Siempre se habla del burnout asociado a los médicos, pero ¿qué pasa con los farmacéuticos? ¿También padecen lo que se conoce como "síndrome del farmacéutico quemado"? Los síntomas son claros: agotamiento emocional, mental y físico; aumento de la distancia mental con respecto al trabajo y reducción de la eficacia profesional. De hecho, la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha considerado este síndrome como una "enfermedad profesional".
Marta Mosquera Parrado, vocal de Analistas Clínicos del Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña, asegura a El GlobalFarma que el síndrome del "profesional quemado" también se ha implantado en la profesión farmacéutica. "Por supuesto que los farmacéuticos lo sufren", asevera. De hecho, entre los motivos principales Mosquera destaca tanto la "inmensa" carga de trabajo como el poco tiempo disponible que cuentan para dedicarle a cada paciente: "Es complicado conciliar con los horarios de apertura actuales y el querer llegar a todo crea una sensación de desgaste constante", garantiza.
Al respecto, Pablo Morell, vocal de Oficina de Farmacia del Colegio Oficial de Farmacéuticos (COF) de Sevilla, menciona que, aunque afecta a todo el colectivo, los más damnificados son los farmacéuticos comunitarios. "Las largas jornadas laborales, los horarios partidos, la sobrecarga burocrática, la ausencia de una carrera profesional claramente definida y, en ocasiones, la falta de reconocimiento institucional o de conexión con el resto del equipo asistencial, pueden contribuir al desgaste físico y emocional", recalca.
Crecimiento del burnout entre farmacéuticos
No obstante, esto no es algo nuevo. Pese a que siempre ha estado presente, en los últimos años sí que ha tenido un aumento exponencial de casos. Según confirma Mosquera "se ha potenciado en los últimos años" y "la farmacéutica ha dejado de ser una boticaria cercana a la que pedir consejo para convertirse en una empresaria líder en gestión, servicios profesionales y estar al día de las redes sociales, el marketing y la gestión de recursos humanos".
Ya entre "colegas" de profesión el burnout es uno de los temas protagonistas de los grupos de WhatsApp, tal y como menciona Mosquera. En este sentido, saca a colación que la pandemia supuso "un gran esfuerzo" para el sector y, desde ese momento, "el burnout en el gremio ha ido en aumento". En este sentido, Morell indica que, en el caso del farmacéutico comunitario, "la exigencia fue máxima, y a menudo se contó con poco margen de desconexión o relevo". A su vez, celebra que el aumento de la conciencia colectiva sobre la salud mental, "ha propiciado que muchos compañeros identifiquen y nombren situaciones que antes simplemente se asumían como parte del trabajo". De hecho, asegura que, afortunadamente, las nuevas generaciones están contribuyendo a visibilizar este tipo de cuestiones. "Avanzar en esta línea, desde la empatía y el apoyo mutuo, es clave para construir una profesión más sostenible", sostiene.
Impacto sobre la calidad de la atención farmacéutica
Siguiendo esta línea, tanto Mosquera como Morell aseguran que esto impacta directamente sobre la calidad asistencial de la atención farmacéutica. "Afecta directamente desde el momento en que no podemos dedicar a cada paciente el tiempo que necesita o que se debiera", subraya Mosquera. "Desde el estudio minucioso de interacciones medicamentosas hasta el seguimiento y adherencia a los tratamientos. Todos los procesos se ven afectados", añade.
Por su parte, Morell pone sobre la mesa que un farmacéutico agotado emocionalmente puede perder capacidad en la escucha activa y en tener la conciencia de que la dispensación es una "mini entrevista" clínica en la que evalúan brevemente cómo usa el paciente la medicación y si está siendo o no efectiva. "En la farmacia es muy fácil caer en la inercia del día a día por lo que para garantizar la calidad asistencial es muy importante que el farmacéutico esté motivado, con la mirada puesta en la medicación y en los resultados en salud de los pacientes", afirma.
