La vacunación sigue siendo una de las intervenciones de salud pública más eficaces para prevenir enfermedades infecciosas y reducir la morbilidad y la mortalidad. Sin embargo, la cobertura de vacunación, especialmente entre los adultos, se mantiene por debajo de los objetivos recomendados en muchos países. La literatura existente demuestra que las recomendaciones de los profesionales sanitarios son uno de los principales factores que impulsan la aceptación y la vacunación.
Para apoyar a los farmacéuticos en esta labor, la Federación Farmacéutica Internacional (FIP) ha lanzado un nuevo conjunto de herramientas y una infografía sobre comunicación en materia de vacunación. Este recurso se centra en tres áreas clave de comunicación: la interacción entre farmacéutico y paciente, entre farmacéutico y público, y entre farmacéutico y otros profesionales sanitarios.
Según Nisa Masyitah, Directora de Datos e Inteligencia de la FIP, "los farmacéuticos se encuentran entre los profesionales sanitarios más accesibles y son uno de los primeros puntos de contacto para las personas que buscan asesoramiento sobre vacunas". Además, asegura que para "una comunicación eficaz es fundamental para aumentar la tasa de vacunación, y este conjunto de herramientas proporciona orientación práctica para ayudar a los farmacéuticos a mantener esas conversaciones con confianza".
El documento, "Apoyo a los farmacéuticos en la comunicación sobre vacunación" de la FIP aborda aspectos esenciales de la comunicación sobre vacunación, incluyendo la detección y el asesoramiento individual, la lucha contra la reticencia a la vacunación y la desinformación, y el fortalecimiento de la colaboración interprofesional. Asimismo, destaca los grupos de población que pueden vacunarse, como lactantes y niños, adolescentes, adultos y personas mayores, así como grupos de riesgo especial, incluyendo personas con enfermedades crónicas, mujeres embarazadas y trabajadores sanitarios.
Aumentar la visibilidad
Entre las medidas estratégicas propuestas, el documento señala la implementación de procesos de asesoramiento y cribado proactivo, para evaluar la elegibilidad de los pacientes, revisar su historial de vacunación e identificar posibles contraindicaciones mediante herramientas estandarizadas. Además, se recomienda abordar la reticencia vacunal utilizando el modelo de las "3Cs" —Complacencia, Confianza y Conveniencia— diseñando mensajes específicos para superar cada barrera. La FIP también subraya la importancia de aumentar la visibilidad de los servicios de vacunación en la comunidad mediante redes sociales, carteles, folletos y la participación en eventos locales.
El manejo de la desinformación es otra medida central, consisten en desmentir mitos antes de que sean aceptados, y utilizando el marco de "reconocer, tender puentes y comunicar" para corregir datos erróneos de manera no conflictiva. Asimismo, se enfatiza la colaboración interprofesional mediante modelos de responsabilidad compartida con médicos y herramientas de comunicación estructurada como el marco SBAR (Situación, Antecedentes, Evaluación, Recomendación).
El documento incluye guías de conversación y ejemplos de diálogos para manejar situaciones difíciles, como interacciones con padres de adolescentes sobre la vacuna contra el VPH, pacientes con VIH, mujeres embarazadas o personas con preocupaciones sobre los componentes de la vacuna. También proporciona formularios y herramientas listos para usar, como un formulario de cribado de vacunación estructurado y una herramienta de evaluación comunitaria para identificar barreras locales.
El documento detalla estrategias psicológicas y de comportamiento, reforzando la necesidad de personalizar mensajes según las barreras de Complacencia, Confianza y Conveniencia, utilizando recordatorios automáticos, normas sociales, narrativas de pacientes y ejemplos visuales para captar la atención, facilitar el recuerdo, mejorar la credibilidad, motivar y generar conexión humana. Además, propone la formación y educación interprofesional mediante autoevaluaciones de preparación (IPE) en niveles micro, meso y macro, con el objetivo de fortalecer la colaboración y la capacidad de los farmacéuticos dentro del sistema de salud.
En conjunto, el recurso de la FIP actúa como un manual de capacitación integral que aborda desde la gestión clínica hasta la psicología de la comunicación, reforzando el papel de los farmacéuticos comunitarios como proveedores accesibles que contribuyen significativamente a aumentar la cobertura de vacunación y a consolidar la confianza en los programas de inmunización nacionales.