La mitad de los pacientes crónicos no sigue correctamente su tratamiento y, en hipertensión, las consecuencias pueden traducirse en un peor control cardiovascular y en casos no detectados a tiempo. Con este escenario de fondo, las farmacias comunitarias catalanas han puesto en marcha una nueva edición de la campaña ‘Mànigues Amunt’ (“Mangas arriba”), impulsada por el Consell de Col·legis Farmacèutics de Catalunya, que este año incorpora por primera vez un test específico para medir la adherencia terapéutica en pacientes tratados con antihipertensivos.
La iniciativa busca detectar tanto casos de hipertensión no diagnosticada como situaciones de mal control derivadas, entre otros factores, de una baja adherencia a la medicación. “Muchas veces nos encontramos con pacientes que no se están tomando la medicación porque dicen: ‘No, es que ya estoy bien’. La hipertensión es una enfermedad crónica”, advierte a el GlobalFarma Clàudia Tresserra, vocal del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona (COFB).
“Muchas veces nos encontramos con pacientes que no se están tomando la medicación porque dicen: ‘No, es que ya estoy bien’. La hipertensión es una enfermedad crónica”
Precisamente para abordar este problema, la campaña incorpora este año el test de Morisky-Green, una herramienta validada y ampliamente utilizada en pacientes crónicos, especialmente en hipertensión arterial. Según explica Tresserra, el objetivo de este cuestionario es “identificar a los pacientes que no cumplen con la adherencia terapéutica” y reforzar así el seguimiento farmacoterapéutico desde la farmacia comunitaria.
“El objetivo básicamente de este test es identificar a los pacientes que no cumplen con el tema de la adherencia terapéutica”, señala. Se trata de “cuatro preguntas de respuestas sí o no” que permiten determinar “si el paciente es adherente o no”. Según detalla Tresserra, la incorporación de este cuestionario busca “mejorar la adherencia terapéutica del paciente”, además de “fomentar el buen uso del medicamento” y “mejorar la eficacia del tratamiento”, con el consiguiente “impacto positivo en la salud del paciente”.
Educación sanitaria y seguimiento farmacoterapéutico
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que aproximadamente el 50% de los pacientes con enfermedades crónicas no sigue adecuadamente los tratamientos a largo plazo. Ante esta situación, desde la farmacia comunitaria reivindican su papel como agente sanitario cercano y accesible.
“Nosotros, como farmacéuticos, igual que otros profesionales sanitarios, tenemos la misión de garantizar el uso efectivo, eficiente y seguro de los medicamentos”, afirma la vocal del COFB. En este sentido, subraya que desde la farmacia pueden ofrecer “educación sanitaria”, ayudar a “evitar el fracaso terapéutico” y mejorar “el control de los problemas de salud, sobre todo en patologías crónicas”. Además, insiste en que en hipertensión sigue existiendo “un falso pensamiento de la no cronicidad de estas patologías”.
“Nosotros, como farmacéuticos, igual que otros profesionales sanitarios, tenemos la misión de garantizar el uso efectivo, eficiente y seguro de los medicamentos”
Por ello, campañas como ‘Mànigues Amunt’ buscan precisamente “evitar este fracaso del tratamiento” mediante herramientas de seguimiento y servicios farmacéuticos como los Sistemas Personalizados de Dosificación (SPD), orientados a “reducir olvidos” y mejorar la comprensión del tratamiento por parte del paciente.
Los resultados de la campaña realizada en 2025 mostraron que uno de cada tres pacientes atendidos en las farmacias participantes presentaba valores elevados de presión arterial. Para Tresserra, esta cifra evidencia tanto el infradiagnóstico como las dificultades de control existentes.
“Estamos hablando de un ratio bastante elevado”, apunta. Además, recuerda que entre estos pacientes puede haber tanto personas sin diagnosticar como otras cuyo tratamiento “no está funcionando correctamente”, ya sea “por falta de adherencia” o porque “no sería el tratamiento indicado”. Precisamente por ello, explica, este año se ha querido reforzar el análisis de la adherencia terapéutica para conocer si los pacientes “toman medicación y si la están tomando correctamente”.
La tecnología, aliada del seguimiento
La campaña también apuesta por el seguimiento digital a través de la aplicación ‘La Meva Farmàcia’, donde los pacientes pueden consultar sus registros de presión arterial y otros datos de salud. Tresserra destaca que esta herramienta permite generar “una base de datos que no se pierde, que el paciente siempre tiene encima y que favorece la comunicación entre el profesional farmacéutico y el paciente”.
Asimismo, recuerda que estos registros pueden convertirse en informes que el paciente puede compartir con su médico. “Al final el registro mejora muchísimo el seguimiento, porque nosotros también podemos tener un control, lo podemos comunicar al médico y esto facilita mucho también que el paciente vea el impacto del tratamiento en su salud”, añade.
"Esta herramienta permite generar una base de datos que no se pierde, que el paciente siempre tiene encima y que favorece la comunicación entre el profesional farmacéutico y el paciente”
Desde el COFB valoran positivamente el impacto de este tipo de iniciativas impulsadas desde la red de farmacias comunitarias, tanto por su contribución a la prevención como por su capacidad para aliviar la presión asistencial.
“Demuestra la capacidad que tenemos los farmacéuticos de coordinarnos con otros profesionales del sistema sanitario para colaborar en mejorar la salud de la población, pero siempre poniendo al paciente en el centro”, afirma Tresserra. La farmacéutica también reivindica “la importancia de la proximidad de la farmacia comunitaria” y su contribución a “la descongestión del sistema sanitario”, al asumir tareas de seguimiento y cribado que permiten optimizar recursos asistenciales.
Tras tres años de recorrido, la campaña continúa evolucionando para responder a los retos detectados en la práctica diaria. “Creemos justamente que el tema de la adherencia es muy importante”, concluye Tresserra, especialmente ante “el infradiagnóstico e infratratamiento” que todavía persisten en hipertensión arterial.