Estamos en pleno siglo XXI y los farmacéuticos, pese a ser el agente sanitario más accesible, continúan sin poder acceder a la historia clínica de sus pacientes. Es una demanda que no pilla "de nuevas" a la Administración. La profesión farmacéutica lo ha dicho alto y claro, sin acceso a los datos del paciente realizan una atención "a ciegas", algo que, en ocasiones, puede actuar en detrimento de la misma y, por lo tanto, poner en riesgo la salud del paciente.
El GlobalFarma (EGF) se ha puesto en contacto con la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC), Jordi Casas, presidente del Consell de Col·legis Farmacèutics de Catalunya (CCFC) y del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona (COFB), y el Colegio Oficial de Farmacéuticos (COF) de Sevilla para conocer su opinión al respecto.
El paciente, ¿un ciudadano sin criterio?
Desde SEFAC inciden en que aún no se ha logrado el acceso porque "es más fácil prohibir que regular". En este sentido, aseveran que "se sigue viendo al paciente como un ciudadano sin criterio para decidir". En este sentido, indican que "se está impidiendo permitir al paciente decidir sobre el uso de sus propios datos sanitarios". Asimismo, hacen hincapié en que "los datos del paciente son del paciente, no del sistema sanitario". "Que el sistema sanitario habilite un sistema y vele por su protección no le da derecho alguno a decidir por el paciente o a impedir por su cuenta a que otros profesionales puedan acceder a dicha información", añaden.
A su vez, insisten en que "la información es poder y hay profesionales sanitarios que no quieren perderlo en favor de su propietario, el paciente". Además, garantizan que "tampoco se han dado los pasos correctos para hacer posible este derecho de forma operativa en la práctica asistencial diaria".
Para SEFAC el acceso del farmacéutico a la información clínica necesaria del paciente es "imprescindible" para atenderle correctamente. Sobre ello, sacan a colación que, por ejemplo, que el farmacéutico no disponga de la información de si un paciente es o no alérgico a un medicamento, cuando éste se lo solicita bien a través de una receta médica o bien para automedicación, perjudica principalmente al paciente, que puede tener una reacción alérgica con sus consecuencias. "SEFAC lleva pidiendo años el acceso del farmacéutico comunitario a la información clínica necesaria para realizar sus servicios profesionales correctamente", ratifican. "Esperamos que pronto desde Europa se obligue a las administraciones sanitarias públicas y privadas a respetar un derecho fundamental del ciudadano como es disponer y compartir con aquel profesional sanitario que él decida su información sanitaria", inciden.
El acceso a la historia clínica mejoraría la atención farmacéutica
Por su parte, Jordi Casas, presidente del CCFC y del COFB, menciona que el acceso del farmacéutico comunitario a la historia clínica de los pacientes es una "demanda histórica" del colectivo cada vez más reclamada en un contexto en el que se están revisando normativas clave como la Ley de los Medicamentos o la Ley de Ordenación Farmacéutica de Cataluña. En este sentido, destaca dos aspectos. Por un lado, afirma que "el farmacéutico comunitario no necesita consultar el total de la historia clínica, sino contar con un acceso limitado, estructurado e integrado a determinados datos clínicos esenciales". Por otro lado, remarca que "es importante que ese acceso sea bidireccional, es decir, que se convierta en una herramienta para compartir información entre profesionales sanitarios y conseguir una mayor interconexión de bases de datos entre diferentes niveles asistenciales".
Siguiendo esta línea, Casas asevera que, de esta forma, "todos los agentes de salud implicados en el abordaje del paciente podremos mejorar la atención asistencial, reforzar la seguridad del usuario y avanzar hacia un modelo sanitario más colaborativo". Más concretamente, hace alusión a que, en el caso del farmacéutico, disponer de determinada información clínica del paciente, referente a los antecedentes médicos, alergias y el acceso al historial farmacoterapéutico, "permitiría optimizar la adherencia terapéutica o prevenir errores y/o interacciones con la medicación en pacientes con enfermedades crónicas o polimedicados". Además, garantiza que facilitaría la coordinación con la atención primaria, "contribuyendo de esta forma a una mejora de la atención farmacéutica, más eficiente y personalizada".
El COF de Sevilla incide en su impacto de cara a impulsar la colaboración y una atención que ponga en el centro al paciente. "El acceso del farmacéutico a la historia clínica del paciente es una necesidad cada vez más evidente para avanzar hacia un modelo sanitario verdaderamente colaborativo, seguro y centrado en el paciente", sostienen desde el Colegio. Asimismo, indicen en su repercusión sobre la atención farmacéutica: "Como profesionales sanitarios, los farmacéuticos estamos en contacto diario con personas polimedicadas, crónicas o vulnerables, a las que podríamos ofrecer un seguimiento más preciso y una atención más resolutiva si tuviésemos acceso estructurado y garantista a su historial médico". "Esta medida permitiría detectar interacciones, mejorar la adherencia, prevenir errores y reforzar la continuidad asistencial, aportando valor real al sistema sanitario y liberando carga a otros niveles asistenciales", añaden.
Obstáculos legales y reticencias de confidencialidad
Pese a que las ventajas de facilitar el acceso están claras, el presidente del CCFC y del COFB lamenta que el acceso a la historia clínica aún no sea una realidad debido a distintas barreras. Por un lado, señala que están en proceso de revisión las diferentes normativas "que resolverán algunos de los obstáculos legales, referentes a la protección de datos y la privacidad". No obstante, remarca que también será necesaria la voluntad del propio paciente para compartir sus datos con el farmacéutico. Por otro lado, indica que "aún existen limitaciones tecnológicas entre los sistemas propios de las farmacias comunitarias y los centros sanitarios".
Pese a ello, Casas celebra que se está avanzando en el ámbito de la digitalización y se están dando pasos importantes para conseguir una mayor interconexión. Ejemplifica esto haciendo alusión a la reciente implementación de la aplicación "La Meva Farmàcia", impulsada por el CCFC, "que ya recoge el historial farmacoterapéutico de dispensaciones públicas y privadas". Además, hace hincapié en que, en un futuro y con el debido consentimiento del paciente, "permitirá compartir determinados datos de salud con el Sistema Catalán de Salud, como el registro de la presión arterial, parámetros antropométricos o información sobre el perfil lipídico".
Paralelamente, desde el COF de Sevilla sacan a colación que, a día de hoy tampoco existe una normativa clara que habilite a los farmacéuticos comunitarios a consultar la historia clínica, "lo que genera desigualdades territoriales y mantiene este derecho en un limbo legal". A su vez, lamentan que "persisten reticencias infundadas sobre la confidencialidad, a pesar de que los farmacéuticos están sujetos a las mismas obligaciones legales y deontológicas que el resto de profesionales sanitarios". Bajo su punto de vista, a esto se suma un "desconocimiento del potencial asistencial de la farmacia comunitaria, que debemos seguir combatiendo con datos, resultados y una firme defensa de nuestro papel". "Desde el Colegio de Farmacéuticos de Sevilla seguiremos trabajando para que este acceso sea una realidad, porque no se trata de un privilegio, sino de una herramienta fundamental para cuidar mejor", inciden.