El sector sanitario, si fuera un país, sería el quinto que más gases de efecto invernadero emite a la atmósfera. Y, dentro de la atención en salud, los medicamentos producen entre el 12 y el 25% de las emisiones. Así se desprende del Libro Verde de la Farmacia Hospitalaria, un documento, presentado esta semana por la SEFH, en el que se hace una panorámica de la sostenibilidad del sector y se plasman medidas concretas para reducir la huella de carbono sanitaria.
Incidiendo en estos datos, la Sociedad destaca, en el informe, que especialmente la Farmacia Hospitalaria, que tienen “una relevancia creciente debido al impacto ambiental asociado a los procesos de adquisición, preparación, distribución y eliminación de medicamentos”. La FH, “como unidad central en la gestión del medicamento dentro del entorno clínico”, tiene una aportación significativa en la huella de carbono del hospital. “actores como el transporte de fármacos, el uso de materiales de un solo uso (por ejemplo, envases y dispositivos médicos), el consumo energético en la preparación de medicamentos estériles y la gestión de residuos farmacéuticos son componentes clave del impacto ambiental de esta área”, señalan.
Por ello, para disminuir el impacto de los medicamentos en el medio ambiente, la entidad propone soluciones en origen y una vez se ha producido la contaminación (denominadas end of the pipe). Se hace especial énfasis en las primeras, que se orientan a reducir la cantidad de medicamentos que llegan a la naturaleza o minimizar su impacto. La primera acción que recomienda la SEFH es la concienciación y la formación, tanto de los profesionales como de los pacientes y la población general.
Sobre la concienciación se hace hincapié también en el ámbito de uso racional del medicamento y en la optimización de la prescripción. A este respecto, la entidad subraya que las prescripciones potencialmente inapropiadas, por ejemplo, para las personas mayores “suponen un problema de seguridad en los pacientes, así como una fuente evitable de daño ambiental”.
Entre otros elementos, la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria menciona en su informe la producción de fármacos que sean fácilmente biodegradables o la utilización de vías de administración de medicamentos que produzcan menos residuos (por ejemplo, la intravenosa es responsable de la producción de algunos).
Medidas para reducir el impacto medioambiental de la Farmacia Hospitalaria
La Asociación Europea de Farmacéuticos Hospitalarios puso en marcha, en 2023, un grupo de trabajo sobre sostenibilidad medioambiental, que contó con la participación de la SEFH, y publicó un informe en el que se desgranaban las actuaciones concretas que se podían implementar para reducir la huella de contaminación. En primer lugar, se menciona el uso de la medicación propia de los pacientes durante el ingreso y la centralización de la preparación y la dispensación.
También se incidía en la seleccionar inhaladores con menor huella de carbono, priorizando aquellos de polvo seco o de niebla fina en lugar de los presurizados y en disminuir la cantidad de contrastes radiológicos intravenosos “que acaban en las aguas residuales mediante la dispensación de bolsas de orina a los pacientes”.
Las recomendaciones de la SEFH abarcan todo el ciclo de vida de la gestión de medicamentos desde la Farmacia Hospitalaria. En primer lugar, sobre la solicitud de medicamentos, la entidad apunta la importancia de reducir el número de pedidos y agrupar las solicitudes cuando sea posible, ya que, de esta forma, se reducen el número de transportes y los embalajes; de mantener un stock mínimo y llevar a cabo una rotación adecuada, para reducir los medicamentos caducados u obsoletos; la utilización de presentaciones en dosis unitarias, para evitar los reenvasados; y apostar por proveedores con compromiso medioambiental y por la distribución sostenible.
Sobre la recepción, la institución afirma que para verificar la sostenibilidad hay que comprobar el estado de los productos y la fecha de caducidad. “En el caso de medicamentos termolábiles, la cadena de frío debe mantenerse intacta hasta su ubicación final en cámaras o neveras específicas. La zona de recepción debe disponer de espacios diferenciados para almacenar temporalmente el material accesorio”, destacan. Y, por otro lado, es importante contar con áreas para la clasificación de residuos reciclables.
En cuanto al almacenamiento, las medidas que aconseja optimizar la climatización de los recintos para conservar las condiciones de temperatura y humedad, “dentro de los límites legales”. Todos los fármacos han de estar adecuadamente señalados y etiquetados, y en caso de necesidad de trasvase, debe realizarse en zonas protegidas para evitar roturas o desperdicios. “Es esencial ordenar los medicamentos por fecha de caducidad y utilizar siempre primero aquellos con vencimiento más próximo, fomentando el uso de sistemas automatizados de almacenamiento en los servicios de Farmacia y en las unidades clínicas”.
Por último, sobre la distribución y la dispensación de medicación, la SEFH señala que “es fundamental optimizar el uso de recursos, planificando rutas y horarios fijos para la recogida de botiquines y la entrega de medicación, lo que reduce desplazamientos innecesarios y mejora la organización del personal”. Siempre que se pueda, amplían, los medicamentos se deben repartir “utilizando envases o contenedores reutilizables, minimizando el uso de plásticos de un solo uso”.