Guerra, desabastecimiento y falta de medios: un día como farmacéutico en el norte de Etiopía

Félix Carrasco, farmacéutico y miembro de Farmamundi, atiende a EGF para contar la situación sanitaria que se vive en el norte del país tras la guerra

Félix Carrasco en Etiopía.
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Al norte de Etiopía se encuentra la región de Tigray. En poco menos de dos años, la zona fue devastada por la guerra. Además de las consecuencias habituales de un conflicto bélico, Félix Carrasco, farmacéutico y miembro de Farmamundi, cuenta a El GlobalFarma que el 90% de los hospitales y clínicas de la región fueron “saqueados e inutilizados”.

Y, aunque el fuego cesó en 2022, “la mayoría de estos centros siguen sin ser operativos o, en el mejor de los casos, funcionan en condiciones precarias, sin acceso a servicios básicos como agua potable, electricidad, medicamentos o equipos médicos”.

La crisis de Tigray se ha extendido, según cuenta Carrasco, a regiones cercanas, como Amhara, donde Farmamundi puso en marcha un proyecto para reabastecer sus centros de salud. Aquí, en Amhara, “el conflicto armado entre las tropas federales y las milicias FANO dificulta enormemente el transporte de alimentos, medicamentos y cualquier tipo de ayuda humanitaria, empeorando aún más la crisis de salud”.

A pesar de ello, centros de la zona han recibido insumos específicos con el fin de restablecer las urgencias, mejorar la gestión de infecciones y epidemias, la Atención Primaria, el apoyo diagnóstico y la asistencia en salud sexual y reproductiva. De esta forma, al menos 27.000 personas, el 65% de ellas mujeres, ya tienen acceso a estos servicios tras los estragos que la guerra ha causado en Etiopía.

Las necesidades sanitarias de la población del norte de Etiopía

Las necesidades de las personas de la región septentrional de Etiopía son “inmensas y complejas. Hay una gran incidencia de malnutrición infantil y los medios de vida de la población, como la agricultura y la ganadería, fueron devastados por el conflicto y la actual situación en Amhara”, comienza Carrasco.

El farmacéutico señala que muchos pozos fueron destruidos o contaminados, “lo que afecta de manera desproporcionada a mujeres y niñas, quienes suelen ser responsables de ir a buscar agua, exponiéndolas a mayores riesgos. Además, las familias temen regresar a sus hogares y campos de cultivo debido a las minas y artefactos explosivos que aún quedan en el territorio. Esto agrava la inseguridad alimentaria y la falta de medios de vida, ya que no pueden volver a trabajar sus tierras”.

Uno de los temas que preocupa especialmente a Carrasco es el impacto en la salud mental de la población, sobre todo en mujeres y niñas. Durante la guerra, amplia, “la violencia de género fue utilizada como arma, dejando a un número incalculable de supervivientes con estrés postraumático, en un sistema sanitario sin los especialistas ni los medios para su atención adecuada”.

El acceso a la sanidad, allí, es “extremadamente difícil”, por la falta de medicamentos, personal médico y ambulancias, destaca, a lo que hay que sumar brotes de cólera que “saturan un sistema de salud ya de por sí muy débil”.

Farmamundi trabaja en Etiopía desde 2021. En la actualidad, la ONG está desarrollando cuatro proyectos de acción humanitaria entre las regiones de Amhara, Tigray y Afar e implementando un plan de Estrategia Humanitaria que se extenderá durante los próximos dos años.

“Nuestras actividades se basan en las áreas de salud (reabasteciendo hospitales y centros médicos con medicamentos y equipamiento, y formando personal sanitario en salud mental y uso racional de medicamentos), protección (sobre mujeres sobrevivientes de violencia de género y creación de paz), WASH (rehabilitación de puntos de acceso a agua) y medios de vida (agricultura, ganadería, formación profesional)”, apunta Carrasco.

