En apenas cinco segundos, 15 gigavatios se perdieron súbitamente del sistema y la cruz verde de la farmacia dejó de alumbrar por el gran apagón. Eran las 12:33 de la mañana del lunes 28 de abril, los farmacéuticos comunitarios de toda España, como es habitual, se encontraban proporcionando atención farmacéutica a los más de dos millones de pacientes que transitan a diario por las más de 22.000 farmacias hasta que todo se apagó. María, que es titular de una de las farmacias que hay en el municipio de Tres Cantos, se reía con una risa nerviosa al comentarle a los pacientes que había en la puerta de su farmacia que ese día iban a tener farmacia de guardia porque eran incapaces de echar el cierre, dado que era eléctrico y no encontraban la forma de hacerlo de forma manual.
Al preguntarle cómo lo estaban viviendo cuando eran las 18:11 de la tarde respondió claramente "muy mal porque no tenemos asistencia de ningún tipo". "Por ahora hemos llamado a los cerramientos y nadie coge el teléfono, a nadie le funciona la línea...", añadía. Mientras tanto, un vecino, subido a una escalera, intentaba encontrar el botón para que pudiera echar el cierre ante la atenta mirada del resto de farmacéuticas. "Si no podemos echar el cierre, tendremos que dormir aquí", aseguraba.
Por otro lado, Soraya, que trabaja en otra farmacia en el municipio de Alcobendas, aseguraba que "ha sido un caos, no podíamos hacer nada". De hecho, afirmaba que el problema que habían tenido era que, cuando se ha ido la luz, la puerta automática se les había abierto y no la podían cerrar. "Mi jefa se ha tenido que quedar al mediodía para que el resto pudiéramos irnos a comer y cuando hemos vuelto ella se ha ido y hemos estado toda la tarde con las puertas totalmente abiertas porque no podíamos cerrarlas", señalaba. "Aunque la puerta corredera se podía cerrar manualmente, la reja no", lamentaba. De hecho, garantizaba que su jefa se había llevado tanto velas como un saco de dormir para pasar la noche en la farmacia.
Dispensación de medicamentos a pacientes
"Los pacientes están viniendo con recetas de los centros de salud hechas a mano, pero no podemos dispensar los medicamentos porque no está funcionando el sistema de receta electrónica", alertaba la titular de la farmacia tricantina. "Estamos haciendo lo que podemos", aseveraba. De hecho, explicaba que, en ese mismo momento había luz en todas las comunidades autónomas excepto en Madrid y Valencia. Sin embargo, la caída de la receta electrónica afectaba a todas las farmacias de España. Con respecto a cómo estaban reaccionando los pacientes al encontrarse la farmacia a oscuras con los farmacéuticos "agolpados" en la puerta, María informaba que les comentaban que llevaban siete farmacias recorridas, pero que había sido imposible poder recoger la medicación.
Al respecto, Soraya mencionaba que cuando acudían los pacientes a por medicamentos, si era alguien conocido y le hacía falta se lo adelantábamos y le decíamos que volviese mañana y ya lo pasábamos al sistema y hacíamos el cobro". No obstante, aclaraba que esto no se ha producido tanto con la receta electrónica si no con la de SISCATA. "Había personas que lo entendían perfectamente cuando se iban sin el medicamento, pero otras sí que estaban más nerviosas", alegaba.
Incomunicados y sin protocolo de actuación
Según indicaba María no habían recibido ningún tipo de comunicación sobre cómo poder actuar ante el gran apagón dado el fallo de las comunicaciones y la incapacidad de enviar y recibir tanto mensajes como llamadas. Sobre ello, Soraya apuntaba que deberían establecer algún protocolo de actuación sobre todo por la caída de la receta electrónica. "Nosotras por la tarde hemos estado trabajando y sólo estábamos intentando dar lo que fuese de venta libre y que nos supiésemos los precios o estuvieran marcados", afirmaba. Además, comentaba que por la mañana también habían intentado acudir a las webs de las distribuidoras para consultar el PVP y el PVL, pero les había sido imposible. "Algún soporte de ese estilo para poder consultar los precios sería de gran utilidad", aseveraba.
Por su parte, e incidiendo en la importancia de "equipar" a las farmacias ante este tipo de situaciones, al igual que tanto centros hospitalarios como ambulatorios contaban con generadores que permitían dar asistencia sanitaria a los pacientes, María añadía que disponen de "mini generadores" que duran de dos a cuatro horas máximo, pero en situaciones como esta ha sido insuficiente.