La discusión sobre el papel de la farmacia comunitaria en los sistemas sanitarios europeos está entrando en una nueva fase, marcada por la necesidad de cuantificar con precisión su contribución real más allá de la dispensación de medicamentos. En un contexto de envejecimiento poblacional, aumento de la cronicidad y presión creciente sobre la atención primaria, la red de más de 22.000 oficinas de farmacia en España se ha consolidado como un actor asistencial de proximidad con capacidad para influir en resultados en salud, eficiencia del sistema y cohesión social.
Sobre este trasfondo se enmarca la presentación en Infarma Madrid 2026 del informe ‘El valor social de la red de farmacias’, elaborado por la Fundación Weber, que aspira a aportar evidencia científica sobre un debate que hasta ahora ha estado más sustentado en percepciones que en métricas comparables.
“Esta primera edición del informe ha sido una de las grandes novedades de Infarma Madrid 2026”, explica a este medio Manuel Martínez del Peral, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM). Según detalla, el objetivo era construir “un documento científico de referencia” que recopilara la evidencia nacional e internacional más relevante sobre la contribución de las oficinas de farmacia a la mejora de los resultados en salud, al bienestar social y a la eficiencia del sistema sanitario.
“En un momento como el actual, en el que el sistema sanitario necesita soluciones, este informe aporta datos reales de las soluciones que ya aporta la red de farmacias”
Manuel Martínez del Peral, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM)
El contexto, subraya, es especialmente relevante. “En un momento como el actual, en el que el sistema sanitario necesita soluciones, este informe aporta datos reales de las soluciones que ya aporta la red de farmacias”, afirma. Por ello insiste en que el documento “no es reivindicativo”, sino “un documento riguroso que aporta, desde la evidencia científica publicada, la realidad de la aportación sanitaria, social y económica de la red de farmacias”.
La necesidad de cuantificar ese valor responde también a un cambio de paradigma en la propia gestión sanitaria. Martínez del Peral considera que la sanidad debe analizarse “desde un enfoque integral”, identificando “todos los activos disponibles” para afrontar retos como la cronicidad, el envejecimiento poblacional o la saturación asistencial. “No se trata tanto de considerar infravalorado el papel de la farmacia, sino de aportar, en una época en la que se priorizan los datos, lo que las farmacias ya aportan con evidencia científica”, señala.
Una reflexión que comparte Jordi Casas, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona (COFB), quien considera que el sistema sanitario se encuentra inmerso en una transformación profunda derivada de los cambios sociales, demográficos y tecnológicos. “Es necesario romper las inercias existentes”, sostiene. A su juicio, el reconocimiento pleno del papel asistencial de la farmacia comunitaria no depende únicamente de la voluntad del sector, sino de asumir que el modelo sanitario necesita evolucionar. “El sistema sanitario está en un proceso de transformación integral y para ello es necesario priorizar y realmente creerse este papel asistencial de la red de farmacias”, afirma.
Casas admite que se trata de un proceso gradual. “Estos cambios no son inmediatos y nos encontramos precisamente en esta etapa de transformación en la cual a veces las cosas no pasan a la velocidad que uno pensaría o le gustaría”, reconoce. Sin embargo, considera que el informe tiene valor precisamente porque “objetiviza esta necesidad” y demuestra que “el sistema sanitario necesita utilizar todos los recursos y activos disponibles, y la red de farmacias es uno más”.
Impacto económico
Uno de los aspectos centrales del informe es el impacto económico y asistencial que puede generar una mayor integración de la farmacia comunitaria. Martínez del Peral destaca que la red de oficinas de farmacia reúne una serie de características difíciles de replicar por otros dispositivos sanitarios: “cercanía, garantía de acceso y de calidad, conocimiento de la realidad poblacional y de sus necesidades, capilaridad en todo el territorio, capacitación profesional, humanización del trato, atención individualizada y equidad en la prestación sanitaria”.
