La red de seguridad de las farmacias centinela: “Los efectos adversos siguen estando muy infranotificados”

Farmacéuticos formados específicamente para ello integran una red que recoge las reacciones adversas a los medicamentos

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Tan importante es seguir la pauta terapéutica prescrita como dar a conocer los efectos adversos que causa, en caso de haberlos. En ambos aspectos, la Farmacia tiene un papel esencial, como garante del uso correcto y seguro de los fármacos. La adherencia a los tratamientos pasa también por informar de las reacciones no deseadas que pueden llegar a causar, y los farmacéuticos son profesionales con formación y experiencia para guiar a los pacientes que entren en la farmacia con este tipo de problemas. De hecho, existe una figura específica para ello: las farmacias centinela. Una red que se extiende por toda España y que vela por que los ciudadanos puedan contar siempre con un profesional sanitario cuando un fármaco les haya causado una reacción.

Mónica Álvaro, farmacéutica en Tiñosillos (Ávila) explica a El GlobalFarma que en la práctica diaria las reacciones adversas más frecuentes son las que ya están descritas en la ficha técnica de los medicamentos. Estas “son más fáciles de identificar. Sin embargo, las más interesantes son aquellas menos frecuentes o inesperadas, que nos ayudan a mejorar la seguridad de los tratamientos”.

Esta experta pone el ejemplo de los antiinflamatorios, ampliamente utilizados, con los que, con frecuencia, “aparecen molestias gástricas como irritación, hiperacidez e incluso hipertensión cuando el uso es prolongado”.

Mónica Álvaro.

Con los antibióticos, continúa, ocurre que, además de actuar contra el patógeno, afecta a la microbiota “y con frecuencia pueden producir diarreas o infecciones por hongos, reacciones muy frecuentes”. En los últimos tiempos, amplía, “hemos observado un aumento en el consumo de suplementos nutricionales y, cuando se combinan con bebidas energéticas, café o se toman en ayunas pueden aparecer molestias gástricas”. Y, por último, Álvaro incide en los corticoides tópicos, que pueden provocar reacciones fotosensibles si el paciente se expone al sol. “Por eso insistimos siempre en dar recomendaciones claras para evitar riesgos”, concluye.

En consonancia con la farmacéutica abulense, Amaia Garitano, de Gipuzkoa, resume al afirmar que las reacciones adversas más comunes han sido de tipo gastrointestinal, neurológico y dermatológico.

Si alguna de estas reacciones no ha sido comunicada al médico, continúa Garitano, se deriva al paciente para que sea valorado. “La mayoría de los casos que notificamos se identifican tras un cambio o la suspensión del tratamiento, o después del alta hospitalaria”, apunta. Con el consentimiento del paciente “realizamos preguntas para obtener todos los datos relevantes: fechas, síntomas, evolución y medicación implicada. Tras una revisión del caso lo notificamos a través de NotificaRAM y realizamos un seguimiento posterior”. Y cuando se da una “situación dudosa consultamos con la Unidad de Farmacovigilancia, que puede revisar el historial clínico para confirmar si se trata de posibles efectos adversos”.

En NotificaRAM, por otra parte, pueden registrar estos adversos también los ciudadanos, informa Álvaro. Y, además, “existe la opción tradicional de enviar la información en papel mediante la conocida tarjeta amarilla, por correo postal. Sin embargo, este método ralentiza la recepción y el análisis de los datos, por lo que se recomienda priorizar la vía telemática”.

Vigilancia de la salud

Para formar parte de la red de farmacias centinela, los farmacéuticos comunican, a través de los COF, la intención de participar. Este es el caso de Castilla y León, donde Álvaro está colegiada. “Entonces se realiza un proceso de formación y una evaluación de los conocimientos adquiridos. Superar este proceso acredita para desempeñar las funciones propias de la red”.

La formación, prosigue, se centra en la farmacovigilancia, ámbito en el que los farmacéuticos “podemos desempeñar una labor esencial: nuestro contacto continuo y directo con los pacientes que acuden a la farmacia nos coloca en una posición privilegiada para detectar, recoger y notificar efectos adversos. Estas notificaciones se analizan posteriormente para tomar decisiones que contribuyen a que los medicamentos sean cada vez más seguros”.

