La Comisión de Sanidad de la Asamblea de Madrid despejó, a medias, algunas de las incógnitas acerca de la puesta en marcha de la interoperabilidad de la e-receta en la Comunidad.
En la sesión del pasado 3 de abril, el diputado del grupo parlamentario socialista, José Manuel Freire quiso saber en qué situación se encuentra dicha implantación y cuánto le queda a los madrileños para poder sacar medicamentos con receta fuera de Madrid. Sin embargo, las respuestas del director general de Sistemas de Información Sanitaria de la Consejería de Sanidad, José Antonio Alonso, no fueron demasiado concretas.
“Se ha sido muy escrupuloso en la colaboración entre profesionales de primaria y especializada y esa es la clave de la tardanza, pero ésta será bien acogida”, apuntaba Alonso señalando que “finalizaremos la interoperabilidad de la receta electrónica después del verano porque hay que implantarla en todos los centros de salud y hospitales”.
El responsable de la consejería de Sanidad madrileña explicaba que el proyecto elegido por la Comunidad es muy ambicioso, complejo y nada sencillo pero “nos encontramos en la fase final de pruebas del aplicativo”. Al mismo tiempo se defendía indicando que “podíamos haber hecho una e-rectea más rápida pero decidimos implantar una solución a medida que esté integrada en todos nuestros sistemas. Una solución que nos va a permitir tener el conocimiento de todo el historial de prescripción en las oficinas de farmacia de la Comunidad”.