“Mi corazón siempre va a estar en la oficina de farmacia”, recalca, en conversación con El GlobalFarma, Luis de Palacio, presidente de la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE). Estos son los últimos días de De Palacio al frente de la Federación, tras 12 años al servicio del sector, durante los que ha vivido desde cambios de gobierno hasta nuevas legislaciones y problemas de abastecimiento, pasando por la pandemia de la COVID-19.
De Palacio recibe, además, a este periódico en los días previos al FEFE One Day, el gran evento de la entidad, que este año incide especialmente en la inteligencia artificial que, para este experto, nunca podrá sustituir a los profesionales sanitarios.
De su tiempo como dirigente, el todavía presidente de la institución se lleva una lección: no rendirse. “No hay que renunciar jamás, con todo el compromiso personal que se pueda”, aunque no se puedan ganar todas las batallas que uno emprende o en las que se embarra. Y 12 años dan para mucha lucha. De Palacio nos abre las puertas de FEFE para hacer un repaso a todas estas batallas y de los aprendizajes que, más de una década después, ha asumido.
Pregunta. ¿Cómo resumiría su trayectoria al frente de FEFE?
Respuesta. Ahora culmino ocho años de presidencia y cuatro de secretario general. Desde 2013, son 12 años. Esto incluye cambios de gobierno, hemos tenido el final de la crisis de las farmacias de los años 11, 12 y 13, el desarrollo de todos los medicamentos de diagnóstico hospitalario, que han sido siempre dispensados desde Farmacia Hospitalaria a pacientes ambulantes (una constante durante todo este tiempo, que se ha ido desarrollando más). Por tanto, hemos vivido cómo antes el mal llamado gasto farmacéutico, la factura de medicamentos en España, era de alrededor de un 40% en oficina de farmacia y más de un 50% en farmacia de hospital, y eso que, en el caso del hospital, la Administración lo paga a precio de laboratorio, mientras que menos del 50% se está pagando incluyendo el margen del mayorista y del minorista, es decir, que en teoría a precio de laboratorio ya empieza a ser mucho menor. Esa transición de mercado, de condiciones generales de cómo es el medicamento en España, lo hemos vivido en estos 12 años, me ha tocado a mí también vivirlo.
Hemos vivido la COVID-19 en 2020, que lo cambia todo. Y quiero hacer memoria de determinadas crisis que fueron importantes o crearon un poco de alarma; concretamente, dos con vacunas. Una sobre la de la varicela, que se secuestró a las vacunas varilrix y varivax por parte de las Administraciones. Antes la población se vacunaba tanto en centros de salud como por privado, y entonces obtenían las vacunas de la farmacia, y por un tema político de inclusión o no en calendarios vacunales y calendarios que eran regionales, tuvimos una especie de secuestro de esta vacuna y hubo mucha polémica; la recuerdo muy áspera en 2014.
Y luego hemos tenido la vacuna del meningococo, de la meningitis, que fue una crisis enorme porque España estaba desabastecida de esas vacunas a través de Farmacia y la gente se estaba yendo a Portugal a por ellas.
En temas sanitarios no hemos vivido mucha regulación nueva, pero sí hemos renovado leyes de ordenación farmacéutica en muchísimos territorios durante estos 12 años. Leyes que han cumplido más de 30 años y se han renovado, por ejemplo, en Galicia, en Andalucía, en Madrid, en Castilla-La Mancha, Castilla y León… Todas ellas se han ido renovando.
Eso también lo hemos vivido y hemos intentado siempre hacer unas propuestas de inclusión de la oficina de farmacia en un sistema de Atención Primaria más colaborativo que no mire solo a sus propios agentes públicos, sino también a la Farmacia, que es privada, pero también tiene toda la prestación pública y que además opera de forma tan reglada, tan burocratizada, para poder tramitar todos esos medicamentos que luego tienen que ser financiados.