La Farmacia tras la guerra en Etiopía

El papel de los farmacéuticos en Etiopía es de “gran relevancia”, incide Carrasco, tanto en el sector público como en el privado. “Están en la primera línea, en las farmacias, ofreciendo un servicio de asesoramiento similar al de España. También desempeñan roles clave en la Farmacia Hospitalaria, laboratorios de microbiología, control de alimentos e investigación. He tenido la oportunidad de conocer a colegas etíopes que, a pesar de las circunstancias, trabajan con altos estándares de calidad y competencia”, concluye.

Con todo, el acceso a medicamentos y equipos era “crítico” antes de las intervenciones de Farmamundi. Los hospitales con los que colabora la ONG en Tigray y Amhara no recibían “ningún tipo de apoyo previo, y el personal carecía de los medios para atender a la población. Un ejemplo claro es el hospital primario de Samre, en Tigray, que no tenía ni siquiera acceso a agua o electricidad”.

En este sentido, enfatiza que en la actualidad todavía se necesitan todo tipo de medicamentos, pero la escasez es más severa en antibióticos y anestésicos. Y esta situación es también grave en la medicación psiquiátrica, “que es muy necesaria dado el trauma del conflicto”.

“El problema principal no es que no existan los medicamentos, sino que el presupuesto de los hospitales es muy limitado. Esto obliga a priorizar medicamentos básicos de primera necesidad, y, a menudo, los medicamentos más especializados o psiquiátricos caducan en las estanterías de los proveedores oficiales por la falta de demanda de los centros de salud”, amplía.

A través los proyectos de la entidad, “no solo distribuimos medicamentos y equipos, sino que también trabajamos para mejorar la sostenibilidad de los centros de salud, para que puedan seguir funcionando una vez que nuestra intervención termine. Nuestro objetivo es dejar un sistema más fortalecido a la vez que mejoramos la calidad de vida de la población local”.

En este sentido, este farmacéutico informa de que existen planes de sostenibilidad del Gobierno y las autoridades regionales. No obstante, su implantación en el norte, en la actualidad, “es mínima y se concentra en hospitales generales, sin cubrir ni siquiera un pequeño porcentaje de las necesidades reales”.

El plan de salud actual en el país, el Health System Transformation Plan II (HSTP-II), fue diseñado antes del conflicto en Tigray “y tenía una visión poco clara de la situación real. A esto se suma el National Mental Health Strategic Plan (NMHSP) y la revisión estratégica de 2023, el Health Sector Midium-Term development and investment plan (HSDIP). Sin embargo, en la realidad de los centros donde intervenimos, estos planes no se han reflejado en mejoras concretas”.

Actualmente, los planes de Farmamundi se centran en fortalecer el sistema sanitario local y colaborar con las instituciones regionales para que puedan ser más resilientes y autosuficientes en el futuro, independientemente de los grandes planes nacionales. “Si la situación política y económica mejora, es posible que esos planes sean operativos, pero nosotros trabajamos con la realidad actual del terreno”, señala.

La violencia de género como arma de guerra

Contaba Carrasco que, durante la guerra, la violencia de género fue utilizada como arma. Las mujeres son el colectivo más vulnerable y el más numeroso afectado por el conflicto, amplía el farmacéutico. Por ello, la intervención con mujeres y adolescentes supervivientes es una parte transversal de los proyectos de Farmamundi en Etiopía. “Nuestras actividades buscan ofrecer una asistencia holística”, apunta.

Por un lado, apoyan a los One Stop Centers (OStC), que son “departamentos hospitalarios especializados que les ofrecen acceso gratuito a asistencia sanitaria, tratamiento y seguimiento en salud mental, y asesoramiento legal”. También “distribuimos kits de dignidad, que incluyen productos esenciales de higiene menstrual y personal, a mujeres y adolescentes desplazadas”. Y forman, además, a personal sanitario para que “puedan dar una atención digna y de calidad a estas supervivientes”.

Además, desarrollaron talleres para que las mujeres y jóvenes conozcan sus derechos legales y las vías para buscar ayuda. “Trabajamos en la concienciación de las comunidades y líderes locales para evitar el estigma y la segregación. Finalmente, para que recuperen su independencia económica, entregamos animales, material agropecuario y semillas para la agricultura”, concluye.


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