Un nuevo informe sobre Sistemas Personalizados de Dosificación (SPD) y Programas de Adherencia pone de relieve el papel creciente de la farmacia comunitaria en la mejora del uso de los medicamentos y en la sostenibilidad del sistema sanitario. El estudio, impulsado por el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos y elaborado por la consultora Hiris, analiza la implantación real de estos servicios en España a partir de la experiencia de farmacias y pacientes, ofreciendo una radiografía detallada de su desarrollo, aceptación y retos pendientes.
El trabajo se apoya en una metodología mixta que incluye revisión bibliográfica, análisis territorial y encuestas a 475 farmacias y 384 pacientes. Sus conclusiones confirman que los SPD están ampliamente extendidos —con presencia en el 81% de las farmacias participantes— y que gozan de una elevada valoración por parte de los usuarios, que en un 90% manifiestan estar satisfechos con el servicio. Sin embargo, el informe también evidencia que su implantación sigue siendo desigual entre comunidades autónomas y que todavía existe margen de crecimiento, tanto en cobertura como en integración dentro del sistema sanitario.
El presidente del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos, Jesús Aguilar, ha destacado durante la presentación de este martes que “los sistemas personalizados de dosificación están cada vez más extendidos en nuestro país y tienen un importante impacto en la mejora del uso de los medicamentos por los pacientes”. En su intervención ha subrayado que la falta de adherencia terapéutica constituye uno de los grandes retos sanitarios, tanto en España como a nivel internacional, donde aproximadamente el 50% de los pacientes no sigue adecuadamente sus tratamientos.
“Uno de cada dos pacientes no consigue cumplir adecuadamente su tratamiento y al menos un 30% lo abandona”
Aguilar ha insistido en la magnitud del problema al señalar que “uno de cada dos pacientes no consigue cumplir adecuadamente su tratamiento y al menos un 30% lo abandona”, ya sea por olvido o por dificultades en la gestión de la medicación. Estas situaciones derivan en consecuencias clínicas relevantes, como pérdida de control de la enfermedad, aumento de complicaciones, ingresos hospitalarios evitables y un notable impacto económico para el sistema sanitario.
En este sentido, recordó que hace una década se estimó que la falta de adherencia generaba en España más de 11.000 millones de euros anuales en sobrecostes, además de cerca de 18.400 muertes evitables. “Es un reto creciente”, ha afirmado, vinculándolo al envejecimiento de la población y al aumento de la cronicidad, factores que incrementan el número de pacientes polimedicados. En la actualidad, más de 2,7 millones de personas mayores de 65 años en España toman más de cinco medicamentos, lo que dificulta significativamente el seguimiento de los tratamientos.
El presidente del Consejo General ha defendido el papel estratégico de la farmacia comunitaria como agente asistencial clave en la mejora de la adherencia. “La farmacia comunitaria tiene una posición estratégica para contribuir a la mejora de la adherencia, facilitando a los pacientes la gestión y el seguimiento de los tratamientos”, ha señalado. Asimismo, ha destacado que tanto los SPD como los servicios de adherencia terapéutica permiten mejorar la seguridad del paciente y los resultados en salud, aunque ha advertido que su implantación aún no es homogénea en todo el territorio.
La adherencia y su contexto demográfico
Desde la industria farmacéutica, el presidente de CINFA, Enrique Ordieres, ha puesto en valor la colaboración mantenida durante más de dos décadas con la profesión farmacéutica en ámbitos asistenciales, formativos y divulgativos. En su intervención, ha destacado que el problema de la adherencia debe abordarse teniendo en cuenta el contexto demográfico actual, marcado por el envejecimiento de la población y la creciente polimedicación.
“El impacto de la falta de adherencia de los pacientes a los tratamientos es un aspecto que hay que considerar cada vez más”
Ordieres ha señalado que “el impacto de la falta de adherencia de los pacientes a los tratamientos es un aspecto que hay que considerar cada vez más”, y ha añadido que el uso de SPD desde la farmacia comunitaria “puede tener muchísimo impacto en el futuro”. En su opinión, estos servicios están respaldados por una sólida base formativa y procedimental, y cuentan con profesionales preparados para su implementación.
Asimismo, ha subrayado que España dispone de una red de aproximadamente 22.000 farmacias comunitarias accesibles, lo que constituye una infraestructura idónea para extender este tipo de servicios asistenciales. “La farmacia comunitaria está dispuesta y preparada para ayudar a cubrir estas necesidades”, ha afirmado, destacando además el papel de programas de formación continuada como herramienta clave para consolidar su implantación.
El SPD es un servicio consolidado
La secretaria del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos, Raquel Martínez, ha ofrecido una visión detallada desde la práctica farmacéutica, subrayando que el SPD es un servicio consolidado, con décadas de trayectoria en algunas farmacias, aunque su visibilidad se ha incrementado notablemente a raíz de la pandemia. Según ha explicado, la media se sitúa en torno a 22 pacientes por farmacia, con variaciones significativas en función de la existencia de convenios y del entorno territorial.