Hay que sacarle mucho más partido a esto, lo hemos puesto de manifiesto durante todo este tiempo y el balance es que yo creo que se ha creado la conciencia, que nosotros hemos sido parte; hemos sido una de las puntas de lanza que más hemos corrido para generar esa conciencia, hemos estado siempre al frente. Luego el resto del sector ha coincidido, hemos coincidido todos. De lo que no estoy tan seguro es de que se esté logrando, es decir, falta ese impulso final, en parte porque tampoco hemos conseguido tener esa responsabilidad en la propia Federación.
P. ¿Cómo fue la experiencia con la COVID-19?
R. Si entramos en la COVID-19, el papel fue la reivindicación absoluta de intentar ayudar en la pandemia más, ahí se puso de manifiesto. En algunos casos ayudamos más, hicimos asistencia domiciliaria que antes, en principio, no se podía hacer. Pudimos dispensar medicación cuando las recetas y las cartillas sanitarias no estaban habilitadas, porque los médicos estaban en otro sitio. Pudimos, digamos, sobrepasar los límites para poder dar esa dispensación sin tener luego una sanción ni nadie que nos persiguiera y no hemos generado ningún problema. De hecho, fuimos muy valorados por la ayuda que prestamos y por haber seguido abiertos durante la pandemia, ayudamos a generar tranquilidad dentro de lo que se pudo.
Luego, pasados los tres primeros meses, la Farmacia se normalizó mucho, al principio era más de héroes. Y lo fuimos. Por ejemplo, esta federación perdió a su tesorero en una farmacia rural de Ciudad Real, perdí a un compañero haciendo de héroe de trinchera.
La Farmacia ha reivindicado poder hacer los test, pero no pudimos. La reivindicación fue inmediata, y la frustración para mí fue total por no poder hacerlos. Tuvimos que vender los autotest para que la gente se los pudiera hacer, pero no podíamos hacérselos nosotros, siendo técnicos y profesionales tanto del medicamento como de productos sanitarios y de esos procedimientos y esas pruebas químicas que se hacen en la facultad sin parar.
"Las peleas que habíamos empezado no se han terminado, a lo mejor no se terminan nunca. Pero lo que hay que intentar es no rendirse, y seguir allí. No hay que renunciar jamás, con todo el compromiso personal que se pueda, y si se logran hay que disfrutarlas porque será un éxito del que todo el mundo se beneficie".
Tuvimos también el tema de las mascarillas, que regularon el precio cuando las propias Administraciones las estaban adquiriendo a particulares a precios superiores a los que nos habían regulado a nosotros. Todo esto también se denunció. Solicitamos que nos permitieran hacer formulaciones magistrales de geles hidroalcohólicos por nuestra cuenta, y tardamos, pero regularon el precio y fue otro caos cuando realmente lo que había que hacer era dar soluciones. Esto también lo hemos vivido y lo he sufrido.
Y he sufrido la falta de comprensión en algunos momentos de otros sanitarios, que yo creo que estaban por un lado reivindicando, durante la pandemia, cómo tenían que ser las cosas, que faltaban medios. Es decir, se estaba reivindicando una falta de medios, y al mismo tiempo se estaban negando los ofrecimientos de Farmacia que estábamos poniendo encima de la mesa. Tuve alguna discusión con Enfermería por los temas de vacunación.
En este aspecto, FEFE reclamó que la vacunación se realizase incluso preeminentemente en las farmacias, y no en grandes centros en los que los contagios, si es que eran tan preocupantes, podían poner en riesgo a todo un vacunódromo. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, tuvo una política de comunicar qué barrios estaban más afectados para recomendar que se saliera menos. Madrid tuvo una política durante la pandemia primero muy reactiva, fue la primera en reaccionar sobre la COVID-19, el consejero, Enrique Ruiz Escudero, tuvo unos reflejos muy rápidos para cerrar los colegios, recomendar que la gente se quedara en sus casas… en marzo de 2020. Lo lógico hubiera sido que las campañas de vacunación se hubieran hecho también por barrios, es decir, se vacuna en tal barrio, en esta farmacia, en centros de salud… pero no en un gran vacunódromo, donde, por salud pública, si tienes un problema, se lo transmites a todo Madrid de golpe.