A partir de ahí, defiende que las farmacias pueden desempeñar un papel clave en la descongestión del sistema sanitario, especialmente en atención primaria. “Sabemos que puede aportar mucho en la descongestión de nuestro sistema sanitario, actualmente saturado, a través de diversas acciones: impulso de los servicios farmacéuticos asistenciales, indicación farmacéutica en el abordaje de síntomas menores y campañas e iniciativas de salud pública”, explica. Todo ello, añade, “genera un ahorro importante para el sistema”.
En cuanto a las áreas prioritarias de desarrollo, Casas identifica tres grandes ejes sobre los que debería avanzar la farmacia comunitaria en los próximos años. El primero es la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, mediante campañas, cribados y programas de salud pública. “El farmacéutico tiene un papel clave más allá de dispensar medicamentos”, recalca.
“El sistema sanitario está en un proceso de transformación integral y para ello es necesario priorizar y realmente creerse este papel asistencial de la red de farmacias”
Jordi Casas, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona (COFB)
El segundo eje es la accesibilidad y coordinación asistencial. Para Casas, la capilaridad territorial de la red de farmacias convierte a estos establecimientos en “la primera puerta de acceso comunitario al sistema de salud”. El tercer ámbito es la atención y seguimiento farmacoterapéutico, especialmente en adherencia, continuidad de tratamientos y control de pacientes crónicos y polimedicados. “Es en estas tres líneas donde se tiene que profundizar”, resume.
La integración efectiva de la farmacia comunitaria dentro del sistema sanitario es otro de los puntos que ambos representantes consideran prioritarios. Martínez del Peral evita hablar de obstáculos y prefiere referirse a “falta de concreción política” a la hora de incorporar a las farmacias en las estrategias sanitarias. “Hay que huir de enfrentamientos y corporativismos estériles que no dan respuesta a las necesidades actuales de los pacientes”, afirma.
En este sentido, reivindica que el potencial asistencial de la farmacia “está más que demostrado” y recuerda que desde el COFM llevan años impulsando proyectos junto a las administraciones públicas y otros agentes sanitarios. Entre ellos cita el desarrollo de programas de atención farmacéutica en el medio rural dentro de Pueblos con Vida, la incorporación de las farmacias al programa Prevecolon de la Comunidad de Madrid o el proyecto de seguimiento de pacientes polimedicados y en riesgo de soledad no deseada en Collado Villalba.
Casas coincide en que el avance hacia un modelo realmente coordinado requiere voluntad política, confianza institucional y cambios estructurales de fondo. “Es necesario primero priorizar y tener la voluntad de que esto sea así, confiando en que la red de farmacias es un activo útil, de proximidad y con profesionales de confianza”, señala. A partir de ahí, considera imprescindibles “cambios normativos”, así como mejoras en los sistemas de información, comunicación y compartición de datos clínicos para lograr “una integración real y efectiva en todas sus dimensiones”.
Papel social y territorial de la farmacia
El informe también pone el foco sobre el papel territorial y social de la farmacia comunitaria, especialmente en un escenario marcado por el envejecimiento y el aumento de la cronicidad. Casas recuerda que cerca del 20% de la población española supera ya los 65 años, lo que implica un crecimiento de la pluripatología y la polimedicación. “El sistema sanitario está transformándose de ‘curar enfermos agudos’ a ‘prevenir enfermedades y acompañar al paciente crónico’, quien ahora está en su casa, en el ámbito comunitario”, explica.
En ese contexto, considera “imprescindible” el papel de la farmacia por ser el establecimiento sanitario al que el ciudadano acude “de forma más regular”. “Hay que aprovechar esta capilaridad y el profesional de confianza que tenemos en el 99% de los municipios de España”, sostiene. En el ámbito rural, añade, la función es todavía más crítica porque “a menudo el farmacéutico es el único profesional sanitario disponible”.
De cara al futuro, Casas visualiza una farmacia más integrada clínicamente, en la que la dispensación vaya acompañada de actuaciones de seguimiento y monitorización. “Visualizo que en la dispensación se realicen actuaciones ligadas al seguimiento, como toma de tensión o hemoglobina glicada, y que estos datos se incorporen directamente al historial clínico del paciente”, apunta.
