Mucho más que un farmacéutico: las tardes con Pablo que devolvieron a María la compañía que le faltaba

Rita de la Plaza, tesorera del CGCOF, destaca el papel que juegan los profesionales de la Farmacia para combatir la soledad: “Tenemos un enorme potencial para detectarla”

Rita de la Plaza farmacia
Rita de la Plaza.
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Todos los días, María, que tiene 80 años, acude a la farmacia de su barrio, donde la espera Pablo para su "charla" diaria. Coge el bastón, su bolso y su monedero, baja desde el tercer piso por las escaleras. En tan solo 30 pasos, encuentra su farmacia "de toda la vida". Para ella, Pablo se ha convertido en mucho más que en su "farmacéutico de cabecera". Este profesional es ya uno más de la familia y, probablemente, la persona con la que más habla a lo largo de la semana. María le lleva fiambreras de comida y, además, ambos saben que la silla que tienen en la farmacia para tomar la tensión está reservada de 18:00 a 18:30, hora en la que proceden a "ponerse al día".

Este es tan solo un ejemplo de los cientos que se producen a diario en toda España. Y es que la farmacia ha pasado a formar parte de la vida de mucha gente mayor que sufre de soledad. "Yo misma he vivido cómo la farmacia se convierte en mucho más que un establecimiento sanitario, un punto de apoyo y refugio de confianza, especialmente en zonas más aisladas o en barrios, donde en muchas ocasiones somos el único contacto que una persona tiene en su día a día con los servicios sanitarios", explica Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF). "Como farmacéuticos, sabemos bien lo que significa acompañar, el farmacéutico no es solo el especialista en el medicamento, es un agente de salud imprescindible en la vida cotidiana de las personas, un apoyo cercano dentro de la comunidad, y la farmacia es un establecimiento sanitario con un carácter cada día es más social", asevera.

En concreto, según el Barómetro de la Soledad No Deseada en España 2024 elaborado por el Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES), que promueve la Fundación ONCE, en España una de cada cinco personas (20%) sufre actualmente soledad. De hecho, un 70% de la población la ha padecido en algún momento de su vida y, de entre las personas que declaran sentirla, la mayoría (el 67%) lo hacen de manera crónica, es decir desde hace dos años o más.

Abordar la soledad desde la farmacia

Izaro Oyarbide, farmacéutica comunitaria en Bergara (Gipuzkoa), sostiene que la implicación de la farmacia en la detección y en el abordaje de la soledad es esencial para poder combatirla efectivamente. "La farmacia comunitaria es el establecimiento sanitario más accesible para la población y esto nos coloca en una situación privilegiada para detectar casos de soledad porque se generan relaciones de gran confianza", insiste. "Esta confianza nos permite conocer bien a nuestros pacientes, pero también a su entorno, sus circunstancias vitales o su contexto socioeconómico", asevera. De hecho, hace hincapié en que disponen de gran cantidad de información para poder detectar, prevenir incluso abordarla. Por ello, saca a colación que, si el farmacéutico está atento a las señales, sí que se pueden encontrar muchos casos sospechosos. Pacientes habituales que dejan de venir, o que vienen más de lo habitual y se quedan a "charlar" durante largo tiempo, situaciones de vulnerabilidad como puede ser la viudedad, empezar a ver problemas con el aseo, deterioros cognitivos bruscos o graduales, empeoramiento de la salud en general…. nos tienen que hacer "saltar la alarma", garantiza. "Para ello, es importante que estemos formados y sensibilizados al respecto", añade.

Al respecto, De la Plaza recalca que en la farmacia observan a diario a personas que, en ocasiones, no solo vienen por su medicación, sino que necesitan ser escuchadas o acompañadas. De hecho, informa de situaciones en las que empiezan a notar pequeñas señales de alerta como la mirada perdida, una conversación que se alarga o la ausencia de alguien que antes venía a menudo: "Te das cuenta del enorme potencial que tenemos para detectar y abordar la soledad desde nuestra posición", enfatiza. Aterrizando sobre las competencias "no clínicas" que deberían potenciarse en los equipos de farmacia para este tipo de intervenciones, destaca que, en la actualidad, están trabajando en un protocolo de actuación con el IMSERSO y uno de los objetivos del mismo reside en sensibilizar y promover la formación continuada para potenciar la escucha activa, la empatía y la sensibilidad. De este modo, la farmacia se convertirá, aún más, en un punto de apoyo emocional, más allá del sanitario. "Estamos potenciando esta faceta y protocolizando su intervención en un contexto en el que la soledad representa ya un problema con vertientes sanitarias", asegura la tesorera del CGCOF. De hecho, anima a los farmacéuticos a que aprovechen esa posición privilegiada y la confianza que en ellos depositan los ciudadanos para contribuir a mejorar su calidad de vida desde un punto de vista sanitario, pero también social. "Una farmacia es más que una farmacia, es más que salud, es comunidad", hace hincapié. "A veces, es un refugio para estas personas que sufren soledad", añade.