Además, Morell manifiesta que contar con farmacéuticos motivados es esencial de cara a garantizar la formación continua tan esencial para toda profesión sanitaria. "Esta formación y recertificación, a día de hoy no es obligatoria, por lo que un farmacéutico que no quiera crecer por sí mismo no tiene el impulso para estar actualizado", indica. Como toda profesión sanitaria, requiere de una formación continua para conocer los nuevos avances farmacológicos. "Esta formación y recertificación, a día de hoy no es obligatoria, por lo que un farmacéutico que no quiera crecer por sí mismo no tiene el impulso para estar actualizado", añade.
Una salida profesional que necesita cambios
Otro de los aspectos que preocupa es cómo es burnout está calando y repercutiendo de lleno sobre la vocación de los farmacéuticos más jóvenes de cara a que se decanten por la rama comunitaria. Motivo de ello, lograr la mejora de las condiciones labrales se sitúa como toda una necesidad de cara a que esta salida profesional se vea reforzada. "La mejora salarial y la gestión del tiempo haría que nuestros futuros farmacéuticos se pudieran plantear una carrera profesional en la oficina de farmacia", afirma la vocal de Analistas Clínicos del COF de A Coruña. "Es necesario hacer un cambio en el modelo de forma que la conciliación y el reconocimiento profesional se pongan por delante del sobreesfuerzo", incide.
En opinión del vocal de Oficina de Farmacia del COF de Sevilla, "es una responsabilidad de todos los farmacéuticos que trabajamos en farmacia comunitaria el mostrarla más profesional y más sanitaria". "Vemos como cada vez más, los recién graduados eligen otras vías para desarrollarse como profesionales y no creo que solo dependa de la mejora de las condiciones económicas u horarias", lamenta. "Para conseguir que la Farmacia Comunitaria sea un sitio atractivo para el desarrollo profesional no solo habrá que tocar un factor, pero desde luego pienso que entre ellos debe estar la carrera profesional, con un modelo progresivo y voluntario con distintos niveles de certificación de competencias, con un sistema de incentivos y remuneración", reivindica Morell.
Otro aspecto que puede animar a que se decanten por la farmacia comunitaria es fomentar los puntos de encuentro con atención primaria, asegura Morell. "Si realmente pensamos que nuestra misión es la de ayudar a las personas a conseguir mejores resultados en salud a través de la medicación, no lo podemos hacer aislados del resto de profesionales sanitarios que rodean al paciente", alerta.
Multidisciplinariedad, conciliación e integración
Para ambos vocales las administraciones competentes deben implementar una serie de medidas con celeridad para frenar que el burnout avance como una "epidemia silenciosa" entre los farmacéuticos. Entre ellas, Mosquera destaca la mejora en el sistema de receta electrónica, así como de las comunicaciones entre las oficinas de farmacia y los centros de salud y hospitales. "El trabajo multidisciplinar haría más sencilla nuestra tarea diaria y el principal beneficiario sería el paciente", enfatiza. Por otra parte, hace hincapié en que, actualmente, "la conciliación laboral es una realidad que todos nuestros jóvenes no es que deseen (como en nuestra generación) sino que es una exigencia". Así, "se debe desarrollar una carrera profesional sin comprometer la vida familiar y/o social", alega. "Son dos pilares que deben estar a la par y en los cuales las administraciones tienen que mostrar su capacidad de gestión, de manera que no recaiga sobre el pequeño empresario el poder satisfacer estas necesidades", remarca Mosquera.
Siguiendo esta línea, Morell insiste en que, como profesión, "necesitamos seguir reflexionando sobre el papel que queremos desempeñar en la sociedad del siglo XXI y trazar un rumbo común". Para ello, "es fundamental que desde las instituciones sigamos impulsando la visibilidad, el valor sanitario y la evolución profesional del farmacéutico comunitario en la salud y en el medicamento", incide. De hecho, garantiza que el hecho de que los farmacéuticos se "reencuentren" con la esencia de la profesión es una de las claves para poder combatir el burnout actual. "Volver a mirar con ilusión nuestra labor, sentirnos parte del sistema sanitario y ver reflejado ese valor también desde las instituciones, es lo que puede devolvernos la energía cuando flaquea", concluye.