La tendencia de la farmacia es la misma en la totalidad de los 137 países cuyas organizaciones profesionales están integradas en la Federación Internacional Farmacéutica (FIP): renovar la educación farmacéutica. Este es el tema que ha abordado la primera Conferencia Mundial sobre Farmacia y Educación en Ciencias Farmacéuticas, celebrada entre el 7 y 8 de noviembre en Nanjing (China). Las expectativas de este encuentro eran elevadas. “Juntos vamos a establecer los hitos futuros para la educación y el desarrollo de la fuerza de trabajo de los farmacéuticos y científicos farmacéuticos”, afirmaba William Charman, presidente de la sección de Educación de la FIP antes del encuentro. También presidenta de la FIP, Carmen Peña, avanzó que “sin renovación de la educación farmacéutica no hay futuro para la Farmacia ni para la Sanidad”.

La ‘Declaración de Nanjing’, plantea que la renovación de la educación farmacéutica global se oriente a las necesidades que demandan, tanto el mercado como la sociedad. “Ambos están exigiendo profesionales cualificados”, según explica Luc Besançon, director general de la FIP en declaraciones a EG. En el futuro habrá escasez de profesionales de la salud, apunta Besançon, para quien la diferencia entre las dos estimaciones es “que los países de bajos ingresos, cuyas necesidades no estarán cubiertas por el mercado, necesitarán financiación y el apoyo de otros estados”. Así, no basta con la formación inicial, “la formación continua es clave para que los farmacéuticos cualificados puedan afrontar los nuevos desafíos y roles”, añaden desde la FIP.

Lo cierto es que las necesidades difieren entre países. Sin embargo, “ponerse de acuerdo en la importancia de la práctica clínica, de la implicación de la universidad y los Gobiernos, es un objetivo común”, explica Rosa López-Torres, Tesorera del CGCOF y parte de la delegación española presente en Nanjing. López destaca la sintonía entre profesión y universidad, dado que han acudido de la mano de la Conferencia Nacional de Decanos.
La clave entonces, está en que las cualificaciones de los profesionales del futuro vayan “alineados con las necesidades y objetivos de desarrollo de la profesión”, señala Besançon. Este enfoque lo representan países como Australia, Estados Unidos, Reino Unido y Portugal. Por su parte España va en la línea, apunta Rosa López, para quien “el CGCOF tiene esa amplitud de miras para adaptar las acciones a nuestra situación”, explica. Así, la conferencia ha servido para adoptar una visión clara sobre el futuro de la profesión y su conexión con la educación, además de determinar los objetivos para desarrollar la fuerza laboral de la farmacia.