A continuación, Oyarbide pone sobre la mesa una serie de acciones que se podrían implementar para prevenir o mitigar la soledad en las farmacias de todo el territorio nacional. No obstante, incide en que, para garantizar su éxito, "es fundamental la coordinación y comunicación con otros agentes sociales y sanitarios". Al respecto, señala que la relación directa con los servicios sociales municipales es muy importante a la hora de detectar y derivar pacientes susceptibles de padecerla. Además, indica que dicha detección se tiene que realizar mediante cuestionarios validados y previamente consensuados con ellos y la derivación tiene que ser directa. Asimismo, sostiene que también se puede actuar en prevención, ofreciendo al paciente susceptible los recursos comunitarios de los que dispone en su entorno (biblioteca, polideportivo, asociaciones, hogar del jubilado…) y fomentando un envejecimiento saludable. Finalmente, hace referencia a que desde la farmacia comunitaria también se puede ofrecer Servicios Profesionales Farmacéuticos Asistenciales (SPFA) para mejorar tanto el conocimiento del paciente sobre su medicación como su adherencia al tratamiento. "Hay que tener en cuenta que uno de los factores de riesgo más importantes para padecer soledad son la mala salud y la polimedicación, por lo que asegurarnos de que el paciente hace un uso adecuado de su medicación puede ser también una intervención relevante", subraya.

Redes locales de salud

Bajo su experiencia personal en el barrio de Gros (San Sebastián), Ane Otaegi, farmacéutica donostiarra integrante de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa (COFG) y participante en proyectos de las redes locales de salud, indica que, pese a que las políticas sanitarias están muy bien, luego hay que aterrizarlas. De hecho, sostiene que "cada barrio tiene sus características, tiene diferentes recursos y diferentes ciudadanos". En este sentido, señala ejemplos como que unos barrios tienen parques verdes y polideportivos, otros no, unos cuentan con ciudadanos con una mejor economía, otros con peor... En el caso de las redes locales de salud de Donosti, alega que están dispuestas por barrios. "De cada barrio nos reunimos, una médico del centro de salud, una enfermera del centro de salud, la responsable de cultura del Patronato de Deportes, dos farmacéuticas, servicios sociales y personal de Salud Pública del Gobierno Vasco y dos técnicos del Ayuntamiento de San Sebastián", explica. Asimismo, informa de que estas reuniones son cada dos meses: "Lo que hacemos es ver las necesidades que tiene el barrio e ir dando respuestas con diferentes proyectos, que no tienen por qué ser siempre globales que impliquen a todos los que estamos en el grupo".

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Entre los beneficios, la farmacéutica donostiarra destaca que se ha avanzado tanto en coordinación con otros sanitarios como en atención al paciente y en implicación de la profesión. "Yo antes no conocía todos los recursos que había en el barrio, no tenía tanta confianza con todos estos profesionales con los que ahora tengo confianza de llamarles si hace falta", afirma. Además, añade que el poder salir de la farmacia, hacer otras actividades y participar en campañas sanitarias para promocionar la salud es beneficioso para el propio farmacéutico.

Por otra parte, Otaegi garantiza que el modelo de farmacia español sí que está preparado para el futuro asistencial que reclama la población. "La Farmacia está en una posición privilegiada para el futuro asistencial que reclaman", asegura. "La gente confía en nosotros y esto hay que aprovecharlo, pero nos faltaría apostar más por los SPFA y habría que reforzar también la comunicación con otros profesionales sociosanitarios para que realmente este nuevo modelo asistencial funcione mejor", remarca. No obstante, lamenta que aún la Administración "no es consciente del papel fundamental que ejerce la farmacia en el ámbito de lo social". "O no es consciente o no quiere darse cuenta", añade. De hecho, lamenta que no da las competencias profesionales que reclama la profesión farmacéutica. Motivo de ello, incide en que "si quieren cambiar un poco el modelo asistencial y hacer más caso a lo que demanda la población, nos deberían tener más en cuenta".