Es decir, un farmacéutico si se forma adecuadamente puede ayudar. Esta reivindicación, además, estaba basada en recomendaciones de la FIP y de la OMS, que tiene una recomendación que dice que para aumentar las tasas de vacunación hay que contar con toda la ayuda posible, así como formar a esa ayuda. La OMS trasciende nuestra reivindicación y dice que cualquier persona que se forme, aunque no sea sanitario, puede y debe colaborar en las campañas para poder contar con más agentes. Para mí la discusión de si se puede o debe o no vacunar en las farmacias está más que resuelta, ahora hay que recordárselo a todo el mundo todos los días. Ese es nuestro alegato.
P. ¿Y tras la pandemia, cómo quedó la situación?
R. Después de la COVID-19 lo que tenemos en estos años es desarrollos de estas leyes de farmacia sobre atención farmacéutica, colaboración en estos medicamentos de diagnóstico hospitalario. Y, sobre todo, desde hace dos años, más o menos, un nuevo impulso normativo de leyes generales de sanidad, como la Ley del Medicamento, de Salud Digital, decretos que dependen de esta primera ley, como el de financiación y márgenes de productos sanitarios… En toda esa actividad de proposición normativa hemos estado actuando y dedicándole mucho tiempo.
La nueva Ley del Medicamento ha tenido un rechazo importante en la parte que regula los precios seleccionados, hay desconfianza y tenemos que ver si se restablece, pero viendo la debilidad del Gobierno, y según las últimas noticias que he podido ver en EGF, no parece que vaya a llevarse a Consejo de Ministros por lo menos este año, ya veremos el año que viene, y viendo cómo está el Gobierno y los apoyos que tiene para poder sacar normativa general adelante, creo que está muy difícil.
Nosotros tenemos que seguir trabajando porque no sabemos qué crisis puede acontecer que de repente puedan cambiar las cosas, se resuelva el tema de los apoyos sea quien sea quien gobierne y esto salga adelante. Nosotros sabemos que tenemos que estar ahí.
Tenemos, por otra parte, una parte de balance como agente social y como tal nos encontramos, lo primero, el convenio colectivo. Este tiene que afrontar una realidad de crisis laboral y de fuerza de trabajo que está teniendo España y que está ocurriendo en nuestro sector; ya estaba ocurriendo con los médicos y las enfermeras y lo estaban denunciando, y ahora está llegando a Farmacia. Como agente social operamos dentro de la CEOE y tenemos que respaldar determinadas causas.
En materia de negociación colectiva, cuando llegué en 2013, teníamos un convenio colectivo totalmente enquistado, publicado en 2011 pero que era para 2010, tres años sin convenio. Y lo que es peor, con unas condiciones provisionales muy malas para todas las partes. Eso se resolvió de forma muy tortuosa, con mediaciones, y acabó en un arbitraje de todo un convenio en 2014.
Ese arbitraje lo conseguimos encarrilar, porque entonces teníamos mucho enfrentamiento entre agentes sociales, con un consenso mínimo, una solución de problemas para que los salarios se incrementasen suficientemente, para que la seguridad jurídica del convenio mejorase y no fuera todo tan interpretativo y que tuviera tanta conflictividad. Por nuestro lado, conseguimos eliminar una de las tres pagas, la prorrateamos, incrementando aún más los salarios, pero eliminando ese golpe de tesorería.
Este arbitraje resolvió mucho las cosas y nos puso unas condiciones de salida para que pudiéramos negociar, y estuvimos primero reconstruyendo la relación entre agentes sociales con los sindicatos durante tres años, y funcionó. Hemos tenido muchos criterios interpretativos acordados que luego siguen más o menos vigentes y nos ha permitido tener contactos regulares.
