Heridas, diarrea, cistitis y ojo seco son algunas de las consultas más frecuentes abordadas en la farmacia comunitaria. Con el objetivo de dar las claves para garantizar una atención farmacéutica de máxima calidad, desde la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC), en el marco de las Jornadas SEFAC 2025, destinaron una mesa a profundizar sobre esta cuestión. Para ello Eva Sarmiento Alonso, farmacéutica comunitaria en Madrid y coordinadora del Grupo de Trabajo de Indicación Farmacéutica de SEFAC, fue la encargada de ahondar en la indicación farmacéutica protocolizada a seguir en cada uno de los casos.
Heridas
Las heridas pueden ser agudas, crónicas, punzantes, abrasivas, de arrancamiento, más superficiales, más profundas... Además, se pueden clasificar en función del tiempo de la evolución de la herida, es decir, desde que se ha hecho la herida hasta que el paciente va a la consulta y de la contaminación que presente. Cuando no han trascurrido más de seis horas, se la considera como "limpia", entre seis y doce sería catalogada como "contaminada" y, a partir de 12, sería etiquetada como "sucia". "Como la herida supone una pérdida de integridad de la piel, hay que evitar tanto la hemorragia como la infección", asevera. Por lo tanto, Sarmiento alega que, el farmacéutico, además de fijarse en aspectos ligados a la herida que presente el paciente -como los bordes, la hinchazón o el dolor que pueda presentar- también hay que valorar su estado general.
En cuanto a los criterios de derivación, indica que si un paciente es menor de seis años o mayor de 65 hay que derivar al médico. También hay que prestar atención a la sintomatología, "si se ven signos de infección en la herida no se debe tratar si no que hay que derivar", explica. Además, hay que poner el foco en qué enfermedades y qué medicación toma el paciente. En este sentido alerta de que hay que tener especial cuidado con los diabéticos, los inmunodeprimidos o los que estén en tratamiento con corticosteroides.
"Los farmacéuticos podemos intervenir en heridas en las cuales no hayan pasado más de seis horas de evolución"
"Los farmacéuticos podemos intervenir en heridas en las cuales no hayan pasado más de seis horas de evolución", confirma Sarmiento. No obstante, indica que hay situaciones especiales como los pacientes oncológicos, embarazadas, lactantes, inmunodeprimidos que hay que tener en cuenta para derivar directamente. A su vez, indica que heridas en las zonas de los ojos o los genitales siempre se derivan, al igual que las heridas por asta de toro, arma de fuego o las mordeduras humanas o animales.
También hace una diferenciación entre las heridas húmedas y las secas. En este sentido, alega que si se tapa una herida húmeda y se echa antiséptico se va a favorecer la cicatrización. Sn embargo, en el caso de las secas -es decir, cuando se han puesto grapas o puntos de sutura- no se deben tapar. Con respecto a los antisépticos a los que acudir para las heridas, menciona que deben ser de alto espectro, de acción rápida y sostenida en el tiempo, que tengan una baja toxicidad, que no genere resistencias y que sea formulable en distintas formas galénicas. Además, explica que también se puede recomendar, en función de la evolución de la herida que presente, aceites con acción calmante, hidratante y reparadora o un gel cicatrizante que contenga ácido hialurónico o rosa mosqueta. Tras este proceso más inicial, sostiene que si se quiere realizar una indicación farmacéutica de excelencia "lo ideal sería realizar un seguimiento farmacoterapéutico". "Podemos llamar al paciente en unos días y ver cómo ha evolucionado su herida", añade.
Diarrea
En la actualidad, la diarrea aguda es una de las consultas más frecuentes en la farmacia. Aunque las infecciosas son más habituales, la segunda causa de una diarrea aguda es farmacológica. De hecho, también está la conocida como "diarrea del viajero", que no sólo puede ser causada por haber consumido alimentos en mal estado, también puede producirse por cambios en el estilo de vida o en la alimentación e, incluso, por el calor. También hay enfermedades de tracto gastrointestinal que pueden cursar con diarreas crónicas y hay intoxicaciones o intolerancias alimentarias que pueden producir cuadros diarreicos.
