El Departamento de Salud del País Vasco, a través de su dirección de Farmacia, y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa (COFG) han puesto en marcha un proyecto mediante el que los farmacéuticos participantes mejorarán el uso de medicamentos entre personas beneficiarias de los Servicios Sociales y preceptores de una prestación económica para cuidados familiares. El objetivo de este programa es facilitar el acceso al medicamento, y mejorar el uso de la medicación y la adherencia a los tratamientos.
Mediante la iniciativa, las farmacias comunitarias colaborarán con la persona cuidadora principal o el auxiliar domiciliario en aspectos relacionados con la adquisición, conservación y administración de medicamentos. Así, el farmacéutico preparará y entregará la medicación con periodicidad semanal o quincenal en dosificaciones personalizadas con la información correspondiente mediante sistemas personalizados de dosificación (SPD).
En total, son 61 municipios de la provincia de Guipúzcoa los que están colaborando en el programa, que arrancó 2009 y, actualmente, casi un millar de pacientes y 280 farmacias se han adherido. Amaia Unamuno, farmacéutica en San Sebastián, es una de ellas. Esta profesional nos atiende para hablar de este proyecto, nuevo ejemplo del valor social de la Farmacia, con el que solo en el 2025 se prepararon más de 18.000 blísteres en las farmacias guipuzcoanas.

Pregunta. ¿Por qué se decidió a participar en el proyecto de preparación de SPD para personas usuarias de los Servicios Sociales?
Respuesta. Desde la farmacia vemos a diario las dificultades reales que tienen algunas personas para manejar correctamente su medicación. Polimedicados, personas con problemas de memoria, soledad o dependencia hacen que el riesgo de errores sea alto. Este programa nos permite dar un paso más como profesionales sanitarios, trabajar de forma coordinada con Servicios Sociales y situar a la persona en el centro, ayudándole a usar su tratamiento de forma segura y eficaz.
P. ¿Cuál ha sido la acogida por parte de estas personas?
R. La acogida ha sido muy buena. Al principio algunas personas muestran cierta desconfianza o miedo al cambio; no tener las cajas de medicamentos en casa les resulta raro, pero en cuanto comprueban que el sistema les facilita el día a día, la valoración es muy buena.
P. ¿Y de sus cuidadores?
R. Para las personas cuidadoras supone un gran alivio. El SPD reduce la carga de responsabilidad, evita dudas sobre si la medicación está bien administrada y les aporta confianza. Además, saben que cuentan con nuestro apoyo ante cualquier duda o problema, lo que mejora mucho la adherencia y el seguimiento del tratamiento.
P. ¿En qué situación se suelen encontrar las personas beneficiarias de esta iniciativa?
R. En general suelen ser personas mayores o con algún grado de dependencia, pero también personas más jóvenes con varias patologías crónicas y tratamientos complejos (trasplantados, enfermos crónicos con mucha medicación…).
P. ¿Qué mejoras ha observado en la adherencia a los tratamientos a través de este programa?
R. Claramente la adherencia a los tratamientos mejora. Disminuyen los olvidos, los errores de dosificación y las confusiones entre medicamentos. Además, el seguimiento farmacoterapéutico nos permite detectar incidencias, duplicidades o efectos adversos y comunicarlos. El tratamiento de cada paciente se vuelve más seguro y efectivo.
P. ¿Qué valor tienen proyectos como este, que potencian la labor de Salud Pública, para las farmacias?
R. El valor es enorme. Refuerzan el papel de la Farmacia Comunitaria como agente de salud cercano, accesible y comprometido con la comunidad. Además, fomentan el trabajo en red con otros profesionales y ponen en valor nuestra formación sanitaria.
P La tendencia poblacional es hacia el envejecimiento y la cronicidad, ¿cómo ayuda la preparación de SPD a los pacientes mayores y con enfermedades crónicas?
R. El SPD es una herramienta clave en este contexto. Como he comentado, facilita la organización de tratamientos complejos, mejora la seguridad, reduce errores y favorece la autonomía del paciente el mayor tiempo posible. Mejora su calidad de vida.