La Federación Farmacéutica Internacional (FIP, por sus siglas en inglés) ha señalado los tres principales retos que afronta la Farmacia española en la actualidad: el anteproyecto de Ley de los Medicamentos, el derecho exclusivo de los hospitales a dispensar fármacos de diagnóstico hospitalario y el intrusismo profesional que supondría la dispensación veterinaria de medicamentos para animales.
Así se ha pronunciado la Federación en un documento publicado la semana pasada en la que analiza, además de los retos, la situación general del sector farmacéutico español, haciendo una panorámica de las prioridades y de los recursos humanos de los que dispone el país en este ámbito, con información aportada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF).
En este sentido, en España, de acuerdo con los datos aportados en este documento, en 2023 había casi 80.300 farmacéuticos, lo que sitúa a esta profesión en una ratio de 16,6 por cada 10.000 habitantes. De estos, cerca de 58.000 son mujeres, por lo que este colectivo representa el 72% del total de la Farmacia española. Así, desde el año 2006 el país ha experimentado un crecimiento estable de la densidad de farmacéuticos por cada 10.000 habitantes, desde los 9,42 de aquel año a los 16,6 del último, lo que sitúa a España muy por encima de la media global (9,46 en 2023).
No obstante, es en los retos donde la FIP emite una de las afirmaciones más contundentes de su informe. Es al respecto de una de las grandes polémicas abiertas en el sector durante los últimos meses, que ha generado controversia y diversas reacciones desde su mismo planteamiento. Así, la FIP expone que en nuestro país los medicamentos de uso veterinario solo pueden dispensarse en farmacias y puntos autorizados, pero no por los veterinarios.
Esto, según la Federación, es “fundamental para evitar el conflicto de intereses inherente que existe cuando el prescriptor es también el dispensador. Ahora, los veterinarios están solicitando la posibilidad de dispensar medicamentos. Algunos consideran que esto supone una intromisión profesional en detrimento de los farmacéuticos, como expertos en medicamentos”.
Medicamentos de diagnóstico hospitalario y el sistema de precios de referencia
A pesar de esta afirmación, el primero de los retos que señala la FIP es la reforma de la Ley de los Medicamentos. Para la entidad, aunque puede ser una “buena oportunidad para mejorar el papel de los farmacéuticos y la expansión de los servicios” que ofrecen, también contiene modificaciones que han despertado “preocupación a los profesionales”.
Uno de estos elementos es el sistema de precios de referencia. La entidad advierte que este sistema puede “dificultar la adherencia al tratamiento y derivar potencialmente en escasez y cierres de farmacias”.
Y, por otra parte, el tercer reto que señala la FIP es, como se ha dicho, el derecho exclusivo de los hospitales a dispensar medicamentos de diagnóstico hospitalario financiados por el sistema sanitario. Sobre esto, la Federación indica que “se propone eliminar esta reserva actual, permitiendo a los farmacéuticos comunitarios dispensar estos medicamentos. Aunque no están clasificados por la AEMPS para uso hospitalario, su distribución sigue estando restringida al ámbito hospitalario por motivos de financiación no clínicos”.