Sostenibilidad y reciclaje de medicamentos: “No puede haber personas sanas en un planeta enfermo”

Miguel Vega, director general de SIGRE, desgrana en El GlobalFarma la campaña “Buen punto”, con la que la entidad pretende concienciar, con humor, sobre el reciclaje de medicamentos

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SIGRE presentó, la semana pasada, la campaña “Buen punto”, una iniciativa de sensibilización con la que, a través del humor y con un tono cercano y basado en situaciones del día a día, pretende hacer reflexionar al público sobre sus hábitos en cuanto al uso adecuado de los medicamentos, que incluye su reciclaje en los puntos SIGRE de las farmacias. Según detallaban en la nota de prensa sobre el proyecto, con “Buen punto” la empresa quiere concienciar sobre la importancia de revisar el botiquín casero periódicamente para desechar adecuadamente los fármacos caducados, o que ya no se usan, en mal estado o que no han sido adecuadamente conservados por el calor o la luz.

Miguel Vega, director general de SIGRE, ha atendido a El GlobalFarma para hablar en profundidad de esta iniciativa, que se difundirá por toda España a lo largo de este mes, y del pasado, a través de diferentes formatos, “adaptándonos a los nuevos patrones de consumo publicitario. Además, los 2,3 millones de ciudadanos que se acercan cada día a una de las más de 22.200 oficinas de farmacia que hay en España, dispondrán de información sobre esta campaña gracias a los folletos que pueden encontrar en los Puntos SIGRE”, comenta Vega.

La campaña se compone de tres anuncios que muestran las historias de personas a las que una voz en off les plantea “preguntas introspectivas que giran sobre malos hábitos relacionados con el uso adecuado de los medicamentos. Esta misma voz, a modo de buenos consejos, les muestra cómo el depositar los envases vacíos o con restos de medicamentos en el Punto SIGRE es un ‘buen punto’, que elimina el riesgo que supone para la salud el consumo de medicamentos sobrantes o caducados, y evita la contaminación de nuestros ríos y suelos, como ocurriría si los tiráramos a la basura o por el desagüe”.

Utilizar correctamente el Punto SIGRE, incide Vega, para el reciclaje es una forma “sencilla y eficaz de cuidar del planeta y de nuestra propia salud”. Los datos, apunta este experto, de recogida de residuos muestran que la ciudadanía está cada vez más implicada y reconoce la importancia sociosanitaria y medioambiental de reciclar los medicamentos. No obstante, “no podemos relajarnos, y de ahí el lanzamiento de esta nueva campaña”.

La importancia del reciclaje de medicamentos

El director general de SIGRE señala a este periódico que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, un 23% de la mortalidad puede atribuirse a factores medioambientales. “Ante esta realidad”, amplía, “en la que queda de manifiesto que no puede haber personas sanas en un planeta enfermo, el sector farmacéutico, que trabaja para mejorar la salud y la calidad de vida de las personas, se ha unido en torno a SIGRE” con el objetivo de actuar en favor del enfoque One Health. Y esto se lleva a cabo mediante dos vertientes: “minimización del impacto ambiental y fomento del uso responsable de los medicamentos”.

Para Vega, el Punto SIGRE es, en este sentido, el aspecto más visible del compromiso del sector farmacéutico para minimizar el impacto medioambiental a lo largo de todo el ciclo de vida del medicamento y su reciclaje. Gracias al desempeño de la entidad, “los envases de los medicamentos son cada vez más respetuosos con el medio ambiente, se garantiza la recogida y correcto tratamiento de los residuos generados en los hogares, se lucha contra la contaminación ambiental y contra las resistencias antimicrobianas y, también, se contribuye a evitar riesgos para la Salud Pública a través del cierre ordenado del ciclo de vida del medicamento”.

De esta forma, para llevar a cabo una buena revisión del botiquín casero, este experto expone que, el primer consejo, “fundamental”, es que, en caso de duda, se consulte siempre al farmacéutico, “quien nos asesorará adecuadamente sobre cómo debemos hacer una buena gestión del botiquín doméstico”. Es “muy importante”, asimismo, revisarlo cada seis o 12 meses, y retirar para su reciclaje los fármacos caducados o en mal estado de conservación, así como los que no se vayan a necesitar en el futuro. “Una vez retirados, se deben llevar, junto con sus envases, al Punto SIGRE de la farmacia para que reciban un correcto tratamiento medioambiental”, destaca.

Y, por último, Vega enfatiza en que no hay que almacenar en los botiquines dosis sobrantes. “Si al finalizar el tratamiento han sobrado algunas dosis, también hay que llevarlas al Punto SIGRE de la farmacia. Es especialmente importante prestar atención a los antibióticos para evitar la generación de resistencias antimicrobianas, uno de los mayores problemas de salud global que existen actualmente”, refiere.

¿Qué se puede hacer desde la Farmacia?

Los farmacéuticos comunitarios, explica el director general de SIGRE, han desempeñado “siempre un papel esencial” en la compañía, “y los datos así lo atestiguan”. Según el último sondeo realizado para la institución, el 93% de los ciudadanos y el 97% de los farmacéuticos afirman que las farmacias son el mejor lugar para ubicar el Punto SIGRE. “De igual forma, nueve de cada diez farmacéuticos muestran una implicación activa en el funcionamiento del sistema, declarando que animan a sus clientes a depositar los envases vacíos y con restos de medicamentos en el Punto SIGRE”, afirma Vega.

Así, los farmacéuticos realizan “una labor fundamental al animar a los ciudadanos a que revisen periódicamente el botiquín de casa, porque es importante seguir mejorando la utilización de los medicamentos y su conocimiento, así como fomentar la adecuada gestión ambiental de sus residuos”.

Y, por parte de la Farmacia Hospitalaria, Vega aclara que, desde el pasado 1 de enero, SIGRE ha ampliado su ámbito de actuación para incluir también el reciclaje de los residuos de envases de medicamentos que se generan en establecimientos sanitarios o en instalaciones de la distribución, “con el doble objetivo de, por un lado, facilitar al sector farmacéutico el cumplimiento de las nuevas obligaciones ambientales que entraban en vigor en esa fecha y, por otro, avanzar hacia una economía más circular, en la que desde el ecodiseño de los envases hasta la correcta gestión de los residuos se organice bajo principios de sostenibilidad”.

Para ello, la Farmacia Hospitalaria “se configura como un aliado fundamental para conseguir una adecuada segregación de los residuos de medicamentos que se generan en los centros sanitarios, facilitando así su correcta gestión medioambiental posterior”, concluye Vega.


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