Hemos intentado negociar un convenio en 2017, pero al final no pudo ser. Todo esto se judicializó, tuvimos unos años de ultraactividad desde el 2016 hasta el 2022, pero no generó la misma conflictividad que había generado el de 2010, precisamente porque estaba el convenio mejor redactado, te puede gustar más o menos, pero estaba todo muy claro. En 2022, 2023 y 2024 pudimos tener un convenio final, negociado con UGT, que nos ha dado bastante estabilidad, y ahora tenemos un nuevo entorno de negociación durante el 2025 con nuevos sindicatos.
Lo que ocurre es que hemos sufrido este año la incertidumbre de la reducción de jornada y modificación del estatuto que llevaba la vicepresidenta del Gobierno, que parece que todo se va a quedar en una regulación muy estricta sobre el registro de jornada. Ahora mismo empezamos a tener todos una mayor certidumbre de en qué condiciones podemos negociar, y esperamos que esto se agilice mucho más. Lo hemos hecho siempre con prudencia.
"Soy optimista para la oficina de farmacia, porque creo que es de las cosas más necesarias que tiene una sociedad, y, por lo tanto, pase lo que pase, regulación, crisis, mercados, IA… creo que hay determinadas cosas que son insustituibles".
Nos preocupa el tema de las condiciones porque la otra parte que teníamos era esa crisis del mercado laboral, que ya alcanza a la Farmacia porque las nuevas generaciones aspiran a tener mejores condiciones y mejor salario, y, si no, se pueden ir fuera, cosa que antes no era muy factible, y ahora la gente tiene más independencia. Es un drama y la responsabilidad es de todos, las condiciones laborales en España tienen que mejorar, pero para que eso pase tienen que mejorar también las condiciones económicas de las empresas, de lo contrario tampoco puede ser. Y nosotros vemos una vinculación con costes laborales asociados a fiscalidad, que son muy altos en España; todos los estudios lo dicen. Nos gustaría hacer el esfuerzo que podamos con las condiciones actuales, pero nos gustaría que mejorasen para poder luego repercutirlas en mayor esfuerzo en jornada o salario.
La oficina de farmacia es un sector muy extensivo en jornada, de los más extensivos que hay, y, por tanto, si cambian los estándares de jornada comercial a lo mejor tenemos que revisar también los nuestros. Es decir, está muy bien tener siempre una oficina de farmacia abierta como está muy bien tener una oficina de Correos abierta, pero si todos vamos a aspirar a tener mejores descansos, tendremos que ajustarnos o ampliar los turnos, y si es ampliar los turnos y hay mayores costes hay que repercutirlos en precio…
Es más complicado, con la reducción de jornada si no se mantiene la productividad, sino que baja, vamos a menos, y se ha dicho muchas veces que la reducción de jornada no lleva aparejada una reducción de productividad, pero por decirlo muchas veces no se va a hacer realidad. Hay muchas cosas que dependen de la jornada, si estás cerrado no estás dispensando medicamentos, y si cierras por la tarde entre semana, tampoco, que a lo mejor es justo cuando los pacientes tienen más tiempo porque han salido de trabajar. Hay que tener un poco de cuidado con estas cosas, y tenemos que buscar unas soluciones consensuadas.
P. Ha ido consiguiendo representatividad en instituciones...
R. En cuanto a CEOE, FEFE ha conseguido en todo este tiempo tener una posición de mucha autoridad dentro de la parte sanitaria. Somos una empresarial pequeña, pero podemos hablar de igual a igual con grandes de la industria, de genéricos, de distribución… y además conseguimos que las cosas que nos diferencian no sean para distanciarnos, sino para matizar lo que nos une.
Durante este tiempo se ha conseguido poner por delante todos los intereses comunes y luego ir matizando, sin perjuicio de esos intereses, nuestras posiciones en CEOE y ante el ministerio. Y también esta Federación ha estado en la junta directiva tanto de CEOE como de CEPYME, hemos vivido elecciones en ambas, hemos participado activamente para que todo el complejo tenga la máxima representatividad con independencia de los resultados electorales. Nuestra preocupación ha sido siempre el fortalecimiento de esa institución, y fruto de ello yo he conseguido un puesto en el comité ejecutivo desde el acceso de Antonio Garamendi a la presidencia, que, por un lado, he disfrutado enormemente y, por otro, nos ha permitido que la figura del farmacéutico esté mucho más presente dentro de la CEOE, y no anecdóticamente, sino que se nos conozca, se nos tenga en cuenta. Hemos sido ejemplo para las discusiones de la reducción de jornada, por ejemplo. Creo que esa parte tiene su mérito y vale la pena continuar con ello.
