La cara económica del cambio de forma farmacéutica: ¿subirá la factura de las farmacias?

EG ha conversado con el presidente del COFB, Jordi Casas, con el objetivo de valorar si la diferencia de precios puede o no tener un impacto económico

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El "catálogo" de formas farmacéuticas disponibles en las farmacias cada vez es más amplio, sin embargo, no todas tienen el mismo precio. Con la deseada llegada del cambio de forma farmacéutica por parte de los farmacéuticos comunitarios, de la mano de la "nueva" Ley del Medicamento, la falta de "empuje" de esta competencia profesional ha dibujado la posibilidad de que la diferencia de precios sea uno de los motivos de peso que han frenado su implementación. Pero ¿tiene un impacto económico real sobre las farmacias el cambio de forma farmacéutica?

Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) indicó en una entrevista a EG que esta competencia no se ha implementado desde el minuto una "por una cuestión más administrativa que sanitaria". En concreto, mencionó que puede haber diferencias de precios entre comprimidos, cápsulas, sobres e inyectables. Cogiendo esta percha, se ha contactado con el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona (COFB), Jordi Casas, con el objetivo de valorar el impacto económico del cambio de forma farmacéutica. Motivo de ello, desde el COFB han realizado un análisis de medicamentos tales como el Ibuprofeno, la Amoxicilina, el Paracetamol, el Ácido Valproico o el Metamizol.

"Yo creo que nadie está hablando sobre la posibilidad de hacer cambios de forma farmacéutica, donde se modifique la vía de administración o donde este cambio genere un impacto clínico al paciente", menciona.  En concreto, han ahondado en si verdaderamente hay diferencias palpables que marquen la diferencia en lo que respecta al cambio de forma farmacéutica conservando la misma vía de administración, tomando como ejemplos tanto medicamentos sólidos como líquidos.

Casas señala que, en el cambio de forma farmacéutica por la misma vía de administración, las diferencias ligadas al precio son mínimas. "A priori, cuando empiezas a comparar, prácticamente no hay diferencias cuando hablamos de formas farmacéuticas con la misma vía de administración, con lo cual el argumento de que hay un impacto económico o subiría la factura no es real", sostiene.

Cambio de formas farmacéuticas sólidas y misma vía de administración

Si se pone el foco en el caso de fármacos estrella como el Paracetamol y el Ibuprofeno, se puede comprobar que las diferencias en el precio son prácticamente inexistentes si se mantiene la misma vía de administración de la forma farmacéutica. Tal y como se muestra en la tabla, en el caso del Paracetamol se mantiene el mismo precio de 2,50 euros. Cuando se reduce a la mitad la cantidad de sobres o comprimidos, la diferencia es también leve, teniendo una diferencia de 0,60 euros entre la solución oral efervescente (que tienen un precio de 2,50 euros) y los comprimidos (que tienen un precio de 1,90 euros).

En el caso del Ibuprofeno, se puede determinar una variabilidad de 1,52 euros, ya que en sobres tiene un precio de 2,5 euros y en comprimidos de 0,98 euros.

Cambio de forma farmacéutica de sólida a líquida y misma vía de administración

En el caso de cambiar de forma farmacéutica de medicamentos sólidos a líquidos, la diferencia en el precio tampoco sería un limitante. Ahora bien, tal como señala el presidente del COFB, hay que tener en cuenta dos escenarios posibles. El primero, en que con el cambio de medicamento de sólido a líquido coincida la misma dosificación, como sucede en el cambio de forma farmacéutica a líquida del Ácido Valproico o el Metamizol.

Con el Ácido Valproico, tanto en comprimidos como en solución oral comparten el mismo precio de 2,50 euros y la misma dosificación. Un escenario bastante parecido al cambio de medicamento sólido a líquido del Metamizol, tal y como se puede comprobar a continuación, donde tanto la diferencia de precio y de mg es mínima.

Sin embargo, también se debe contemplar un segundo escenario en el cambio de forma farmacéutica de sólida a líquida, “donde el precio no sería un condicionante y la dificultad radicaría en la dosificación”, asegura Casas. 

Un caso que lo ejemplifica es el cambio de forma farmacéutica del Paracetamol 1000 MG 40 comprimidos efervescentes, que tiene un precio de 2,5 euros, al sustituirlo por la solución líquida del Paracetamol 100 mg/ml solución oral 1 frasco 30 ml de 1,75 euros. La dificultad de esta substitución está en la adaptación de la cantidad de principio activo. Es decir, para obtener la equivalencia del Paracetamol 1000 MG 40 comprimidos efervescentes, serían necesarios 13,3 envases de Paracetamol 100 mg/ml solución oral 1 frasco 30 ml. Esto es debido al hecho que “la mayoría de las formas líquidas están pensadas para pediatría, a diferencia de las sólidas”, afirma el presidente del COFB.

En el caso de la Amoxicilina, se pueden observar leves diferencias de precio en el cambio de forma farmacéutica de sólida a líquida. Las diferencias en el precio son nulas en el caso de la Amoxicilina de 500 mg en comprimidos, cápsulas y sobres, que también mantienen el precio de 2,50 euros. Al cambiar la Amoxicilina de forma sólida a líquida sucede lo mismo que con el Paracetamol, donde el impedimento o limitante principal está en la dosificación.

Cambio de vía de administración

"Este es el caso más extremo: un medicamento con posología diaria vs un inyectable con posología mensual", indica. "Aquí ya no es un tema económico, también es un tema de valoración clínica", asevera. "No es lo mismo que un paciente se esté tomando una pastilla cada día a que se lo inyecte una vez al mes", añade. Poniendo el foco en el caso del cambio de vía de administración del antipsicótico de la Risperidona se puede comprobar que no se puede hacer una comparativa "realista" entre las diferentes estrategias terapéuticas y su vía de administración.

En el caso de la Risperidona 1 mg 60 comprimidos se puede hacer el cálculo de que el miligramo sale a 0,13 euros. Sin embargo, en el caso de la Risperidona 50 mg de un inyectable general intramuscular, el miligramo sale a 2,76 euros. Así, se comprueba que la administración intramuscular es 21 veces más cara que la oral.

Atendiendo al caso de la Risperidona 100 mg 1 jeringa polvo para suspensión inyectable prolongada + 1 jeringa disolvente, el miligramo sale a 3,35 euros. Esto indica que es aún más caro que en los dos casos anteriores, en concreto 25 veces más caro que el miligramo en comprimidos y un 17,62% más caro que el precio del miligramo de la Risperidona 50 mg de un inyectable general intramuscular.


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