Nuevos abordajes de la depresión: una perspectiva desde la Farmacia Hospitalaria

La farmacéutica Beatriz Salazar, del Complejo Hospitalario de Ferrol, atiende a El GlobalFarma para hablar del papel de los farmacéuticos hospitalarios en el abordaje de la depresión

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Hoy concluye el 70º Congreso de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, cuyo programa ha abordado diversos aspectos de la profesión y la especialidad. Uno de los temas que se ha tratado durante el evento ha sido la salud mental. En concreto, Beatriz Salazar, farmacéutica del Complejo Hospitalario de Ferrol, ha participado en la cuarta mesa redonda de hoy con su ponencia “Depresión en el siglo XXI”.

Salazar atiende a El GlobalFarma para destacar que el abordaje de esta patología “está cambiando. Hasta hace pocos años, se abordaba solo desde la teoría del desequilibrio químico en el cerebro” es decir, una terapia 100% farmacológica. “Poco a poco se ha ido evidenciando que en el origen de la depresión no solo hay un componente químico, sino múltiples factores que pueden afectar a que una persona padezca una depresión: genética, factores socioeconómicos, psicología y farmacológicos”.

Por lo tanto, amplía la farmacéutica, el abordaje de la depresión debe ser integral, es decir, por parte de médicos, psicólogos, trabajadores sociales, enfermeras y farmacéuticos. “En este nuevo enfoque, la investigación se centra en un nuevo grupo de fármacos hospitalarios. Es ahí donde los farmacéuticos de hospital tenemos un papel”, señala.

A los hospitales llegan los casos más graves, explica Salazar, pacientes que han probado múltiples tratamientos y son resistentes a su efecto, personas que requieren ingreso. Y, los farmacéuticos hospitalarios “debemos integrarnos en los equipos multidisciplinares, intervenir en la correcta selección de medicación y, gracias a la innovación, pasar a la atención farmacéutica directa con los pacientes, colaborando con enfermeras y psiquiatras en la selección, seguimiento y adecuación de la medicación de los pacientes con depresión resistente”.

La labor farmacéutica en la depresión más allá de la medicación

La depresión, cuenta esta farmacéutica, “es la principal causa de discapacidad en el mundo. Puede ser que desde la pandemia el número de casos que vemos sea mayor, aunque no en gravedad. Creo que la depresión es como un iceberg, vemos solo una parte. Lo que sí parece es que la tendencia es que se empieza a perder el miedo a pedir ayuda”.

Para la profesional del Complejo Hospitalario de Ferrol, sobre los trastornos mentales pesa un gran estigma, lo que supone un gran obstáculo para que los afectados acudan en busca de soluciones. “También es cierto que la sociedad de hoy en día no ayuda, queremos soluciones para problemas cotidianos sin aplicar cambios en nuestros modos de vida y buscamos pastillas para todo, también para tapar nuestros problemas. Ahora bien, cuanto antes atajemos el problema, más fácil será de tratar. Cuanto más tardemos, más difícil y resistente será a las terapias”, incide.

No obstante, amplía, las nuevas vías terapéuticas de la depresión son de uso hospitalario. “Los pacientes tienen que acudir a ponerse un tratamiento a un centro sanitario, lo cual les genera inseguridad y nervios. El hecho de conocernos, que les demos tranquilidad, se les explique la pauta de tratamiento, los posibles efectos secundarios, tiempos… hace que los pacientes ganen en seguridad, tranquilidad y esperanza de curación”, afirma.

Además, esta experta hace hincapié en el trabajo en equipo, en la integración y en la multidisciplinariedad con el paciente en el centro. “El abordaje de la depresión debe ser integral”, insiste, y añade que, actualmente, “no se puede entender la sanidad sin colaboración entre todos los profesionales implicados. La colaboración entre psiquiatría y Farmacia Hospitalaria no puede ser menos y la innovación terapéutica ha jugado y juega un papel fundamental en que esta colaboración cada vez sea mayor y mejor”.

Adherencia e individualización terapéuticas en un contexto de cronicidad y polimedicación

Los farmacéuticos hospitalarios ven, principalmente, a pacientes ingresados o con depresión resistente. Y es con estas personas con quienes “tenemos la oportunidad de hacer hincapié en la importancia de la adherencia para optimizar la respuesta. Con la innovación y las nuevas terapias, podemos hacer un seguimiento más estrecho y exhaustivo”.

Y, así, la individualización de los tratamientos es “crucial para la seguridad: evitar efectos adversos, interacciones entre medicamentos, duplicidades innecesarias o prescripción en cascada”. En cuanto a la depresión “no necesariamente ‘menos es más’, pero una politerapia de calidad y con evidencia puede resultar clave en el éxito terapéutico”

La depresión, además, se circunscribe en un contexto sanitario en el que predomina la cronicidad, y esta patología tiene un impacto en la evolución de los pacientes con enfermedades crónicas. De hecho, según Salazar, estas dolencias “están intrínsecamente relacionadas. Algunas incluso comparten mecanismos biológicos comunes, como la diabetes mellitus, y la comorbilidad de ambas es crucial en su evolución, de forma bidireccional”. Así, esta farmacéutica explica que los pacientes con patologías crónicas tienen mayor probabilidad de padecer depresión, por el estigma social, sintomatología limitante para la funcionabilidad e incluso incapacidad laboral. Y, asimismo, las personas con depresión “tienen peor evolución y control sintomático de las patologías crónicas que los pacientes sin depresión. La depresión puede suponer mayor incapacidad laboral y peor adherencia terapéutica. Debemos tener en cuenta ambas patologías. Si ponemos el foco en estas problemáticas y le damos la importancia que tiene realmente a la depresión, la evolución de la enfermedad crónica será mejor”, concluye.


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