Martínez ha puesto de manifiesto una de las principales limitaciones actuales: la falta de homogeneidad en la implantación del servicio. “Solo un 26,2% de las farmacias dispone de convenio”, ha señalado, mientras que el 73,8% restante opera sin acuerdos de financiación con administraciones o entidades locales, lo que genera desigualdades en el acceso de los pacientes. Esta disparidad, ha añadido, implica que la disponibilidad del servicio pueda depender del código postal del paciente.
En cuanto a los beneficios, ha destacado que los SPD contribuyen a mejorar la adherencia terapéutica, la seguridad clínica, la conciliación de la medicación y la calidad de vida del paciente. Además, permiten realizar un seguimiento farmacoterapéutico más exhaustivo, detectar posibles duplicidades o errores en la medicación y reforzar la confianza entre paciente y profesional sanitario. “Se trata de un servicio que aporta valor añadido en el seguimiento individualizado del tratamiento”, ha explicado.
“Solo un 26,2% de las farmacias dispone de convenio”
Martínez también ha señalado que los farmacéuticos recomiendan el SPD en un 32,8% de los casos, aunque el nivel de conocimiento del servicio sigue siendo insuficiente entre profesionales sanitarios y pacientes. En este sentido, ha subrayado que una mayor difusión y formación podría incrementar su demanda, tanto desde la atención primaria como desde el propio entorno del paciente. “El desconocimiento sigue siendo una barrera importante”, ha apuntado Martínez.
Otro aspecto relevante que ha destacado ha sido la percepción de los profesionales respecto a la información disponible. Según el informe, un porcentaje significativo de farmacias reconoce no disponer de la información necesaria para implantar servicios de adherencia terapéutica, lo que limita su desarrollo. Asimismo, ha insistido en la necesidad de avanzar hacia una mayor coordinación con otros profesionales sanitarios y en la importancia de la remuneración como factor clave para la sostenibilidad del servicio.
Construir un mapa de los servicios de adherencia y SPD
Desde la consultora Hiris, Jose María Fernández, ha explicado que el trabajo tiene como objetivo principal “construir un mapa de situación de los servicios de adherencia terapéutica y SPD en España”, analizando tanto la implantación como la percepción de los pacientes que ya utilizan estos servicios. La investigación incluyó una encuesta a 384 pacientes, en su mayoría usuarios o cuidadores, con un enfoque semiestructurado que permitió recoger información cualitativa y cuantitativa.
Fernández ha destacado que los resultados muestran que la mayoría de los pacientes utiliza el SPD desde hace menos de cinco años, y que el perfil predominante corresponde a personas mayores y polimedicadas, en línea con el contexto demográfico actual. Entre las razones más frecuentes para utilizar el servicio destacan la comodidad (53%) y la prevención de errores en la toma de medicación (34,6%).
"el trabajo tiene como objetivo principal construir un mapa de situación de los servicios de adherencia terapéutica y SPD en España”
El estudio también refleja una elevada satisfacción general, así como una alta tasa de recomendación, con una puntuación media de 8,5 sobre 10. Entre los aspectos mejor valorados figuran la organización de la medicación y la sensación de seguridad, mientras que entre las áreas de mejora se señalan la coordinación entre profesionales, la frecuencia del servicio, la comunicación entre recogidas y el acceso a más información sobre el tratamiento.
Con respecto a los aspectos que mejorarían del SPD ponen sobre la mesa la coordinación, la frecuencia de ir a la recogida del SPD a la farmacia, la comunicación entre recogidas, el coste, los recordatorios, contar con más información, con un registro y un dispositivo más cómodo y más privacidad. Cabe mencionar que el 44,3% no cambiaría nada, además, 3 de cada 4 usuarios vería como algo positivo que el farmacéutico pudiera acceder a su historia clínica electrónica. A su vez, el 80% asignan 8 puntos a la probabilidad de recomendar este servicio.
Finalmente, tanto la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, representada por su presidenta Carina Escobar, como la Sociedad Española de Atención a las Personas con Enfermedades Crónicas, a través de su vicepresidente Juan Torres, coincidieron en señalar el valor estratégico de estos servicios desde la perspectiva del paciente y del sistema sanitario. Escobar ha destacado la importancia de mejorar la comunicación y el acceso a información sobre medicamentos, subrayando que “disponer de datos sobre la relación del paciente con su medicación es clave para evitar descompensaciones y mejorar la seguridad”.
Por su parte, Torres ha calificado la situación actual como “una fotografía excelente de cómo está el sistema”, advirtiendo de la presión creciente sobre el mismo debido al envejecimiento y la cronicidad. En su opinión, la farmacia comunitaria desempeña un papel clave al ser un punto de contacto cercano y accesible para los pacientes, y defendió la necesidad de reforzar la colaboración entre todos los agentes sanitarios para maximizar el impacto de estos servicios.