Sobre ello, López señala que esto puede ir acompañado de otros síntomas como vómitos, náuseas, dolor abdominal o fiebre. Con respecto a su tipología informa de que, desde la farmacia, se van a tajar las diarreas leves y moderadas, las graves se deben derivan a consulta médica. Asimismo, incide en que hay que valorar signos y síntomas de deshidratación del paciente.
Con respecto a los criterios de derivación, esclarece que cualquier paciente que se salga del rango de entre 3 y 75 años hay que derivarlo al médico; al igual que las embarazadas y lactantes o si el paciente presenta fiebre superior a 38º, dolor abdominal que no mejora con la deposición o diarreas crónicas que se prolonguen más de cuatro semanas, diarreas inflamatorias que presentan heces con sangre y moco, o diarreas no controladas. Hay que prestar atención a los pacientes diabéticos e hipertensos.
El suero de hidratación oral es el tratamiento de elección en cualquier cuadro diarreico, aunque se derive al médico. En cuanto al tratamiento no farmacológico, recalca recomendar la hidratación, un probiótico y la modificación de la ingesta de determinados alimentos como la fruta, la verdura o los que sean ricos en fibra. A su vez, hay que recomendar medidas higiénico-dietéticas.
Cistitis
Sensación de dolor al orinar, orina turbia, calambres en la zona del abdomen, sensación de vacío incompleto o la hematuria son algunos de los signos de sospecha que pueden indicar que el paciente padece cistitis. Cabe destacar que esta dolencia es el segundo motivo más frecuente de consulta por patología infecciosa en Atención Primaria. Se calcula que en torno al 30% de las mujeres la han tenido o la tendrán a lo largo de su vida.
Se calcula que en torno al 30% de las mujeres han tenido o tendrán cistitis a lo largo de su vida
En este caso, los farmacéuticos van a realizar la indicación farmacéutica a pacientes entre 6 y 65 años. "Cuando presenten dolor intenso siempre hay que derivar", incide. Además, se debe recomendar acudir al médico cuando hay hematuria, fiebre superior a 38º o cuando no hay una remisión de la sintomatología en tres días tras el abordaje farmacoterapéutico. También menciona la derivación en el caso de pacientes con diabetes no controlados o cuando hay una insuficiencia renal grave.
Para abordar la cistitis se recurre a los antibióticos y a determinados suplementos alimenticios ricos en arándano rojo o en determinadas vitaminas. "Una vez haya finalizado el tratamiento para sintomatología aguda, podemos recomendar un complemento para evitar la recurrencia que contiene arándano rojo y vitamina C", explica. También es importante recalcar la necesidad de extremar medidas higiénicas y de adecuar los geles íntimos a cada paciente.
Ojo seco
Según indica López, las consultas de ojo seco han aumentado mucho en los últimos años, de hecho, ahora también se está empezando a detectar en jóvenes, fruto del abuso de las pantallas. En la farmacia se manejan los casos de ojo seco en estadio I y II que, sin cursar con sintomatología grave, sí afecta a la calidad de vida del paciente.
Los síntomas más frecuentes son picor, escozor, lagrimeo, enrojecimiento, sensación de cuerpo extraño, molestia ocular o visión borrosa. "La mayoría de los casos que nos encontramos son ojos secos mixtos, tenemos una mala calidad y poca cantidad de lágrima", afirma. Por otro lado, especifica que los pacientes que se van a abordar en las oficinas de farmacia se tienen que situar en la franja de edad entre los 6 y los 75 años, también en este caso. Así, destaca criterios de derivación como el dolor ocular, cuando se sospecha de una patología ocular asociada o crónica o cuando hay una secreción que pueda indicar que se está produciendo un proceso infeccioso.
Las gotas hidratantes con ácido hialurónico, con dosis dependiendo de la sintomatología, y las medidads higiénico-dietéticas -como evitar ambientes con polvo, tareas prolongadas que requieran mucha atención visual o la exposición a las pantallas, dormir las horas necesarias, aumentar el consumo de ácidos grasos omega-3 o la higiene diaria de párpados y pestañas- son estrategias clave a implementar por el paciente.