Marbella, epicentro de la Costa del Sol... Y, durante los pasados 18 y 19 de junio, también de la farmacia europea. Más de 400.000 farmacéuticos de 32 países continentales estuvieron ‘representados’ en la ciudad malagueña con motivo de la celebración en ella el del simposium anual que la Agrupación Farmacéutica Europea (PGEU), bajo el lema de “Midiendo y reconociendo el éxito en la gestión sanitaria”.
En este encuentro quedó patente que, pese a algunos (ver información inferior), la farmacia asistencial no está sola. Tanto por el apoyo unánime —e imprescindible en todos los casos— de la propia profesión, pero también de la Administración y expertos internacionales que lo refrendaron en este encuentro.
Por ejemplo, Claudia Bettina Maier, del Observatorio Europeo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre Sistemas y Políticas de Asistencia Sanitaria, llamó la atención en este simposio sobre la necesidad de mejorar las estructuras de Atención Primaria para responder a muchos problemas de salud y, en concreto, el cambio que se está produciendo desde una cultura de pacientes que siguen tratamientos en hospitales hacia un paciente crónico que requiere una atención ambulatoria.
En esta línea de trabajo, este Observatorio de la OMS está realizando un estudio que confirma una evolución en la labor que realizan los profesionales sanitarios, señalando que los farmacéuticos están consolidando funciones en ámbitos como la promoción de la salud y la cronicidad.
Asimismo, en otro de los retos más importantes a los que se enfrentan los sistemas sanitarios, como es el manejo de las enfermedades crónicas, Boi Ruiz, catedrático de la Universidad Internacional de Cataluña y otrora consejero de Salud en esta región, señaló la necesidad de avanzar hacia la figura del paciente experto y contar con el farmacéutico, “a quien se le debe dotar de herramientas para que pueda aportar más a los sistemas sanitarios”, apuntó.
En este sentido, la representante de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), Caroline Berchet, destacó ejemplos de diferentes países que están avanzando en la implantación de servicios farmacéuticos que han demostrado “que mejoran la atención sanitaria y también la coordinación entre los profesionales”.
Apoyo ministerialDe forma previa a estas valoraciones de representantes de instituciones tan diversas —desde al ámbito sanitario al económico, pasando por el académico— había sido la nueva directora general de Farmacia del Ministerio de Sanidad, Patricia Lacruz, quien había refrendado el apoyo del Gobierno central al avance asistencial de las farmacias comunitarias.
En su discurso de inauguración de este encuentro de la PGEU, Lacruz destacó el “importante papel” que desarrolla el farmacéutico comunitario, en coordinación con el resto de profesionales sanitarios, en aspectos como los pacientes crónicos y polimedicados para mejorar el uso de los medicamentos y la calidad de vida.
Por otra parte, en este encuentro se aprobó que el polaco Michal Byliniak relevará a Jesús Aguilar en la presidencia de la PGEU a partir de 2019.

Y en España, la Enfermería ‘erre que erre’
El 14 de junio, la Mesa de la Profesión Enfermera (formada por Consejo General de Enfermería y sindicato Satse) denunciaba —amparándose en los resultados de una encuesta a pacientes— que los intentos de las farmacias por asumir nuevos servicios asistenciales suponía, a su juicio, “una privatización encubierta y una estafa al SNS y los ciudadanos”, ya que “solo les mueve un interés de lucro empresarial”. Su parecer lo argumentaban con el supuesto también rechazo manifestado por los pacientes participantes en esa encuesta (9 de cada 10) a servicios como el control de la medicación y la atención farmacéutica domiciliaria. Pues bien, en una suerte de bucle, el 20 de junio se produjo un nuevo capítulo en este frente abierto por Enfermería. Los presidentes de Colegios provinciales y autonómicos de Enfermería reiteraron en un comunicado su “rechazo” a la “privatización encubierta de la Sanidad que supone la mal llamada (sic) farmacia comunitaria o asistencial”. Madrid, Comunidad Valenciana, País Vasco, Murcia, Castilla-La Mancha y Galicia fueron ‘señaladas’ en este comunicado por promover proyectos relacionados con el seguimiento de pacientes crónicos y polimedicados por las boticas, revisión de botiquines domésticos, etc. Incluso, se descalificaba profesionalmente a los farmacéuticos como “las personas que se ganan la vida vendiendo medicamentos”.