Una panorámica de los servicios de Farmacia Comunitaria en Europa

PGEU ha presentado un informe en el que detalla las diferentes labores que se llevan a cabo en las farmacias europeas

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Las 160.000 oficinas de farmacia de Europa reciben cada año 4.000 millones de visitas de pacientes. El dato, proveniente del último informe sobre servicios farmacéuticos del PGEU, es revelador: la capilaridad de las farmacias hace que sean un servicio indispensable dentro de los sistemas de salud del continente y convierte a los farmacéuticos, cuyo número en Europa ronda los 500.000, en los profesionales sanitarios más accesibles.

El documento destaca, por ello, que más allá de la labor de dispensación de medicamentos y consejo, los farmacéuticos tienen, en la actualidad, “un papel clínico y de salud pública más amplio”. En su ejercicio, administran vacunas, fomentan la cesación tabáquica, abordan enfermedades crónicas y llevan a cabo pruebas en la propia oficina, “prestando servicios centrados en la persona y basados en la evidencia que mejoran los resultados”.

Gracias a estas tareas, los ingresos hospitalarios disminuyen, apuntan desde PGEU, y se incrementa la adherencia al tratamiento, lo que beneficia a los pacientes con múltiples dolencias “o que viven en zonas desatendidas”.

Y esta importancia se está viendo reconocida, tanto desde la Unión Europea como desde los Estados. Según el documento, en la actualidad “existe un impulso creciente para integrar más plenamente las farmacias comunitarias en Atención Primaria y la salud pública”.

De esta forma, inciden, la Comisión Europea ha puesto en valor la contribución de las farmacias a la optimización de los medicamentos, la gestión de los antimicrobianos o la prevención y la identificación del cáncer. Y, por su parte, el Parlamento Europeo destacó el “papel fundamental de los farmacéuticos durante la COVID-19 y ha pedido una mayor integración en las iniciativas sanitarias de la UE. Cada vez más, los Estados miembros remuneran los servicios avanzados junto con la dispensación, lo que refleja su valor añadido para los pacientes y los sistemas sanitarios”.

Dispensación, consejo o tecnología sanitaria, entre los servicios de la Comunitaria

Para PGEU, la dispensación es la base de la Farmacia Comunitaria, pues asegura “un acceso seguro, equitativo y oportuno a los medicamentos”. Esta tarea incluye, entre otros, servicios nocturnos, suministro de medicamentos bajo prescripción sin receta en casos de emergencia, sustitución por fármacos genéricos o la entrega a domicilio.

De los datos del informe se desprende, por ejemplo, que 25 países de la UE disponen de servicios nocturnos; 13, de dispensación de urgencia sin receta de medicamentos con prescripción; 23, entrega a domicilio; 24, sustitución por genéricos; u otros servicios, como la negación de la dispensación por motivos de seguridad (27) o contracepción de emergencia (16).

“Más allá del simple suministro de fármacos, estos servicios fomentan la continuidad del tratamiento y mitigan la escasez de medicamentos. Para los pacientes, los servicios de dispensación representan una interfaz vital con el sistema sanitario, ya que no solo proporcionan medicamentos, sino también asesoramiento experto y mitigación de riesgos”, destaca PGEU.

La promoción de la salud, por otra parte, es otro de los pilares básicos de la profesión farmacéutica. Algunas de las tareas de los farmacéuticos en este ámbito son la vacunación, que está disponible en 16 países de la UE, el control de peso, en 21, la cesación tabáquica, en 22, o educación para la salud, en 27.

“Para los pacientes, estos servicios proporcionan un apoyo accesible, fiable y basado en la comunidad para prevenir enfermedades, promover estilos de vida más saludables y mejorar el autocuidado, especialmente para las poblaciones vulnerables o desatendidas”, inciden desde la entidad.

Para PGEU, la detección precoz y la derivación que se llevan a cabo en farmacias permiten una intervención oportuna a las personas en riesgo. En este caso, existen servicios farmacéuticos como la dispensación de autotest en 18 países de la UE, farmacovigilancia en 20 o punto de acceso a servicios sanitarios en siete.

“Estos servicios benefician a los pacientes al ofrecer un acceso sin barreras al diagnóstico precoz, fomentar la intervención médica oportuna y reducir las visitas innecesarias al médico por afecciones comunes”, amplía el grupo.

Por otra parte, la gestión de enfermedades crónicas y complejas ayuda a este tipo de pacientes, mejorando el uso de los medicamentos o la adherencia. Destaca, en este sentido, algún servicio como la administración de medicamentos inyectables, que está disponible en farmacias de tres de la UE; en contrapartida, las instrucciones terapéuticas se dan en 26 naciones.

Para la población, “estos servicios significan un mejor control de la enfermedad, mejores resultados del tratamiento y una mayor calidad de vida gracias a la atención personalizada, especialmente en la gestión de la terapia a largo plazo y la reducción de las complicaciones”, apunta PGEU.

El abordaje individualizado de los pacientes desde la Farmacia Comunitaria facilita la atención personalizada, especialmente en casos complejos. En este campo, los profesionales intervienen con la ayuda a la administración de dosis, en 19 países de la UE, igual que en la revisión del uso de fármacos (que incluso se lleva a cabo a domicilio en 12 países).

“Para los pacientes, estos servicios ofrecen intervenciones personalizadas que optimizan el tratamiento, reducen los efectos adversos y favorecen la independencia, especialmente en casos de polifarmacia, multimorbilidad o transiciones de la atención”, especifican.

Por último, el mundo digital y los servicios basados en la evaluación de tecnologías sanitarias han llegado a la Farmacia Comunitaria para quedarse. En estos, los que destacan en la Unión Europea son las aplicaciones móviles, que se ofrecen hasta en diez países. “El acceso de los farmacéuticos a los datos sanitarios electrónicos mejora la seguridad y la coordinación, mientras que las herramientas móviles y la telesalud mejoran el alcance y el autocontrol de los pacientes”, concluyen desde PGEU.

Las peticiones del sector farmacéutico europeo

En su informe, PGEU resalta algunas de las reivindicaciones de la Farmacia Comunitaria europea, que pasan, en primer lugar, por un cambio en la política estratégica para reconocer a las farmacias como “socios esenciales en la prestación de atención médica sostenible y centrada en las personas y empoderarlas a través de una regulación de apoyo, una inversión adecuada y una integración sistémica”.

El grupo solicita, también, reformas regulatorias para ampliar el alcance de la labor farmacéutica “según áreas de competencia y eliminar las barreras legales a la prestación de servicios”, y una financiación sostenible que garantice “una remuneración adecuada y consistente para los servicios farmacéuticos que refleje sus contribuciones clínicas y de salud pública”.

La entidad destaca, asimismo, la importancia de la planificación de los recursos humanos, fortaleciendo la educación, el liderazgo y un continuo desarrollo profesional, y de integrar completamente a las farmacias en las respuestas de salud pública.

Así, entre sus requerimientos incluyen también promover a las farmacias como agentes en la reducción de las inequidades de salud, “asegurando su presencia en zonas desatendidas y permitiendo el acceso a medicamentos especializados, apoyando la cohesión territorial”.

Y, por último, en el terreno de la gestión antimicrobiana, PGEU pide que las farmacias tengan un rol protagonista en el control de las infecciones y en el uso de antibióticos.


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