en estos casos.
P. ¿Puede llevar a cabo el farmacéutico un seguimiento de la víctima cada vez que acude a la farmacia? ¿Cómo es?
Cuando se trata de violencia, el proceso que vive la víctima es muy duro y el profesional debe estar únicamente cuando se le necesita. Puede haber casos de mujeres que no quieren ser derivadas a recursos especializados y esa decisión debe respetarse y en todo caso ofrecerle a la mujer que la farmacia está a su disposición para atenderla y facilitarle la información que requiera con el fin de ayudarla a tomar una decisión posterior cuando esté preparada.
Si la mujer quiere seguir compartiendo su experiencia, el farmacéutico siempre tiene que estar dispuesto a ello, pero desde su papel de escucha activa e informando de los recursos disponibles. Por el contrario, un exceso de celo realizando un seguimiento de la víctima puede ser contraproducente, por lo que el consejo sería en estos casos simplemente estar cuando se le necesite.
P. ¿Cuáles son las necesidades de las mujeres en esta situación? ¿Cómo se pueden abordar dichas necesidades desde la farmacia?
R. En un momento inicial las mujeres víctimas necesitan ser escuchadas y entendidas, y necesitan información sobre dónde acudir porque muchas veces no conocen los recursos que tienen a su disposición. Una vez que deciden acudir a un CIM, un equipo multidisciplinar se ocupa de prestarle asesoramiento jurídico para entender el proceso al que se van a enfrentar, y terapia psicológica para atender los trastornos que a menudo sufren, como estrés postraumático, baja autoestima, sentimiento de culpa, infravaloraciones, dificultad para tomar decisiones, insomnio y otros.
La labor del farmacéutico se centra en la primera necesidad, escuchar, atender e informar, algo para lo que estamos preparados.

