La FIP, sobre los precios de referencia: “Pueden causar problemas de adherencia, escasez y cierres de farmacias”

La Federación ha señalado el sistema de precios de referencia de la Ley de los Medicamentos como uno de los grandes retos a los que se enfrenta la Farmacia española

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La Federación Farmacéutica Internacional (FIP, en inglés) publicó la pasada semana un caso de estudio en el que lleva a cabo un análisis de la situación de la Farmacia española. Para elaborar su trabajo, la institución ha contado con la información aportada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) y, con ella, ha desarrollado una radiografía del sector farmacéutico, incidiendo en sus principales retos y prioridades. Para la entidad, la Farmacia en nuestro país afronta tres grandes retos, que cristalizan en el nuevo sistema de precios de referencia para los fármacos en el anteproyecto de Ley de los Medicamentos, el derecho exclusivo de la Farmacia Hospitalaria a dispensar medicamentos de diagnóstico hospitalario y la prescripción veterinaria de los medicamentos de uso animal.

Y el primero, los precios de referencia, es objeto de una de las observaciones más contundentes de la FIP. Sobre la reforma de la Ley de los Medicamentos, que, para la Federación, puede ser una “buena oportunidad para mejorar el papel de los farmacéuticos y la expansión de los servicios” que ofrecen, también contiene modificaciones que han despertado “preocupación a los profesionales”. Uno de estos elementos es dicho sistema de precios.

La entidad advierte que este sistema puede “dificultar la adherencia al tratamiento y derivar potencialmente en escasez y cierres de farmacias”.

En este sentido, SEFAC ya señaló a El GlobalFarma los problemas que, desde su perspectiva, entrañaba el anteproyecto de Ley de los Medicamentos en lo referente a la adherencia. Fuentes de la Sociedad señalaron a este periódico que la normativa “establece un sistema en el cual todos aquellos medicamentos que forman parte de una agrupación homogénea pueden presentar diferentes precios”.

Para SEFAC si bien esto “podría llevar a una mayor competitividad entre laboratorios y la correspondiente disminución de precios, puede generar un efecto pernicioso sobre la imagen de los medicamentos en relación con la percepción para el paciente de que tengan distinta calidad, así como una desviación en el consumo hacia aquellos más baratos y la consecuente guerra de precios entre laboratorios”.

De esta forma, esta competitividad “puede dar lugar a situaciones de desabastecimiento más frecuentes o constantes cambios de presentación que van a disminuir la adherencia al tratamiento. No debemos olvidar que la población española está pasando a ser una población envejecida con patologías crónicas y pacientes polimedicados”.

Y, así, “el cambio constante de envase, sea por situaciones de falta de suministro, desabastecimiento o por ajuste de precios, o en caso de aportación por el paciente, de su capacidad económica para pagarlo, pueden dar lugar a confusiones y situaciones que indudablemente afectarán de forma negativa a la adherencia al tratamiento y consecuentemente al control de las enfermedades”.

Medicamentos de diagnóstico hospitalario

Por otra parte, otro de los grandes retos que señala la FIP es, como se ha dicho, el derecho exclusivo de los hospitales a dispensar medicamentos de diagnóstico hospitalario financiados por el sistema sanitario. Sobre esto, la Federación indica que “se propone eliminar esta reserva actual, permitiendo a los farmacéuticos comunitarios dispensar estos medicamentos. Aunque no están clasificados por la AEMPS para uso hospitalario, su distribución sigue estando restringida al ámbito hospitalario por motivos de financiación no clínicos”.

Los datos del informe de la FIP señalan que en 2023 había en España contaba con casi 80.300 farmacéuticos y con una ratio de 16,6 profesionales por cada 10.000 habitantes. Desde el año 2006, el país ha experimentado un crecimiento estable en esta ratio; aquel año, había 9,42. Estas cifras sitúan a España muy por encima de la media global, que fue de 9,46 en 2023. Además, alrededor de 58.000, del total, son farmacéuticas, lo que representa el 72% de todos profesionales.

Dados estos buenos datos de recursos humanos, uno de los elementos que destaca la FIP es la remuneración de los servicios profesionales farmacéuticos, y, puesto que las competencias de Sanidad están cedidas a las comunidades autónomas, la Federación índice, por ejemplo, en los SPD para el reacondicionamiento de medicamentos. A este respecto, ayer SEFAC organizó la cuarta Jornada Nacional de SPD, en cuya última mesa redonda se presentaron los resultados de un estudio que medía el impacto de estos servicios en la adherencia.

Adela Martín, vocal de Investigación de la Junta Directiva de SEFAC, fue la encargada de exponer los resultados del trabajo “Adherencia a los tratamientos crónicos para la enfermedad cardiovascular durante la pandemia de la COVID-19: comparativa entre pacientes SPD y población general”. Una de las principales conclusiones del estudio es que el grupo que se integró en el programa de SPD tuvo un 40% más de probabilidades de ser más adherentes frente al grupo de control. Y del trabajo se desprende que la incorporación de pacientes al SPD contribuye a una mejora de calidad asistencial, es eficaz para mejorar la adherencia, invertir en la expansión de los SPD podría traducirse en mejores resultados en salud y en una optimización de recursos sanitarios.


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