El contexto sanitario en Europa, y el de España, revela una población que envejece y que cada vez está más afectada por enfermedades crónicas, lo que genera un mayor gasto para los sistemas de salud, que deben garantizar la atención correcta a los pacientes. Esta coyuntura provoca, además, que haya personas en situación de polifarmacia y, en consecuencia, problemas de adherencia terapéutica. En estas circunstancias, cabe preguntarse por la sostenibilidad de los sistemas sanitarios, y el Grupo Europeo de Farmacéuticos Comunitarios (PGEU, por sus siglas en inglés) ha elaborado un informe titulado “Farmacia 2030: una visión para la Farmacia Comunitaria en Europa” en el que desgranan los retos sanitarios para los años venideros e inciden en las soluciones que los profesionales comunitarios pueden aportar.
En este documento se señala que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) informó de que el gasto sanitario “ha aumentado en todos los países europeos, a menudo a un ritmo superior al del crecimiento económico. Esto ha dado lugar a que se destine una parte cada vez mayor del PIB nacional a la salud. Es fundamental introducir cambios en los sistemas de asistencia sanitaria para satisfacer las necesidades de los pacientes”.
Por ello, la entidad reclama un modelo de atención más “eficiente, rentable y centrado en el paciente” y tratar a las personas desde el ámbito comunitario, “más cerca de su domicilio”. Ante esto, PGEU destaca que los sanitarios necesitarán una gestión de la salud “más inteligente, utilizando un enfoque integrado y multidisciplinar”. Por ello, los farmacéuticos europeos están desempeñando labores más centradas en las personas y “ampliando el número de servicios de Atención Primaria disponibles a través de las farmacias comunitarias”.
¿Qué pueden aportar los farmacéuticos comunitarios?
De acuerdo con el informe de PGEU, en el terreno de calidad de la atención y de la seguridad del paciente, se puede maximizar los beneficios de la intervención de los farmacéuticos comunitarios a través de los servicios profesionales farmacéuticos encaminados a mejorar los resultados terapéuticos y la adherencia y a minimizar los riesgos vinculados al uso de los medicamentos.
Otra de las recomendaciones del grupo pasa por implicar más estrechamente a los profesionales del ámbito comunitario en los modelos de atención colaborativa. “Para lograr una atención verdaderamente integrada, es necesario combinar las fortalezas y competencias de cada miembro del equipo sanitario”, amplían. En este sentido, se incide en la importancia de conceder a los farmacéuticos acceso a toda la información sanitaria relevante de las personas, así como a la relación de fármacos que tienen prescritos.
Por otra parte, desde el PGEU resaltan como punto clave apoyar a los farmacéuticos “en la integración de la farmacogenómica, las normas clínicas validadas y los datos del mundo real en su práctica diaria. Esto mejorará la seguridad de los pacientes y aumentará los beneficios de la farmacoterapia”.
Sobre la Salud Pública, la institución señala como medida el apoyo a los farmacéuticos comunitarios “en la oferta de exámenes de salud, gestión de medicamentos, promoción de la salud y educación para ayudar a reducir la carga global de las enfermedades crónicas y, en última instancia, apoyar una mejor autogestión de las afecciones crónicas”. También estipula como acción implantar normativas que faciliten a los profesionales desempeñar “un papel más destacado en las intervenciones de salud pública y prevención. Esto maximizará el valor de la red de farmacias comunitarias, altamente accesible, para las comunidades a las que sirven”.
En cuanto al acceso a los medicamentos, la recomendación de PGEU es fomentar que los farmacéuticos comunitarios puedan asegurar que los pacientes tengan acceso a los tratamientos completos cerca de sus casas o puestos de trabajo. Por ello, hacen hincapié en la capacitación para “suministrar toda la gama de medicamentos en las farmacias comunitarias y entregar medicamentos en residencias y domicilios de pacientes”.
Y, por último, en el ámbito de garantizar la sostenibilidad de los sistemas sanitarios, la entidad propone que la remuneración de los farmacéuticos comunitarios “refleje adecuadamente su contribución a la mejora de la atención farmacéutica, la reducción de la carga sobre otros servicios sanitarios y el apoyo a la sostenibilidad y la resiliencia de los sistemas sanitarios europeos”.