El Real Decreto 666/2023, de 18 de julio, por el que se regula la distribución, prescripción, dispensación y uso de medicamentos veterinarios, ha sembrado el caos en las últimas semanas. Los veterinarios han dicho "no" a la nueva regulación que restringe la prescripción, dispensación y el uso de microbianos por la aparición resistencias antimicrobianas relacionadas con su uso en animales.
El debate principal que ha surgido en el sector sanitario reside en que, desde ahora, los veterinarios no podrán prescribir y vender los medicamentos directamente, salvo que el animal esté hospitalizado o reciba tratamiento en la propia consulta. Para el resto de prescripciones será obligatorio acudir a la farmacia. Esto no ha pasado desapercibido y ha sembrado un descontento generalizado entre los veterinarios, dado que afirman que pone trabas al acceso a los tratamientos de los animales, encarece los costes, aumenta la carga burocrática y denota desconfianza en su autonomía de cara a tomar decisiones.
Ante esta situación, la profesión farmacéutica se ha pronunciado con el objetivo de poner sobre la mesa el papel que ejercen en la dispensación de los medicamentos veterinarios y la importancia de no entrar en conflicto de intereses cuando convergen el rol de prescriptor y de dispensador.
El farmacéutico y la farmacia como garantía de calidad
Eduardo Pastor, presidente de COFARES, se ha pronunciado al respecto. "En COFARES defendemos la salud pública, y eso significa que trabajamos a diario en pro tanto la salud humana, como de la animal", ha ratificado. Siguiendo esta línea, ha aludida a que durante los últimos días "hemos leído informaciones parciales, inexactas o incorrectas que nos preocupan seriamente, ya que pueden conducir a generar bulos o alarma social". Por eso, como cooperativa farmacéutica que representa a más de la mitad de los farmacéuticos de este país, alzamos la voz para defender tres cosas: el papel de los farmacéuticos comunitarios en la dispensación de los medicamentos veterinarios; el estricto cumplimiento de la ley y la labor de las autoridades", ha añadido.
Por otra parte, ha hecho referencia a que "la ley vigente no deja lugar a dudas". En concreto, ha hecho alusión a dos aspectos. Por un lado, a que el farmacéutico es el profesional sanitario habilitado para custodiar, conservar y dispensar todos los medicamentos sujetos a prescripción, y esto abarca tanto a los de uso humano, como a los de uso veterinario. Por otro, a que la farmacia es el establecimiento sanitario habilitado para garantizar un acceso seguro, equitativo y controlado a estos tratamientos.
"No toleraremos que se ponga en duda el compromiso con la salud animal de los farmacéuticos, ni el papel esencial que desarrollan tanto en zonas rurales, como en entornos urbanos", ha subrayado Pastor. "Y por eso desde COFARES les damos apoyo y aseguramos un suministro eficaz y seguro de medicamentos, realizando una media de 2,7 entregas diarias a nuestras farmacias socias en toda España", ha añadido. A su vez, ha incidido en que también apoyan la "importante labor de las autoridades ofreciéndoles nuestra total cooperación institucional". "Y, como siempre, seguiremos trabajando para defender a la profesión", ha enfatizado.
¿Conflicto de intereses?
Finalmente, el presidente de COFARES ha incidido en que "la ley es clara y establece un régimen de incompatibilidades de tal forma que el prescriptor no pueda asumir, a la vez, el rol de dispensador, o viceversa, lo que evita cualquier posible conflicto de interés. Y esto debe cumplirse".
"La ley es clara y establece un régimen de incompatibilidades de tal forma que el prescriptor no pueda asumir, a la vez, el rol de dispensador, o viceversa, lo que evita cualquier posible conflicto de interés"
Eduardo Pastor, presidente de COFARES.
Desde la Sociedad Española de Farmacia Rural (SEFAR) también se han pronunciado sobre la dispensación de medicamentos de uso animal. En concreto, han querido puntualizar que "la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios es clara y tajante respecto a las condiciones de prescripción, custodia, conservación y dispensación de medicamentos con el fin de garantizar los derechos de pacientes y/o consumidores". Motivo de ello, han hecho hincapié en que "entendemos que la pretensión de que el prescriptor sea, además, dispensador de estos productos supondría un retroceso que iría en perjuicio de nuestros pacientes y de la salud pública".
"La pretensión de que el prescriptor sea, además, dispensador de estos productos supondría un retroceso que iría en perjuicio de nuestros pacientes y de la salud pública"
SEFAR.
Paralelamente, han señalado que desde el punto de vista farmacológico o químico, "no existen diferencias entre los medicamentos destinados a uso humano o animal por lo que todas las garantías sanitarias exigibles a los primeros, han de ser exigibles también a los segundos". Además, han sostenido que "la práctica habitual de manipular o fraccionar los envases comercializados o no respetar las condiciones de conservación suponen una clara vulneración de la legislación vigente".
Consecuencias del "descontrol" en el uso de medicamentos de uso animal
También han hecho alusión a que el problema de salud global derivado de la resistencia antimicrobiana "es demasiado grave como para no considerarlo una prioridad a la hora de legislar y controlar el uso y prescripción de medicamentos o como para utilizar el argumento de la 'comodidad del usuario' para evitar todas aquellas medidas que, en parte, puedan ayudar a paliar este problema". En este sentido, han puesto en valor el papel de la Farmacia Comunitaria y de la distribución farmacéutica: "La implantación de la Farmacia Comunitaria por todo nuestro territorio, así como el papel de la distribución farmacéutica son la mejor garantía de que no se produzcan situaciones de inequidad o problemas a la hora de acceder a los distintos tratamientos prescritos por los profesionales veterinarios".
Asimismo, han afirmado que "tal vez el actual descontrol en el uso de medicamentos de uso animal haya contribuido en gran medida al problema de las resistencias antimicrobianas". Por ello, han invitado a las distintas administraciones a legislar de modo que todas las medidas de garantía sanitaria que concurren en el uso de medicamentos de uso humano (prescripción, dispensación, conservación distribución, fijación de precios, sistemas de gestión de residuos…) se cumplan, también, en lo que respecta a los medicamentos de uso animal.
"Tal vez el actual descontrol en el uso de medicamentos de uso animal haya contribuido en gran medida al problema de las resistencias antimicrobianas"
SEFAR.
"Apelamos al esfuerzo de todas las profesiones sanitarias a la hora de trabajar de forma conjunta, dentro de las atribuciones de cada una, en aras de mejorar la salud pública y garantizar el buen uso de los medicamentos", han concluido desde SEFAR.