Los trastornos venosos crónicos tienen una alta prevalencia e incluyen numerosos problemas funcionales y morfológicos del sistema venoso, independientemente de que produzcan síntomas o no. Como consecuencia directa de ello, entre el 50 por ciento y el 70 por ciento de la sociedad padece Enfermedad Venosa Crónica (EVC). Además, al menos la mitad de la población occidental sufrirá síntomas relacionados con la Enfermedad Hemorroidal (EH) alguna vez en su vida.
Así, tanto el infradiagnóstico de la EVC y su infratratamiento, como el tabú vinculado a la enfermedad hemorroidal, sitúan al farmacéutico comunitario como un punto clave dentro del circuito asistencial. Motivo de ello, desde la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC) ha elaborado una nueva Guía de actuación farmacéutica en ambas patologías con el objetivo de ser una herramienta útil en su manejo a nivel de tratamiento, derivación y seguimiento de los pacientes.
EG ha contactado con SEFAC, desde donde afirman que la motivación principal de la creación de esta guía es dar soporte al farmacéutico comunitario y actualizar sus conocimientos en estas dos patologías. Además, mencionan que será de gran utilidad en materia de prevención y seguimiento de estos pacientes.
Enfermedades con correlaciones
Así, desde SEFAC destacan como aspecto diferencial de este documento, en comparación con otros existentes, la puesta en valor de las correlaciones que guardan, algo que hasta ahora no se tenía en cuenta. "La EVC y la EH son enfermedades inflamatorias de las venas, tanto de las extremidades inferiores como del ano, que son progresivas y tienen una alta prevalencia", recalcan. De esta forma, señalan que, en ambos casos, se producen alteraciones en la pared venosa y son trastornos que se ven agravados por la temperatura ambiental, compartiendo algunos factores de riesgo como la bipedestación.
Asimismo, se informa que en las boticas se dispone de tratamientos farmacológicos vía oral, tópicos, tratamientos no farmacológicos, y, en el caso de la EVC, de terapia compresiva o tratamiento ambulatorio y cirugía. En este último caso, desde la farmacia comunitaria se establecen recomendaciones ligadas a la analgesia postoperatoria, la terapia compresiva postoperatoria inmediata, los fármacos venotónicos o los hábitos de vida saludables post-operatorios. Por otra parte, se aporta información sobre cuestiones vinculadas a la fisiopatología de sendas enfermedades, causas, grados, factores de riesgo, identificación de síntomas o criterios de derivación.
También se profundiza sobre la adherencia, donde se recalca la importancia de detectarla e indagar en sus causas para poder reforzarla. En esta cuestión hacen hincapié en que para mejorar la adherencia se requiere una perspectiva multidisciplinar. "Es imprescindible una acción coordinada en la que todos los profesionales sanitarios que rodean al paciente colaboren de manera ordenada y enviando un único y claro mensaje", subrayan. Asimismo, mencionan que, en beneficio del paciente y como farmacéuticos comunitarios dentro del circuito asistencial, "debemos transmitir un mensaje claro a los pacientes de manera que reforcemos su adherencia al tratamiento". Motivo de ello, informan de que se ha incorporado en la guía un algoritmo para la detección y mejora de la adherencia en el servicio de dispensación, así como unos tips básicos que les ayuden en el trabajo cotidiano.
Algoritmos de actuación para dar soluciones protocolizadas
A su vez, se proporciona un algoritmo del Servicio de Indicación Farmacéutica (SIF) para cada una de las enfermedades. "Los algoritmos son de suma importancia y ayudan en la práctica diaria planteando situaciones habituales y dando soluciones protocolizadas durante el servicio de indicación farmacéutica", inciden. "Definir cuáles son los criterios de derivación, aporta seguridad y soporte a la intervención del farmacéutico comunitario", añaden. También se facilita una serie de casos clínicos, algo de gran utilizar en la formación y actualización continua de los profesionales. "Poner en práctica los conocimientos adquiridos y trasladar al mostrador las evidencias científicas ayuda a ponernos en situación y comprobar de una manera más práctica cuál sería el abordaje de las patologías en distintas situaciones reales del día a día", garantizan desde SEFAC.
En términos de evidencia científica, se siguió un protocolo concreto de cara a seleccionar los criterios de derivación y las recomendaciones terapéuticas incluidas en la guía. Con respecto al primer aspecto, desde SEFAC indican que "se han seleccionado teniendo en cuenta los documentos consensuados con las distintas sociedades médicas -SEMERGEN, SEMFYC y SEMG- y que se recogen en el libro de Síntomas Menores y Criterios de derivación al médico". En lo que respecta a las recomendaciones, alegan que se han seleccionado tras una revisión de las últimas guías publicadas, americanas e internacionales, sobre la materia.
Abordaje desde la farmacia comunitaria
Los farmacéuticos comunitarios deben prestar especial atención a cuestiones ligadas a la educación sanitaria de estos pacientes. En el caso de las varices, se deben adoptar medidas higiénicos-dietéticas como el aumento de la actividad física, limitar los aportes calóricos y adecuada ingesta de fibra; usar un calzado cómodo y ropa que no produzca excesiva presión en las extremidades; evitar la exposición a fuentes de calor directo y terminar las duchas con agua fría y evitar situaciones de ortostatismo y posición de sentado durante largo tiempo en la medida posible. Además, se deben aplicar cremas hidratantes de manera ascendente, desde el tobillo hacia la rodilla, favoreciendo el retorno venoso.
En lo que respecta a las hemorroides, las estrategias nutricionales a aplicar van ligadas al fomento de una dieta rica en fibra y de una correcta hidratación. Además, el paciente debe evitar el picante y las comidas muy condimentadas, al igual que el consumo de alcohol y café. Poniendo el foco en la actividad física, se debe recomendar romper el sedentarismo, pero evitar deportes como montar en bicicleta o la equitación que aumenta la presión sobre las venas del ano y el recto. También, se debe concienciar de que no aguanten las ganas de defecar, que no permanezcan mucho tiempo sentados en el váter, que recurran al lavado con agua y al uso de toallitas húmedas o que realicen "baños de asiento" durante la crisis con agua tibia. En concreto, durante 10-15 minutos, de dos a tres veces al día y con la posterior aplicación de hielo local.
