El triste recuerdo de las víctimas del terremoto, que dejó en ruinas el pueblo italiano de Amatrice la pasada semana, saca a relucir la importancia de anticiparse y mejorar la capacidad de reacción de la sociedad. Los desastres naturales no siempre se pueden prever y, además, parece que cada vez se producen con más frecuencia. En estos casos, los farmacéuticos tienen un papel sanitario que les ha sido ahora reconocido y orientado por la Federación Farmacéutica Internacional (FIP). Concretamente gracias a la publicación de “Respuesta ante desastres. Guía para la farmacia”, que recoge pautas de actuación en casos de emergencia o catástrofes naturales .
Para Régis Vaillancourt, co-presidente del grupo de trabajo, “los desastres naturales han ido creciendo en número como resultado del cambio climático”. Por ello, la respuesta de la FIP son las primeras directrices globales para fomentar y garantizar a la población el acceso continuo a los fármacos. Algo que pone en valor la experiencia de las boticas ante desastres naturales, como inundaciones, olas de calor y terremotos.
El documento está pensado para ayudar a las farmacias a llevar a cabo su tarea cuando los desastres naturales ponen a prueba la capacidad de cualquier agente sanitario. Por ello, por la demanda creciente de farmacéuticos “que solicitan ayuda en estas situaciones”, explica la FIP, existe una sección especial dedicada a estos temas. La guía describe las acciones que la farmacia puede acometer en cada una de las cuatro fases de una emergencia: la prevención o mitigación de los riesgos; preparación y disposición, respuesta y, en la última fase, la recuperación.
En relación a la farmacia comunitaria el documento se centra en la acción regional o local que éstas pueden llevar a cabo. Por ejemplo, se plantea la protección y mantenimiento de registros de pacientes. Además, el texto contiene consejos prácticos e información sobre la preparación de la farmacia en el caso de los tipos de desastres específicos, e incluye desde una lista de los medicamentos a la acción para situaciones de emergencia. Como ha manifestado Jane Dawson, co-presidenta del grupo de trabajo, “este documento no trata de responder a todas las preguntas, sino de sensibilizar sobre qué considerar en la planificación previa en el contexto del papel del farmacéutico”.
Vulnerabilidad en España
En la geografía española hay zonas vulnerables a los desastres naturales. Éste es el caso de la comunidad canaria, que fue pionera en recoger la colaboración con la farmacia en situaciones de emergencia por catástrofes naturales en el Concierto firmado con la Administración Sanitaria. Así, el texto refiere al artículo 8 de la Ley 4/2005, de Ordenación Farmacéutica de Canarias, que menciona expresamente la coordinación en la actuación en condiciones de contingencias y catástrofes.
También está el caso cercano en el tiempo del terremoto de Lorca (Murcia, 2011). En ese contexto las farmacias reaccionaron e hicieron lo que pudieron para ayudar a la población. Como recuerda María Pérez, farmacéutica adjunta en Lorca, “el terremoto supuso un caos, entonces el local de la farmacia se derrumbó y se estableció una farmacia de campaña en la puerta”. Así, en ella se dispensaba todo lo necesario, porque la gente llegaba sin recetas y sin dinero, explica. Por ello, para esta boticaria, “tener una guía de referencia puede ayudar mucho y mejorar la organización”, indica.