El modelo español de farmacia comunitaria vuelve a situarse en el centro del debate regulatorio tras el recurso presentado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) contra la limitación de la venta de pruebas de autodiagnóstico al canal farmacéutico. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha centrado su último resumen quincenal en esta cuestión, un conflicto que, según ha señalado, obliga a analizar el sistema desde una perspectiva más amplia que la puramente económica.
Padilla ha recordado que el origen de la controversia se encuentra en el Real Decreto 942/2025, de 21 de octubre, por el que se regulan los productos sanitarios para diagnóstico in vitro, norma que establece que pruebas como las de gripe, COVID-19, VIH o embarazo solo pueden dispensarse en oficinas de farmacia, tanto de forma presencial como a través de sus propias páginas web.
La CNMC anunció la semana pasada que ha recurrido la regulación al considerar que limita la competencia de forma innecesaria. El organismo cuestiona que el artículo 19.7 permita la venta únicamente en farmacias y que el artículo 19.8 prohíba su comercialización mediante máquinas expendedoras, pese a que este canal sí está autorizado para otros productos sanitarios no sujetos a prescripción. Según la Comisión, la restricción puede elevar precios, reducir puntos de acceso y dificultar la respuesta en situaciones de alta demanda, además de impedir la venta en otros canales como supermercados, parafarmacias, droguerías o plataformas digitales.
Frente a este planteamiento, Padilla ha defendido que el análisis no puede limitarse al impacto económico: “Si la perspectiva es exclusivamente la de lograr precios bajos, tal vez la medida de distribuir en supermercados y plataformas digitales sea la adecuada, pero creo que hay varios comentarios que hacer desde un abordaje más útil para la salud del conjunto de la población”.
“Es un error pensar que el sistema español de farmacia es una suma de productos y prestaciones de la cual se puede extirpar una parte para distribuirla por otros canales”
En este sentido, ha subrayado que el debate debe tener en cuenta la estructura del sistema farmacéutico español. “España tiene una de las redes de oficinas de farmacia comunitaria más tupidas y territorialmente garantistas de los países de nuestro entorno. Cualquier consideración sobre el carácter singular de los productos que se comercializan en las farmacias ha de tener esto en cuenta, también reconociendo el papel de la distribución como garante de la equidad territorial en el eje urbano-rural”, ha señalado.
En análisis, el secretario general ha insistido en que el sistema farmacéutico español debe entenderse como un conjunto regulado y no como una suma de productos que pueden separarse sin consecuencias. “Es un error pensar que el sistema español de farmacia es una suma de productos y prestaciones de la cual se puede extirpar una parte para distribuirla por otros canales”, ha indicado.
En la misma línea, ha vinculado la exclusividad en la dispensación con el carácter clínico de estas pruebas y con el papel asistencial de la farmacia comunitaria para proteger la atención sanitaria: “Apostar porque algo tenga su distribución exclusiva en farmacias es entender que se trata de un elemento de relevancia clínica que debe ofrecerse desde un establecimiento sanitario y con un profesional capaz de resolver dudas y dar consejo”.
Padilla ha concluido defendiendo que la limitación de la venta al canal farmacéutico es coherente con el modelo sanitario español, incluso aunque existan sistemas más liberalizados en otros países. “Por estos motivos, y aun entendiendo la animadversión que tienen quienes velan por la liberalización del mercado a los sistemas públicamente regulados, creo que la limitación de la venta de test diagnósticos a las oficinas de farmacia comunitaria es coherente con una apuesta por el modelo español de farmacia, por lo que la comparación con otros países no siempre es adecuada, porque suele hacerse para hablar de precio, pero no de disponibilidad”, ha afirmado.
La Farmacia no es solo un canal de distribución
Las palabras del resumen quincenal se suman a las que el propio Padilla ya realizó la semana pasada en redes sociales, después de que se cuestionara la decisión del Ministerio de limitar la venta de determinados test al canal farmacéutico. Entonces rechazó que la medida respondiera a presiones corporativas y defendió su carácter asistencial.
“Comprar un test de VIH en el Carrefour sin que medie de ninguna manera un profesional sanitario no tengo claro que sea sucumbir a ningún lobby —como si los supermercados no fueran un lobby—, sino hacer una apuesta por la prestación asistencial ligada al diagnóstico”, señaló.
Asimismo, Padilla insistió en que el modelo español de farmacia no debe entenderse únicamente como un canal de distribución de productos sanitarios, sino como una estructura integrada dentro del sistema sanitario, con funciones asistenciales y de vigilancia que van más allá de la dispensación. En este sentido, ha señalado que “creo que es un error pensar el modelo de farmacia como una agregación de servicios, prestaciones o productos que pueden extraerse individualmente”, y ha añadido que se trata de “un modelo de alta capilaridad, accesibilidad y tremendamente equitativo territorialmente”, que además coexiste con precios de medicamentos probablemente más bajos que en otros países.