Por su parte, Garitano aporta que la selección de las farmacias centinela se realiza según criterios que permiten garantizar que la red obtenga información relevante y representativa de toda la comunidad, especialmente para detectar efectos adversos poco frecuentes. “El Congreso Nacional Farmacéutico de 2024 me hizo reflexionar sobre la importancia de la notificación en la práctica diaria, especialmente porque desde que había adquirido la farmacia en el año 2023 aún no había comunicado ningún caso. A partir de entonces empecé a notificar y, cuando me ofrecieron participar en la red centinela, acepté sin dudarlo. Lo consideré una forma de reforzar mis conocimientos y contribuir más activamente a la seguridad de mis pacientes”, amplía la farmacéutica guipuzcoana.

“Realizar este trabajo de farmacovigilancia es una parte muy importante de nuestro ejercicio profesional”, asevera Álvaro. “Estamos en contacto diario con los medicamentos y con las personas que los utilizan, por ello, todo lo que sucede en torno a ellos forma parte de nuestra responsabilidad. Además de la ilusión y las ganas de emprender proyectos nuevos, en colaboración con compañeros, realizando una labor con tanto impacto en la sociedad y que supone un avance de nuestra profesión”, destaca.

La labor centinela es “imprescindible” para los pacientes y la Salud Pública, ya que es necesario conocer “cómo se comporta un medicamento una vez que se comercializa y se utiliza en condiciones reales”, indica. “Cuando un fármaco sale al mercado, la información que tenemos procede de los ensayos clínicos, que, aunque están diseñados para aportar datos fiables, presentan limitaciones: se realizan durante periodos de tiempo concretos, por lo que no sabemos qué ocurre cuando el tratamiento se prolonga, y además incluyen poblaciones seleccionadas, dejando fuera grupos que después utilizarán el medicamento, como personas mayores, embarazadas o pacientes con patologías múltiples”, especifica la experta.

Así, informar sobre lo que sucede en la práctica diaria es “fundamental para detectar problemas que no aparecieron en los ensayos, ajustar recomendaciones y tomar decisiones que garanticen que los tratamientos sean cada vez más eficaces y seguros. En definitiva, este trabajo protege la Salud Pública y aporta confianza a los pacientes porque saben que hay un sistema vigilando y mejorando continuamente la seguridad de los medicamentos”.

“Los efectos adversos siguen estando muy infradiagnosticados”, asevera, por su parte, Garitano, e informa de que desde se incorporó a la red de farmacias centinela ha comunicado 101 sospechas de reacciones, de las que seis han requerido ingreso. Únicamente una había sido notificada también por un médico, “lo que evidencia el papel clave de la Farmacia Comunitaria en la detección y notificación de reacciones adversas”. “Cuantas más notificaciones se registran, más fácil resulta identificar patrones, poblaciones de riesgo o posibles interacciones que no se habían observado en los ensayos clínicos. Todo ello contribuye a reforzar la seguridad y la eficacia de los tratamientos en beneficio de nuestros pacientes”, concluye.

Aunque Garitano no ha identificado en su farmacia ningún patrón concreto, el análisis de los datos, especialmente de los casos más graves, ha permitido reforzar la prevención y la educación sanitaria. “Un caso especialmente relevante fue el de un paciente joven, sin antecedentes de hemorragias, al que se le prescribió dexketoprofeno sin inhibidor de la bomba de protones y desarrolló posteriormente una hemorragia intestinal. Aunque había observado cambios en las heces, los atribuyó a un alimento en mal estado, ya que no presentaba molestias gástricas. Esta situación puso en riesgo su vida y requirió ingreso hospitalario”.

Este caso, confirma, evidencia la importancia de la educación sanitaria que imparte el farmacéutico en el uso racional de los medicamentos y en la enseñanza a los pacientes para reconocer signos de alarma de efectos adversos. “El farmacéutico, como profesional sanitario más accesible para la población, desempeña un papel fundamental en esta labor preventiva”, subraya.

El trabajo de vigilancia es el resultado “de la colaboración de todos los farmacéuticos y profesionales sanitarios. Cada notificación suma y, en conjunto, permite crear protocolos y actuaciones coordinadas que mejoran la atención y la seguridad del paciente. Es un esfuerzo colectivo que demuestra que la farmacovigilancia funciona cuando todos participamos”, aporta Álvaro.

