Quizá no sea más que una “causa-efecto” por el hecho de seguir contando con un papel casi testimonial —en el mejor de los casos— en las políticas y programas vacunales en España. Pero, según reflejan los datos de un Eurobarómetro que analiza las actitudes de los ciudadanos europeos —de 28 países— en torno a la vacunación, los españoles sitúan a sus farmacéuticos fuera del podio de “fuentes de referencia” a las que acudir cuando necesitan información o resolver sus dudas en torno a la inmunización de patologías. En concreto, en cuarta posición, tras los médicos, otros profesionales —como los enfermeros— e incluso las autoridades sanitarias.
La metodología empleada en este Eurobarómetro permitía a los participantes (27.524 en el cómputo de los 28 países) la ‘multirespuesta’ y seleccionar hasta tres fuentes de referencia a las que consultar dudas o solicitar información en torno a la vacunación. Como así se ha reflejado en todos y cada uno de los 28 países objeto del estudio, el médico fue señalado como fuente primaria por el 85 por ciento de encuestados españoles —incluso por encima de la media europea, fijada en el 79 por ciento—. También los participantes españoles se alinean con la tendencia continental al señalar a los enfermeros como otra fuente de (posible) consulta (41 por ciento de respuestas).
Sin embargo, en el caso de España, la solicitud de información a las propias autoridades sanitarias y sus canales ‘oficiales’ genera más confianza —tercera fuente más mencionada, por un 22 por ciento de encuestados—, justo por delante de los farmacéuticos (15 por ciento). Por detrás de ellos solo figura la búsqueda de información en Internet (un 10 por ciento de consultados la incluyeron dentro del trío de posibles fuentes a las que acudir), la consulta a familiares (5 por ciento) o redes sociales (3 por ciento).
Del análisis de datos de este Eurobarómetro podría cuestionarse: ¿aumenta la confianza en los farmacéuticos cuando a éstos se le delegan labores de inmunización? Las opiniones de los ciudadanos europeos, en especial de aquellos donde sus farmacias son puntos de inmunización frente a alguna patología, sí dejarían entrever esta causa-efecto.
Por ejemplo, en Francia, donde se ha experimentado en las dos últimas campañas la vacunación frente a la gripe en farmacias de cuatro regiones y en la próxima (2019-2020) se generalizará a todo el país, los farmacéuticos se sitúan como la segunda fuente de confianza para los pacientes. Es más, es en Francia es donde se observan los mejores datos de toda Europa respecto a la confianza en sus farmacéuticos, al ser incluidos en el 35 por ciento de respuestas. Por delante de los enfermeros (31 por ciento) y solo superados por los médicos (mencionados por el 83 por ciento de encuestados en el país galo). Precisamente, en Francia se acaba de publicar el decreto que sustenta la próxima extensión de las vacunaciones de la gripe en todas las farmacias del país para 2019-2020.
Hay más ejemplos. En Reino Unido, donde las boticas no solo pueden administrar la vacuna antigripal sino también frente al neumococo y/o meningitis, la confianza en torno al farmacéutico (31 por ciento) es superior a la que se plasma respecto a las autoridades sanitarias (29 por ciento) y enfermeros (25 por ciento). Y en Portugal, donde las boticas inmunizan frente a la gripe como complemento a los centros de salud, los farmacéuticos también acceden a esta suerte de podio de la confianza. En concreto, al tercer cajón (22 por ciento), si bien sin desbancar a los enfermeros (59 por ciento) y médicos (90 por ciento).
Al margen de lo anterior, este Eurobarómetro señala a los pacientes españoles como los únicos en toda Europa que, en su mayoría (51 por ciento), consideran que los programas vacunales deberían coordinarse a nivel internacional frente a las múltiples estrategias nacionales.