Las dos caras de la reforma del copago farmacéutico: más equidad en el acceso, pero un mayor «esfuerzo» para las farmacias

El CGCOF y la FEFE explican a El Globalfarma el impacto asistencial y operativo que tendrá la reforma del copago en las farmacias

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El Gobierno ha aprobado una reforma del sistema de aportación de los usuarios en la prestación farmacéutica ambulatoria que introduce nuevos tramos de renta y topes mensuales para población activa, con el objetivo de avanzar hacia un modelo de copago más progresivo y reducir las barreras económicas en el acceso a los medicamentos. La medida, impulsada conjuntamente por los ministerios de Sanidad y Hacienda, tendrá un impacto presupuestario estimado de 265,63 millones de euros y pone el foco especialmente en pacientes crónicos, polimedicados y con rentas medias y bajas.

En este contexto, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) ha valorado positivamente en el GlobalFarma cualquier modificación que contribuya a mejorar la equidad en el acceso a los tratamientos. Desde la organización colegial señalan que “cualquier revisión del copago encaminada a mejorar la equidad en el acceso a los medicamentos es una iniciativa a valorar por la implicación que pueda tener en el cumplimiento de los tratamientos”.

Además, el CGCOF subraya el papel que volverán a desempeñar las oficinas de farmacia en la implantación práctica del nuevo modelo. “Las farmacias, de nuevo, al estar en contacto directo con los pacientes, tendrán que realizar un importante esfuerzo para adaptar sus programas informáticos e informar a los pacientes de los posibles cambios, garantizando siempre la calidad de la prestación farmacéutica”, apuntan.

Por su parte, Ana Oliver, presidenta de la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE), ha valorado de forma positiva que la reforma del copago se sitúe en el centro del debate sanitario, al considerar que “cualquier propuesta orientada a mejorar la equidad en el acceso a los medicamentos forme parte del debate sanitario actual, especialmente en un contexto de envejecimiento y aumento de la cronicidad”. La patronal farmacéutica enmarca así la iniciativa dentro de una tendencia necesaria de revisión del modelo de aportación, especialmente en un escenario de mayor presión asistencial.

No obstante, la organización ha pedido prudencia en su implementación y un proceso de diálogo con todos los agentes implicados. Oliver ha señalado que “cualquier modificación del sistema de copago de medicamentos debe abordarse desde el diálogo con todos los agentes implicados y valorando cuidadosamente su impacto tanto en los pacientes como en la red de farmacias comunitarias”.

En esa línea, FEFE subraya el papel clave de la farmacia comunitaria y advierte de la necesidad de preservar su viabilidad operativa, ya que “la farmacia española desempeña una función sanitaria y social esencial, particularmente en el acompañamiento de pacientes crónicos, mayores y vulnerables”. La organización añade que analizará en detalle el alcance definitivo de la reforma y sus implicaciones para el conjunto del sistema sanitario y farmacéutico.

Capacidad económica y reducir desigualdades

La reforma modifica el actual esquema de aportación para personas activas, que hasta ahora se estructuraba en tres grandes tramos vinculados a renta, y pasa a establecer seis niveles diferenciados. El Ministerio de Sanidad defiende que el nuevo sistema permitirá ajustar mejor la aportación a la capacidad económica real de los ciudadanos y reducir desigualdades detectadas en el acceso a tratamientos prolongados.

La ministra de Sanidad, Mónica García, calificó la medida como “una reforma muy importante del sistema de copago farmacéutico” y aseguró que busca corregir “las desigualdades muy evidentes del sistema actual”. Según explicó tras el Consejo de Ministros, el objetivo es “asegurar que las condiciones económicas no supongan una barrera para la continuidad de los tratamientos”.

La ministra defendió especialmente la introducción de topes mensuales para población activa, inexistentes hasta ahora para este colectivo. “El sistema vigente penalizaba especialmente a muchos trabajadores con algunas enfermedades que necesitaban tratamientos crónicos o tratamientos prolongados”, afirmó.

Por su parte, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, reivindicó en sus redes sociales el alcance técnico y redistributivo de la reforma. “El copago de medicamentos en España tenía, hasta hoy, una característica especialmente lesiva: no protegía en absoluto a los pacientes crónicos polimedicados, especialmente de rentas medias y bajas, que fueran población activa”, señaló.

Padilla aseguró que la reforma “protege a quienes más lo necesitan” y destacó tres ejes principales: “Reducir en 265 millones de euros el impacto del copago en los pacientes”, “mejorar la progresividad para proteger a las rentas bajas” e “implantar topes en los copagos para la población activa”.

En concreto, el nuevo modelo mantiene un copago del 40% para las personas activas con rentas inferiores a 18.000 euros, aunque incorpora límites máximos mensuales de 8,23 euros para ingresos inferiores a 9.000 euros y de 18,52 euros para rentas entre 9.000 y 17.999 euros. Para el tramo de 18.000 a 34.999 euros, la aportación será del 45%, con un tope mensual de 61,75 euros.

A partir de los 35.000 euros anuales desaparecen los límites máximos mensuales: las rentas entre 35.000 y 59.999 euros tendrán un copago del 45%; entre 60.000 y 99.999 euros, del 50%; y por encima de 100.000 euros, del 60%. El Ejecutivo enmarca la reforma en un contexto de aumento del coste de vida y sostiene que el nuevo esquema permitirá mejorar la adherencia terapéutica entre pacientes activos con enfermedades crónicas o tratamientos de larga duración.


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