En los últimos años, se ha producido toda una revolución vinculada a la innovación en fármacos destinados a la pérdida de peso, teniendo esto un impacto que ha marcado un antes y un después en el abordaje efectivo de la obesidad, dado que la han posicionado como una patología crónica tratable. En este sentido, los fármacos análogos del GLP-1 han demostrado ser "armas" efectivas en la reducción de peso y la mejora de las comorbilidades metabólicas, algo que ha tenido una repercusión notable sobre la demanda de estos medicamentos en las farmacias. Cabe mencionar al respecto que, según el pronóstico del Atlas Mundial de Obesidad de 2023, si las tendencias se cumplen, para el 2035 más de la mitad de la población mundial padecerá sobrepeso u obesidad.
En el marco de Infarma Barcelona 2025, la divulgadora científica Marian García, doctora en Farmacia y nutricionista, ha profundizado sobre esta cuestión. Así, comenzado su intervención mencionando que "España es el país líder en investigación de fármacos contra la obesidad". Pese a ello, ha subrayado que la importancia de que los farmacéuticos y los endocrinos deben trabajar conjuntamente para explicar a los pacientes qué está ocurriendo en su cuerpo cuando padecen obesidad y cómo impactan estos fármacos. En este sentido, ha relatado que más allá de la báscula se puede "medir" la obesidad con la cinta métrica, "que da más información que el Índice de Masa Corporal (IMC)", ha señalado. Al respecto, ha indicado que el perímetro de la cintura debe ser menos que la mitad de la altura de la persona, "esto da una idea de cómo está distribuida la grasa".
"España es el país líder en investigación de fármacos contra la obesidad"
A continuación, ha ahondado en las herramientas de las que se dispone actualmente para ver la distribución de la grasa. En este sentido, ha sacado a colación la bioimpendacia, presente en las farmacias, o el DEXA, que es la forma más precisa de medir la grasa corporal, pero que no se va a tener en las farmacias. "La máquina de bioimpedancia es esencial para ver cómo evoluciona la grasa", ha remarcado García. A su vez, ha hecho referencia a que, en los últimos meses, en las consultas ginecológicas se está llevando a cabo la ecografía nutricional, que mide la grasa visceral. Además, existen herramientas novedosas como el vagus, que mide la respuesta vagal (parasimpático). "Tenemos que medir la cantidad de grasa, su distribución (si es subcutánea o ectópica y su expansión", ha mencionado.
Fenotipar la obesidad
Asimismo, García ha explicado cómo se produce el proceso de inflamación, la hipertrofia y la hiperplasia de los adipocitos. De hecho, ha relatado las diferencias entre el tejido adiposo blanco y el tejido adiposo blanco. La transformación de adipocitos blancos a marrones se puede producir mediante fármacos que están en estudio, alimentos con picante o mentol o el ejercicio físico. Las personas que tienen tejido adiposo marrón con obesidad tienen un fenotipo adiposo más saludable", ha subrayado. "Están más protegidos porque generan más batoquinas", añade. De hecho, ha sacado a colación las "superkinas", la polipíldora antiinflamatoria que se genera en el músculo cuando se hace ejercicio, "es un antiinflamatorio natural muy potente", ha insistido.
Lo importante es fenotipar la obesidad y "hablar de obesidades", es decir, "diferenciar las tipologías y ver a la enfermedad como un conjunto de enfermedades", ha subrayado. Además, ha incidido en que es esencial llevar a cabo un control neuro-endocrino. En 1918 surgió la fórmula Harris-Benedicts para medir cuántas calorías se queman al día. Cabe mencionar al respecto que una persona con obesidad libera menos dopamina, tiene menos sensación de saciedad y está vinculado al sedentarismo porque el ejercicio "no les genera efecto placentero". Además, García ha indicado los cinco tipos de hambre: el hambre del cerebro, el hambre de la falta de saciedad, de las tripas, el emocional y los quemadores lentos. De hecho, ha mencionado la Guía Española GIRO en la que hay una serie de recomendaciones para abordar la obesidad y que tiene un capítulo destinado a la importancia de la farmacia comunitaria en esta materia.
Fármacos que "se enchufan"
Los fármacos GLP-1 funcionan como un "enchufe", ha afirmado García. Éstos "se enchufan" a receptores en el páncreas (aumentado la insulina), el estómago (reduciendo la motilidad y el vaciamiento gástrico) y el cerebro (aumentando la saciedad). Así, ha puesto sobre la mesa el caso de la semaglutida, la tirzepatida o la retatrutida (que está en estudio). De hecho, ha asegurado que viene un "camión" de fármacos contra la obesidad. Así, ha incidido en los GLP-1, los GIP, el gloucagon y la amilina y el péptido YY. "Estamos ante algo muy potente, los farmacéuticos tenemos que generar sensibilidad porque lo que se ha descubierto es un paso de gigante". También ha mencionado los fármacos que llevan bimagrumab, que evitan la pérdida de masa muscular.
También ha sacado a colación la "moda Ozempic" para bajar de peso. "Hay que luchar contra ello, no contra las personas no respondedoras que no tienen respuesta metabólica", ha sostenido. Además, ha mencionado la farsa de los llamados "alimentos GLP-1","esto es marketing", ha corroborado.
Finalmente, ha señalado que desde la oficina de farmacia hay que seguir una serie de estrategias para orientar al paciente. Primero, hay que formarse para comunicar, "hay que saber cómo hablar con el paciente", ha indicado. A su vez, ha enfatizado que se debe apostar por la formación sobre fármacos para el tratamiento de la obesidad. Asimismo, ha alegado que no hay que juzgar ni estigmatizar al paciente, dar consejos nutricionales -a través del plato de Harvard y la información sobre las dietas efectivas- y consejos vinculados a la actividad física y generar conciencia.