En orden interno, hemos tenido que cambiar de sede en 2014 a una más pequeña, pero hemos conseguido mantener unas condiciones de las que estamos muy orgullosos. Hemos reducido los presupuestos, en vez de encarecerlos, en estos 12 años, en los que la inflación nos ha comido por los pies, tenemos menos presupuesto que en 2010 y 2011 en términos absolutos, en relativos, descontada la inflación, es increíble.
Hemos mantenido el tamaño, hemos reducido los costes, la carga, hemos sido muy eficientes, hemos frenado para no incurrir en costes. Porque ha habido veces que las batallas se perdían, pero había que ir a perderlas, porque es lo que tiene la empresarial, y es un pequeño lujo que ya no nos estamos permitiendo, y eso no habla mal de esta gestión, sino de que hemos tenido que medir las balas.
Hemos tenido que alcanzar muchos acuerdos de financiación con nuestros socios territoriales, porque ellos también lo han estado pasando mal, pero se ha respirado compañerismo dentro de la organización. Aunque haya diferencias, hemos sabido poner la Federación por delante, y fruto de ello es que hemos reunificado ADEFARMA, que era la patronal de Madrid, la de Cantabria también… Salvo la patronal catalana histórica, FEFAC, aunque a lo mejor ahora volvemos a tener intereses comunes, porque algunas farmacias vuelven al convenio estatal.
P. ¿Se ha quedado algo en el tintero?
R. Hemos propuesto muchas cosas que, no dependiendo de nosotros, no se han conseguido. Pero no por ello hay que dejar de pedirlas, como, por ejemplo, denunciar los desabastecimientos en farmacias desde 2018, luego se empezó a hablar mucho más de ello, pero quien ha estado denunciado los desabastecimientos fue principalmente FEFE, que puso de manifiesto que de verdad había mucha gente que no estaba accediendo, lo contrastamos también con la distribución.
No hemos conseguido la vacunación, los cribados, diagnóstico hospitalario… pero no vamos a renunciar. Somos los únicos que pedimos la derogación de los reales decretos, pero no lo estamos consiguiendo, aunque siempre lo tenemos alegado en las nuevas leyes del medicamento. Hay que dejar de erosionar el margen de la farmacia con una medida que en 2010 se dijo que era provisional, y 15 años después sigue siendo provisional, por lo visto. Eso tampoco, pero no depende de nosotros.
De nosotros podía depender, por ejemplo, una reorganización y un cambio estatutario. Hemos conseguido una mínima parte, que ha sido favorecer la presentación de candidaturas y que sea un poco más ágil la organización de la Federación. La idea era dar ejemplo y modernizar nuestra organización para, a partir de ahí, intentar que otras mejorasen. La intención era agilizar y permitir externalizar y centralizar determinadas gestiones o mantenimientos de la operativa institucional, que se consigue no quitando independencia a las territoriales, sino permitiéndoles que nos encomienden tareas. Nosotros las hemos asumido y como son funciones burocráticas estamos ahorrando costes, pero no es una reforma estatutaria, que era lo deseable.
Otra cosa que me habría encantado es modernizar la relación de la patronal con sus asociados y socios últimos. De esa manera las responsabilidad de la Federación es hacia las territoriales y también hacia la sociedad final, porque nuestra actividad repercute en todos ellos, porque tenemos mucho más eco como FEFE que como territoriales, publicamos más noticias con vosotros, tenemos línea editorial con el Observatorio del Medicamento, que también ha tenido mucho impacto, y, por tanto, ser capaces de convertir toda nuestra labor comunicativa en afiliación, en la medida en que nos responsabilizamos también hacia el asociado final, es más factible que en la medida en que no tenemos ninguna relación.