La continuidad del informe en futuras ediciones es otra de las apuestas del COFM. Martínez del Peral espera que el documento siga generando evidencia científica que contribuya a reforzar el peso de la farmacia como agente de salud dentro del sistema sanitario. “Queremos que la farmacia tenga más peso en el sistema sanitario como agente de salud que, junto al resto de profesionales y a través de la cooperación multidisciplinar, consiga mejorar la salud de la población y la sostenibilidad del sistema”, afirma.
Para ello, considera fundamental impulsar y consolidar los servicios profesionales farmacéuticos mediante acuerdos con las administraciones que permitan “reglarlos, protocolizarlos y remunerarlos”. “El futuro de la red de farmacias comunitarias pasa por los servicios profesionales y nuestro trabajo va dirigido a consolidar y materializar cada vez más esa apuesta”, concluye.
‘El valor social de las farmacias’
Álvaro Hidalgo, presidente de la Fundación Weber, presentó en Infarma Madrid 2026 un informe que pone en valor la contribución de la farmacia comunitaria al sistema sanitario. Basado en una revisión de la evidencia científica hasta diciembre de 2025, el estudio analiza el impacto clínico, social y económico de las más de 22.000 farmacias españolas, que Hidalgo calificó como uno de los recursos sanitarios más infravalorados pese a su amplia implantación territorial.
En el plano asistencial, el informe destaca que la intervención farmacéutica mejora el seguimiento de los pacientes crónicos y la adherencia a los tratamientos. Entre los resultados, señala que la adherencia en pacientes con diabetes aumenta del 72 % al 91 % gracias al acompañamiento del farmacéutico, además de mejorar el control de enfermedades como la hipertensión, el asma o la EPOC y reducir el riesgo de complicaciones.
El estudio también pone de relieve el papel de las farmacias en prevención y salud pública. Los programas de cribado del VIH han incrementado los diagnósticos precoces, mientras que las intervenciones para dejar de fumar duplican las probabilidades de éxito a los seis meses. Asimismo, las farmacias centinela contribuyen a detectar errores de medicación y a mejorar las coberturas vacunales, reforzando su papel como recurso sanitario de proximidad.
En el ámbito social y económico, el informe subraya que la red farmacéutica resulta especialmente relevante en zonas rurales, donde en muchos casos constituye el único recurso sanitario accesible. Además de mejorar la calidad de vida de pacientes crónicos y colectivos vulnerables, los servicios profesionales prestados por las farmacias generan importantes ahorros para los sistemas de salud al reducir visitas médicas, hospitalizaciones y otros costes indirectos.
Durante el coloquio posterior, Hidalgo defendió una mayor integración de la farmacia comunitaria en el sistema sanitario mediante una mejor coordinación con atención primaria y hospitales, junto con modelos de financiación adecuados. A su juicio, el envejecimiento de la población y el aumento de la cronicidad hacen necesario aprovechar plenamente el potencial de la red farmacéutica en ámbitos como la adherencia terapéutica, la vacunación, la prevención y el seguimiento de pacientes, apoyando las decisiones futuras en la evidencia científica recogida por el informe.
El informe presentado en Infarma Madrid 2026 refleja, en definitiva, un cambio de enfoque sobre el papel de la farmacia comunitaria dentro del sistema sanitario. La cuestión ya no gira únicamente en torno a su función como red de dispensación, sino sobre su capacidad para actuar como estructura asistencial de proximidad en ámbitos como la prevención, el seguimiento de pacientes crónicos, la salud pública o la adherencia terapéutica. Con más de 22.000 oficinas distribuidas por todo el territorio, el reto que plantean tanto el sector farmacéutico como los autores del estudio pasa ahora por trasladar esa evidencia científica a decisiones organizativas, regulatorias y de financiación que permitan integrar plenamente a la farmacia comunitaria en la estrategia de sostenibilidad y transformación del sistema sanitario.