"De guardia contra la soledad"

Cabe mencionar iniciativas activas como la de Palencia que, desde el año pasado, está implementando la campaña "De guardia contra la soledad", en la que los farmacéuticos adquieren un papel protagonista. Según indica Ana Deza, presidenta del COF de Palencia, tanto los profesionales como los pacientes acogieron esta iniciativa "excelentemente". "Los farmacéuticos de Palencia respondieron con gran implicación desde el primer momento, conscientes de que forman parte esencial del tejido social de la provincia", garantiza. Para los pacientes que viven en entornos rurales, "la campaña supuso un antes y un después", asegura. "Sintieron que alguien se preocupaba por su bienestar emocional, además de por su salud física", añade.

Echando la vista atrás, Deza explica que el germen de la campaña fue toparse con la realidad de que la soledad es un problema creciente, especialmente entre personas mayores que viven en municipios pequeños o aislados. "Desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Palencia vimos que muchos farmacéuticos ya estaban actuando de manera informal, alertando sobre situaciones de vulnerabilidad", indica. De hecho, incide en que "la colaboración con la Guardia Civil permitió dar forma estructurada a esa labor, creando una red de detección y acompañamiento más sólida y coordinada".

Profundizando en qué consiste, la presidenta del COF de Palencia señala que la clave reside en que los farmacéuticos identifiquen "a pie de farmacia" señales de soledad en los pacientes y los deriven, cuando sea necesario, a la Guardia Civil, que realiza una labor de seguimiento y acompañamiento. De hecho, sostiene que, para evitar esta soledad, los farmacéuticos -que tantas ocasiones ejercen de medio de difusión- proponen a aquellas personas que se encuentre en las situaciones de soledad y les dará la posibilidad de inscribirse en este servicio.

De esta forma, añade, "las diferentes patrullas que a diario recorren la geografía palentina, y coincidiendo con el normal transcurso del servicio, se entrevistaran con las personas en situación de aislamiento para interesarse por su estado, sus necesidades o sus inquietudes, mejorado de esta sencilla forma su calidad de vida". Así, se cumple el objetivo principal que persigue la ejecución de la campaña: generar una red de apoyo entre ambos colectivos, fortaleciendo el papel de la farmacia como punto de detección temprana y el de la Guardia Civil como agente de proximidad y cuidado.

58 farmacias palentinas en acción

En la actualidad, según confirma Deza, participan 58 farmacias distribuidas por toda la provincia de Palencia, "lo que supone una cobertura muy amplia del territorio, especialmente en zonas rurales". "Esto permite que casi ningún municipio quede fuera del alcance de la iniciativa, reforzando su eficacia y capilaridad", garantiza. De esta forma, los farmacéuticos palentinos se implican activamente en abordar la "epidemia" de la soledad. "El farmacéutico, sobre todo en el entorno rural, es muchas veces el primer y único profesional sanitario con el que una persona mantiene contacto habitual y continuado en el tiempo", asevera Deza. "Además de la atención farmacéutica a la población, que es nuestra actividad central, los farmacéuticos tenemos una vertiente social, conocemos a los vecinos, sus rutinas, su estado de ánimo…", añade. Por eso, hace hincapié en que "la participación activa es clave para identificar cambios o situaciones que podrían pasar desapercibidas para otros servicios".

Para la presidenta del COF de Palencia los farmacéuticos comunitarios poseen una serie de cualidades que les sitúan como auténticos "radares sociales" para detectar la soledad. En concreto, destaca la cercanía, la confianza, la continuidad en la atención y la sensibilidad social como atributos característicos. "Especialmente en zonas rurales, los convierte en observadores privilegiados de la realidad social de sus comunidades", afirma. "Están formados para escuchar, detectar pequeñas señales y actuar con humanidad, por eso, su papel como "radares" en esta campaña es tan valioso: son el primer paso hacia una intervención más amplia y efectiva", concluye Deza.


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