Cuando se detectan efectos adversos

La farmacéutica abulense refiere que se adapta el consejo de salud en función del tipo de medicamento que ha provocado los efectos adversos. Si el medicamento está sujeto a prescripción, “lo más importante es que el médico esté informado. Por ello, solemos preparar un informe de derivación con todos los datos relevantes, que el paciente lleva a su consulta para que allí se tome una decisión al respecto”. Además, se cuenta con el sistema de receta electrónica, lo que permite bloquear la dispensación en cualquier farmacia y añadir una breve justificación. “Así, cuando el paciente acude al médico, este ve el aviso en su sistema. Es una herramienta útil, aunque la información que podemos incluir es limitada”, apunta.

Amaia Garitano.

Por otra parte, si el fármaco en cuestión no está sujeto a prescripción, “lo mejor es suspender el tratamiento. Si la reacción desaparece, es muy probable que sea el causante, por lo que no se debe reiniciar el tratamiento. Si el paciente lo necesita, buscamos alternativas más seguras”.

Garitano destaca un protocolo similar, se adapta el consejo a cada caso: “Por ejemplo, si detectamos una posible alergia medicamentosa, insistimos en la importancia de ser valorado por el médico de familia para derivar a Alergología. Nuestro objetivo es aclarar dudas, reforzar la seguridad y promover un uso adecuado del medicamento”.

La farmacéutica guipuzcoana señala que, como parte de su trabajo centinela, los farmacéuticos explican a los pacientes que las notificaciones de efectos adversos mejoran la seguridad “de todos, incluso cuando se trata de efectos adversos conocidos. Además, hemos observado que los pacientes en los que detectamos una reacción adversa y realizamos un seguimiento suelen volver para informarnos de nuevas sospechas, lo que refleja interés y confianza en esta labor”.

Álvaro, por su parte, añade que, en general, la mayoría de la población desconoce la existencia y el trabajo de la red de farmacias centinela. No obstante, la experta destaca un momento concreto en el que “nuestro papel tuvo una gran repercusión mediática: en julio de 2021 se puso en marcha un estudio para el seguimiento de seroprevalencia y la seguridad de las vacunas frente a la COVID-19, respaldado por la Consejería de Sanidad. Fue una situación única, marcada por miedo e incertidumbre de la situación”.

A pesar de ello, los pacientes seleccionados colaboraron “de forma muy activa y el proyecto concluyó con resultados muy valiosos que ayudaron a definir pautas de vacunación y aportando información sobre la seguridad de las distintas vacunas que se estaban utilizando en ese momento. Fue un ejemplo claro de cómo la farmacia centinela puede tener un impacto directo en la Salud Pública”.

Ambas farmacéuticas señalan el tiempo como el principal reto que afrontan en su trabajo centinela. El proceso de notificación lo quiere, ya que es necesario cumplimentar numerosos campos y, “por ejemplo, no es posible introducir medicamentos mediante el código nacional”, concreta Garitano. “Otro reto es no tener acceso directo a la historia clínica, lo que dificulta profundizar en algunos casos. Aun así, gracias a nuestra participación en la red hemos podido proponer mejoras y hemos consensuado un sistema más ágil para el seguimiento de los casos notificados”, concluye.

En la farmacia “tenemos una gran cantidad de tareas diarias y no hay que olvidar que, además de nuestra labor sanitaria, la oficina es también una pequeña empresa”, amplía Álvaro. Y esto implica gestionar recetas, realizar pedidos, recibir medicamentos, controlar la calidad y atender todas las responsabilidades administrativas, “lo que reduce el tiempo disponible para dedicar a actividades tan importantes como la farmacovigilancia”.

Otro desafío importante, además, es la formación. Para desempeñar correctamente esta tarea, “necesitamos una preparación sólida y actualizada, porque la farmacovigilancia exige rigor y conocimiento”.

Y, por último, “hace falta mucha ilusión. Es la motivación la que nos permite superar las dificultades y seguir trabajando con calidad, porque sabemos que todo este esfuerzo repercute en la salud de la sociedad”.


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