Entre un 25 y un 50 por ciento de la huella de carbono que produce el sistema sanitario, corresponde a los medicamentos, siendo los inhaladores presurizados uno de los que mayor impacto tienen en el medio ambiente. Por ello, para concienciar de la importancia de reciclarlos adecuadamente en el Punto SIGRE de la farmacia, el Servicio de Farmacia del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) han puesto en marcha el proyecto multicéntrico GIMAFH.
"Muchas veces, principalmente por desconocimiento, los inhaladores se tiran directamente a la basura o al contenedor amarillo, pero sus componentes requieren un tratamiento específico para evitar el daño al medio ambiente", explica Noé Garin, investigador del Grupo de Investigación en Farmacia del IR Sant Pau y adjunto del Servicio de Farmacia del Hospital de Sant Pau. Pero, pese al gran impacto que tienen los inhaladores, "son medicamentos broncodilatadores imprescindibles para tratar enfermedades respiratorias como el asma o la EPOC y no podemos dejar de administrarlos a los pacientes", añade. Ante esta situación, se plantearon qué podían hacer como profesionales sanitarios y como hospital y, precisamente, éste fue el punto de partida del proyecto GIMAFH.
Una iniciativa con dos fases
GIMAFH se trata de una iniciativa en la que participan otros 42 hospitales de toda España con el apoyo de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH). Su primer objetivo es conocer el grado de concienciación de los pacientes que acuden al hospital a recoger su medicación sobre el impacto medio ambiental de los inhaladores presurizados y saber qué manejo hacen de estos residuos una vez que el tratamiento ha terminado, ha caducado o si su médico le ha modificado la prescripción y ya no lo utilizará.
"Esto lo hacemos con una breve encuesta que, además, nos permitirá saber si existen determinados factores personales que influyen en esta mayor o menor concienciación: edad, sexo, estado de salud...", apunta Garin. Además, se facilita al paciente una infografía explicativa de las diferentes partes y componentes del inhalador, con datos que ejemplifican su impacto en el medio ambiente, y la información acerca de la necesidad de llevarlos siempre al punto SIGRE.
Aunque la primera fase del proyecto GIMAFH se ha llevado a cabo en unos 400 pacientes con asma, "la idea es hacerlo extensivo a otras enfermedades respiratorias en las que también se prescriben inhaladores presurizados, como por ejemplo la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y también a pacientes no sólo adultos sino también a niños...", explica Garin.
Otro objetivo de futuro es que la infografía informativa "esté disponible para todos los hospitales de España –tanto para quienes han participado en el proyecto como para el resto–, para Atención Primaria y para varios perfiles de profesionales: médicos, enfermería, farmacéuticos... porque entre todos podemos llevar a cabo un correcto manejo y reciclaje de estos residuos", recalca el farmacéutico hospitalario.
Finalmente, hay una segunda fase del proyecto que se lleva a cabo tres meses después de la primera. En ella, se vuelve a contactar con los pacientes para saber si la información facilitada inicialmente se ha traducido en una mejor concienciación sobre el medio ambiente y también sobre el manejo y reciclaje de los inhaladores. Unos datos que estarán disponibles a finales de año.
Asimismo, están pensando en trabajar más adelante en un proyecto de 'prescripción verde' de estos dispositivos. "Ver si es posible optar por otro tipos de inhaladores que no sean los presurizados en función de las necesidades y características de cada paciente", explica Garin.
Evitar la contaminación atmosférica
"Si el reciclaje de los inhaladores se realizara correctamente, los expertos calculan que podrían evitarse más de 100.000 toneladas anuales de emisiones de CO2 a la atmósfera", apunta en un comunicado el Hospital de Sant Pau. Cada año se comercializan 15 millones de unidades en España y se tratan de uno de los dispositivos sanitarios que más contaminan.
Y es que los inhaladores contienen unos gases llamados hidrofluoroalcanos que tienen una potencia entre 1.300 y 3.500 veces superior al CO2 y que contribuyen al efecto invernadero: el uso de cada inhalador equivale a 300 kilómetros de emisiones de CO2 de un coche. Además, también tienen otros componentes, como plástico, metal, cartón y papel, que también es necesario reciclar correctamente en el Punto SIGRE, donde desde allí se enviarán a la planta de tratamiento de envases y residuos de medicamentos, se clasificarán y recibirán el tratamiento más adecuado en cada caso.