Una posible solución habría sido el uso de algún tipo de app con privilegios distintos tanto para las territoriales como para la Federación, negociar esos privilegios, pero que el asociado y el farmacéutico se beneficien de todo ello de golpe. Teníamos proyectos vistos y yo creo que están muy estudiados, los proveedores de tecnología empiezan a estar muy validados, porque algunos ya están dando servicio en colegios profesionales. Me imagino que serán los siguientes quienes terminen de acometer esto, que ya lleva mucha reflexión encima.
Me encantaría que la patronal siga ocupando poco a poco el sitio que le corresponde, como agente social de participación voluntaria, que es establecer un diálogo social, una negociación con las Administraciones, puesto que son quienes representan al colectivo. En Europa, en general, las patronales cuentan con un peso que en nuestro sector todavía no tienen, el peso está en los colegios, y ahí es donde hay que mirar para seguir intentando hacer cosas, seguir proponiendo cosas, propuestas de consenso. Y es ahí donde tienen que actuar institucionalmente las patronales para influir y que las propuestas del colegio sean también las propias en cuanto a lo que les afecta a los farmacéuticos, que comprometen todo su patrimonio con una oficina de farmacia, y eso marca mucho el sistema español de representatividad.
Las peleas que habíamos empezado no se han terminado, a lo mejor no se terminan nunca. Pero lo que hay que intentar es no rendirse, y seguir allí. No hay que renunciar jamás, con todo el compromiso personal que se pueda, y si se logran hay que disfrutarlas porque será un éxito del que todo el mundo se beneficie.
P. ¿Qué valoración hace de estos 12 años?
R. He aprendido muchísimo sobre el mundo institucional, político y normativo, y de relaciones con agentes sociales. Este es un sector muy regulado, muy complejo y muy especializado donde la gente se va validando, y necesitas un aprendizaje. Me llevo mucho, mucha experiencia, me encantaría que sirviera para la siguiente FEFE o para quien pudiera interesar, aunque mi corazón siempre va a estar con la oficina de farmacia.
No ha sido fácil, han sido años siempre en posiciones de dificultad. También quiero decir que he conocido los colegios por dentro, he estado ocho años en la comisión de recursos del COF de Madrid, y la distribución. He podido ver muchos ámbitos de la Farmacia durante estos 12 años.
Soy optimista para la oficina de farmacia, porque creo que es de las cosas más necesarias que tiene una sociedad, y, por lo tanto, pase lo que pase, regulación, crisis, mercados, IA… creo que hay determinadas cosas que son insustituibles.
La IA no puede sustituir a los sanitarios, será una herramienta para que seamos mejores, pero la autoridad del sanitario no se la puede arrogar la IA. En las crisis podrán hacer cualquier regulación, pero todos los modelos que hemos podido ver durante este tiempo, en todos, la oficina de farmacia, de una manera o de otra, tiene una presencia muy fuerte. Lo que pasa es que esa presencia se hace a través de la responsabilidad personal de los farmacéuticos, que es el modelo más español, más europeo central, pero siempre como sector es un sector estable, regulado, insustituible. De hecho, cuando se pretende sustituir y hay problemas de seguridad se tiende a volver a él.
P. A lo largo de su carrera ha recibido muchos reconocimientos, el Fundamed a la trayectoria profesional del año pasado, sin ir más lejos. ¿Qué suponen para usted?
R. El Fundamed es ahora mismo el que más me emociona, el que más alegrías personales me ha dado, un reconocimiento a la trayectoria profesional, que son 12 años, es bonito. Puede haber más trayectoria en la medida en que se me vea útil para el sector, creo que si lo puedo ofrecer lo intentaré y si se acepta pues lo seguiré dando todo.
