El pasado mes de septiembre, de forma pionera en las islas Canarias, una decena de farmacéuticos participaron en el simulacro de erupción volcánica que se organizó en Tenerife. Esta iniciativa en la que, por primera vez, el colectivo farmacéutico se integró en un ejercicio de seguridad y protección civil en la autonomía. Uno de los que formó parte del proyecto fue Javier Angulo, de la farmacia Francisco Angulo de Garachico.
Este farmacéutico ha atendido a El GlobalFarma para contar cómo fue el simulacro, en el que se llevó a cabo la coordinación con las cooperativas, en este caso, Cofares y COFARTE, se organizó un transporte especial, con un conductor y un camión individuales, aparte del que va a las farmacias con la medicación. “En este caso se organizó un transporte extra ese día, simulando ese transporte de medicación de urgencia, coordinando las cooperativas con la farmacia”, cuenta Angulo.
Ese transporte llegaba a la farmacia y con esa medicación de urgencia que hiciera falta en el momento, con material sanitario, “nosotros lo recibíamos. Y se simuló esa coordinación, ese papel de las cooperativas. Luego el simulacro continúa con “nuestro papel en el albergue que se habilitó en un pabellón”. Era una estancia para humanos y animales evacuados. “Allí fuimos farmacéuticos de las diferentes farmacias de la zona, un farmacéutico o dos por farmacia, y fuimos a ese albergue, como digo, para ayudar en lo que podíamos”, amplía Angulo.
Supervisión de los pacientes
“Lo que desempeñamos allí fue atender y preguntar a los pacientes si habían traído la medicación con ellos al ser evacuados, que la mayoría no lo había hecho. Hablo de antihipertensivo, antidiabéticos, aerosoles… Y si veíamos que el paciente no traía la medicación teníamos que comunicarnos con nuestra farmacia para ver si la teníamos disponible íbamos a buscarla para llevársela al paciente y facilitársela, porque no sabemos el tiempo que iba a estar en el albergue y podía necesitar esa medicación para darle continuidad al tratamiento”, explica.
Así, los farmacéuticos “teníamos que esperar a que otros profesionales sanitarios, como el servicio de Cruz Roja o el médico que estaba allí, o la enfermera, nos derivaran pacientes”. Y lo que hicieron fue preguntarles “por nuestra cuenta, de forma proactiva, pero realmente en el protocolo inicial que estaba establecido que el personal de Cruz Roja o el médico y la enfermera, que son los que estaban realmente ahí haciendo la criba de entrada de los pacientes a la hora del pabellón, fueran los que nos derivaran directamente a nosotros pacientes o más bien que nos comunicaran la necesidad de ir a buscar, a conseguir ciertos medicamentos, porque en teoría deberían detectar pacientes con dichas necesidades”. Y con los animales, destaca, igual. “Desde el personal de veterinaria nos solicitaron medicación veterinaria para animales que habían rescatado, ya que los animales también tienen incluso medicación crónica. Entonces ahí nosotros lo mismo, coordinarnos con nuestra farmacia porque al final había representantes farmacéuticos allí de la farmacia de la zona o con la cooperativa directamente, en caso de que no tuviéramos la medicación”.
Angulo cuenta, además, que se percataron de que las personas que participaron en el simulacro tampoco llevaban material sanitario, como mascarillas, guantes, antisépticos o gasas, que se pueden dispensar desde las farmacias y que son de vital importancia en situaciones de emergencia, porque puede haber heridos y, en este caso, en una erupción habría emisiones de gases. “No sé hasta qué punto el resto de personal que había en el simulacro disponía de él o de la suficiente cantidad. Detectamos esa necesidad, y los farmacéuticos podemos facilitar, desde la cercanía de las farmacias, mientras se pueda, en situaciones como esta, todos estos materiales, no solo la medicación para continuar los tratamientos de pacientes crónicos, sobre todo cuando son patologías importantes que no pueden esperar”.
Una experiencia pionera
La participación de los farmacéuticos en este simulacro fue, como se ha dicho, pionera en las islas Canarias. Para Angulo, esto supone “un gran paso hacia adelante, porque se trata de integrar a los farmacéuticos con el resto de profesionales y en el sistema sanitario, que yo creo que es donde tiene que estar. Somos los responsables de garantizar que los pacientes tengan su medicación y le den continuidad a su tratamiento para evitar más problemas o problemas adicionales que puedan darse en situaciones como estas, con lo cual, considero que fue un paso importante en ese reconocimiento del farmacéutico”.
Es más, este profesional incide en que los farmacéuticos podrían haber ayudado más como sanitarios, y con la formación “que tenemos, también podríamos haber incluso ayudado, aunque no sean directamente nuestras competencias, en situaciones de emergencia como esta, a coger la saturación de oxígeno o una glucemia capilar, porque disponemos en la farmacia de dispositivos como tensiómetros, pulsioxímetros o glucómetros y muchos farmacéuticos estamos formados en eso y de hecho hemos desarrollado muchas campañas desde el colegio, desde el consejo… en las que participamos en las medidas de toma de tensión”.
“Somos profesionales sanitarios, en una situación de emergencia, en la que todo el mundo tiene que hacer lo que pueda, hay que involucrar más al farmacéutico en la atención directa al paciente. De hecho, echo en falta un poco de coordinación en ese sentido, desde el personal que había allí de médico, enfermería o Cruz Roja con el farmacéutico”, expone Angulo. Según su experiencia a raíz de este simulacro “falta quizás un poquito más de implicación del farmacéutico como agente sanitario en coordinación con el resto de profesionales sanitarios”.
¿Cómo se preparó el simulacro?
Se organizaron varias reuniones previas entre el Colegio de Farmacéuticos de Tenerife, las farmacias que iban a participar y representantes de las dos cooperativas. En estos encuentros se fue trabajando el protocolo de actuación desde el papel de los farmacéuticos, que consistió en la coordinación entre la cooperativa y la farmacia y de la farmacia y el albergue. “Establecimos los diferentes pasos, que luego, realmente, como es la primera vez que participamos, fue sobre la marcha donde nos hemos dado cuenta de que podemos hacer más o menos y de cuál realmente debe ser nuestro papel en esa situación”.
Angulo señala que “era algo tan nuevo que tampoco teníamos mucha información, o algo que agarrarnos para empezar, sino que era un poco improvisar en esa situación y poner la primera piedra. No teníamos mucha información con la que trabajar de antemano, pero básicamente nos reunimos colegios, cooperativas y farmacias para elaborar protocolos”.
Y estos procedimientos también se refieren a los de evacuación de la farmacia, que también formó parte del simulacro para formar al farmacéutico y que tenga herramientas para ello, “o, al menos, lo más importante que haya en ella, documentación, cierta medicación… para salvar lo que pueda de la farmacia”.
El COF de Tenerife contactó con los farmacéuticos “y nos instó a participar porque en esta zona tampoco hay muchas farmacias, ya que se trata de un pueblo pequeño, así que no había muchas farmacias que pudieran participar. Todos los farmacéuticos a los que se nos pidió participar tuvimos esa predisposición desde el primer, ninguno de los compañeros, por lo visto en las reuniones, se lo pensó mucho”.
Y con el afán de ser reconocido como lo que es, otro profesional sanitario más, “y que podemos estar ahí, facilitando la continuidad de los tratamientos y haciendo más cosas y que incluso eso se podría trasladar al día a día, no solo para situaciones muy graves y contar más con el farmacéutico como profesional sanitario, participé yo, por esa vocación que tengo y para reflejar y demostrar que el farmacéutico como profesional sanitario puede estar ahí en primera línea”.