El Diario Oficial de Galicia ha publicado en su edición de este miércoles la orden de la Consellería de Sanidad, de 31 de marzo de 2026, por la que se establecen las bases reguladoras y se convocan las ayudas destinadas a oficinas de farmacia ubicadas en zonas farmacéuticas especiales. La Xunta destinará a esta línea cerca de 100.000 euros.
Estas ayudas tienen como objetivo compensar los gastos de funcionamiento de las boticas situadas en estas áreas, así como apoyar la contratación de farmacéuticos adjuntos para cubrir turnos de guardia o sustituciones en periodos vacacionales, en el intervalo comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2026. La medida busca, además, facilitar la conciliación de la vida personal, familiar y laboral de los titulares de estas farmacias rurales.
Según explicó Alfonso Rueda, el Consello de la Xunta, estas zonas han sido delimitadas "de acuerdo con los colegios de farmacéuticos de Galicia" y recibirán un tratamiento específico en materia de apoyo público. Las subvenciones servirán para afrontar gastos corrientes como "alquiler, energía, impuestos" o la contratación de personal, una medida que considera «necesaria e imprescindible» para garantizar rotaciones, guardias y vacaciones. El objetivo final, subrayó, es asegurar que la farmacia «exista, siga funcionando y cumpla con su función» y garantizar "su permanencia como el servicio esencial que son".
Según la administración autonómica, el objetivo de esta línea de apoyo es reforzar la viabilidad de las farmacias en zonas de baja densidad de población y garantizar su continuidad como servicio sanitario básico. La cuantía máxima por beneficiario alcanzará los 18.000 euros anuales.
Apoyo a la farmacia rural y cobertura asistencial
Las ayudas están orientadas principalmente a sufragar los costes estructurales de las oficinas de farmacia, al tiempo que facilitan la contratación de personal facultativo. En este sentido, se pretende asegurar la cobertura de turnos de guardia y las sustituciones en periodos vacacionales, una de las principales dificultades en entornos rurales.
Desde la Xunta subrayan también el impacto de estas medidas en la conciliación de los profesionales, al permitir que los titulares de estas farmacias puedan compatibilizar su actividad asistencial con su vida personal sin comprometer la prestación farmacéutica. La finalidad última de las subvenciones es mantener la red de oficinas de farmacia como un servicio básico imprescindible para favorecer el arraigo de la población en el medio rural.
La finalidad última de las subvenciones es mantener la red de oficinas de farmacia como un servicio básico imprescindible para favorecer el arraigo de la población en el medio rural
Podrán acceder a estas ayudas los titulares de oficinas de farmacia ubicadas en zonas farmacéuticas especiales que estén empadronados en algún municipio gallego. Entre los requisitos, deberán acreditar situaciones de viabilidad económica comprometida o bien haber asumido una elevada carga asistencial, como la realización de guardias durante los 365 días del año con una facturación por recetas del Sistema Nacional de Salud por debajo de determinados umbrales.
El pago se realizará en un único anticipo del 100 % de la cuantía concedida, con un máximo de 18.000 euros anuales por beneficiario, incluyendo tanto gastos de funcionamiento como de personal.
La convocatoria contempla una amplia cobertura de costes, entre ellos alquileres, suministros (electricidad, agua, calefacción), limpieza, seguridad, telecomunicaciones, software farmacéutico, asesoría jurídica o financiera, impuestos como el IBI, cuotas colegiales, seguros o servicios de distribución. Asimismo, se incluyen los gastos derivados de la contratación de farmacéuticos adjuntos o sustitutos para reforzar la actividad en periodos vacacionales y servicios de guardia, así como las cuotas de autónomos del titular.
29 zonas farmacéuticas especiales en Galicia
Estas ayudas se dirigen a las denominadas zonas farmacéuticas especiales, definidas por la Consellería de Sanidad y los colegios oficiales de farmacéuticos en base a criterios como baja densidad de población (igual o inferior a 10 habitantes por km²), existencia de una única farmacia o dificultades para organizar turnos de guardia.
Galicia cuenta actualmente con 29 zonas de este tipo —18 en la provincia de Ourense y 11 en la de Lugo—, declaradas oficialmente el pasado 18 de febrero. Entre ellas se encuentran municipios como A Gudiña, A Mezquita, Cervantes, Samos o Pedrafita do Cebreiro.
El conjunto de estas medidas responde a la estrategia autonómica de garantizar la prestación farmacéutica a toda la ciudadanía gallega, independientemente de su lugar de residencia, y de asegurar la sostenibilidad de la red de farmacias rurales como elemento clave de cohesión territorial.