Es verdad que el Fundamed ha supuesto una gran satisfacción. Me han reconocido asociaciones de pacientes poco frecuentes y la ASEDEF. Son tres que me llevo con mucho orgullo: pacientes, el medio de comunicación más importante y la Asociación de Derecho Farmacéutico, por una labor que está tan vinculada a las propuestas normativas.
Yo soy abogado, aunque no ejerza, estoy colegiado, y es una cosa que me encanta. Sigo vinculado a la sección de derecho farmacéutico del Colegio de Abogados de Madrid, voy a simposios todos los años… Ser reconocido por una cosa que me ha gustado mucho y en la que me he estado formando está muy bien, estoy muy agradecido.
P. ¿Y ahora qué?
R. Lo primero es que estamos en un proceso electoral, entonces tengo el máximo respeto a ese proceso. Hay que intentar que la transición sea buena, que es lo inmediato. Si tengo que seguir siendo útil en FEFE hay algunas cosas que pueden ser nominativas y que pueden tardar un tiempo, pues con todo el respeto y con toda la lealtad ayudaré.
A continuación, me gustaría tener un mínimo tiempo de paz, de parar, de mirar, de reflexionar qué proyectos hay, qué se necesita, qué posibilidades hay y luego intentar hacer esas reflexiones sin limitaciones mentales, sin un marco que me conduzca hacia ningún lado. Y a partir de ahí, si hay algún proyecto que merezca la pena y que sea ilusionante, estaré encantado de formar parte de él o de plantearlo.
Lo primero es no dejar fuegos en el sitio del que me voy y ocuparme de mi farmacia una temporada. Todos necesitamos reflexionar y no ir a lo loco.
P. ¿Qué puede contarnos del FEFE One Day de este año? Se incide mucho en la IA.
R. La edición de este año yo la vivo como una despedida de amigos, para mí va a ser emotiva, y espero que, para los asistentes, que además repiten y que son amigos, también. En cuanto a contenidos, habrá reflexiones sobre un balance, sobre cómo queríamos que el FEFE One Day dejara de ser un congreso al uso de tres días tedioso para darle mucho valor a los asistentes por el tiempo que dedican solamente en esa mañana e intentar quedarnos con lo fundamental para que el asistente disfrute, que sea intelectualmente enriquecedor y que fruto de las reflexiones que se pueda llevar pueda emprender acciones o sumarse a causas o entender mejor la labor de la empresarial, esos son los objetivos.
Y que se lo pasen muy bien, que disfruten mucho, que los temas técnicos no te ahoguen y que pueda haber una parte en la que disfrutes y sonrías con reflexiones o escenificaciones de cómo son nuestros problemas, las redes sociales, la IA…
Este año vamos a reflexionar sobre las distintas profesiones sanitarias, qué está ocurriendo fuera de España en nuestros sectores, qué son las agrupaciones, cómo están siendo esos movimientos. Creo que tenemos que hacer esa reflexión en voz alta, es importante.
En cuanto a digitalización y tecnología, se tratará qué avances está habiendo en general con la IA y qué riesgos hay y ejemplos de riesgos para hacerlos de una manera desenfadada, que tengamos una conciencia crítica para ser prudentes. Esto es un problema de cuánto uso llevamos acumulado para que esa IA se adapte a nuestras necesidades y cuánto le estamos exigiendo en cuanto a la calidad.
Puede ser una jornada fantástica y animo a todo el mundo que quiera pensárselo bien, aprender y estar entre compañeros a que se venga.
P. ¿Querría dejar una reflexión final?
Pensaba estos días en que he dedicado mi vida a esto, mi principal dedicación ha sido luchar por las oficinas de farmacia durante 12 años, en lo que yo entendía que necesitaba este sector y los farmacéuticos. La lucha ya no me va a corresponder a mí en este sitio, pero se me hace extraño abandonarla de golpe, creo que no podría, algo de inercia me queda.
Me siento un poco como Forrest Gump, que seguía corriendo. Llevo 12 años corriendo, he dado mi vida. Me toca dejar de correr aquí, pero se hace un poco raro.