“Lejos de sustituir al farmacéutico hospitalario, la IA actúa como una herramienta que amplifica su capacidad”

El farmacéutico residente en el Hospital de Fuenlabrada Miguel Caselles habla con EGF sobre su proyecto de integración de la IA en la farmacocinética

Miguel Caselles.
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La Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) premió recientemente a Miguel Caselles, farmacéutico hospitalario residente en el Hospital Universitario de Fuenlabrada, por el desarrollo, en colaboración con otros profesionales, del proyecto KinetIA, una iniciativa que impulsa la aplicación de inteligencia artificial y análisis avanzados para optimizar la monitorización farmacocinética en los hospitales. El proyecto persigue el objetivo de mejorar la individualización de los tratamientos mediante un sistema que integra farmacocinética poblacional, modelos predictivos y procesamiento inteligente de información clínica, y propone una plataforma capaz de analizar datos complejos, identificar patrones relevantes y ofrecer recomendaciones que facilitan la toma de decisiones en el ámbito asistencial.

Asimismo, esta propuesta responde a una necesidad creciente dentro de los servicios de Farmacia Hospitalaria: disponer de herramientas que permitan optimizar la dosificación de medicamentos con estrecho margen terapéutico, mejorar la seguridad del paciente y aumentar la eficiencia de los procesos clínicos.

Para hablar de este proyecto, Caselles atiende a El GlobalFarma, en una conversación en la que reivindica que la inteligencia artificial, si bien ayuda a tareas administrativas y repetitivas, no puede sustituir el criterio clínico de los farmacéuticos hospitalarios.

Pregunta: Háblenos del proyecto Kinet-IA.

Respuesta: Kinet-IA es un proyecto de apoyo clínico impulsado por farmacéuticos hospitalarios de distintos hospitales, que parte de una realidad bien conocida: la atención farmacoterapéutica y la optimización de tratamientos no es homogénea entre centros, y puede variar de forma significativa según los recursos, los circuitos y la experiencia disponible en cada hospital.

Ante esta variabilidad asistencial, Kinet-IA nace con un objetivo claro: contribuir a estandarizar la individualización del tratamiento, garantizando que todos los pacientes tengan acceso a un nivel mínimo, homogéneo y de calidad en el ajuste terapéutico, independientemente del hospital en el que sean atendidos.

Desde el punto de vista técnico, Kinet-IA es una herramienta digital basada en inteligencia artificial que surge de la práctica real de la farmacia hospitalaria. Está diseñada para acompañar al farmacéutico en procesos complejos de ajuste de dosis, integrando de forma estructurada información clínica, analítica y farmacológica, y facilitando una toma de decisiones más precisa, reproducible y basada en criterios homogéneos.

Uno de los ejes fundamentales del proyecto es la personalización basal del tratamiento: democratizar el acceso a la farmacocinética y a la optimización terapéutica avanzada, reduciendo la variabilidad asistencial y evitando que la calidad del ajuste dependa exclusivamente del contexto del hospital o de la experiencia individual del profesional.

P. ¿Qué objetivos se planteó al poner en marcha la iniciativa?

R. El principal objetivo fue mejorar la calidad y la equidad de la atención farmacoterapéutica. En la práctica clínica, la optimización de tratamientos complejos depende mucho del tiempo disponible, de la experiencia del profesional y de los recursos del centro, lo que genera una variabilidad que impacta directamente en los pacientes.

Kinet-IA se plantea como una herramienta para reducir esa variabilidad, sistematizar el proceso y facilitar una personalización adecuada desde el inicio del tratamiento. Además, busca optimizar el trabajo del farmacéutico hospitalario, liberando tiempo y reduciendo la carga cognitiva, lo que repercute tanto en la seguridad del paciente como en la eficiencia global del sistema sanitario.

P. ¿Cómo repercute la IA en la monitorización y optimización de los tratamientos?

R. La inteligencia artificial actúa como un asistente clínico que acompaña al profesional durante todo el proceso. Ayuda a recopilar y organizar los datos relevantes del paciente, a no olvidar variables importantes y a contextualizar la información disponible dentro de un marco clínico coherente.

Esto permite que todos los pacientes partan de un análisis sólido y estructurado, incluso en situaciones de alta carga asistencial. La IA no sustituye el juicio clínico, pero sí facilita decisiones mejor informadas, más consistentes y menos dependientes de factores circunstanciales, lo que tiene un impacto directo en la calidad asistencial y en la eficiencia.

P. ¿Qué beneficios aporta esta herramienta en la optimización de los tratamientos?

P. Kinet-IA permite optimizar los tratamientos desde fases tempranas, lo que ayuda a evitar fracasos terapéuticos y, en muchos casos, a rescatar tratamientos antes de agotar líneas terapéuticas más complejas o costosas. Esto es especialmente relevante en antibióticos y en otros fármacos como las terapias biológicas, donde un ajuste adecuado del tratamiento puede marcar la diferencia entre éxito y fracaso.

Desde una perspectiva de sistema sanitario, este enfoque maximiza el valor de cada tratamiento iniciado, evita cambios innecesarios y contribuye claramente a una mayor eficiencia, tanto clínica como económica.

P. ¿A qué tipo de terapia está enfocado, principalmente, Kinet-IA?

R. Kinet-IA está orientado a múltiples antibióticos y a otros fármacos en los que la individualización del tratamiento y la optimización del intervalo posológico son clave. Entre ellos se incluyen también determinadas terapias biológicas, donde un ajuste adecuado puede evitar pérdidas de respuesta y cambios prematuros de línea.

Este enfoque permite prolongar la eficacia de los tratamientos, retrasar la necesidad de escalar a nuevas opciones terapéuticas y contribuir a una gestión más racional y sostenible de los recursos disponibles.

P. ¿Cómo impacta la inteligencia artificial en la labor del farmacéutico hospitalario?

R. La IA refuerza el papel del farmacéutico hospitalario como profesional clínico. Automatiza tareas repetitivas y ayuda a estructurar la información, permitiendo que el farmacéutico dedique más tiempo al análisis, a la toma de decisiones complejas y a la comunicación con el equipo asistencial.

Lejos de sustituir al profesional, la IA actúa como una herramienta que amplifica su capacidad, mejora la consistencia del trabajo y contribuye a una práctica más segura y eficiente.

P. ¿Cómo mejora la eficiencia de la gestión de la labor del farmacéutico hospitalario?

R. Kinet-IA mejora la eficiencia al centralizar la información relevante y guiar el proceso de análisis. Reduce duplicidades, retrabajos y la necesidad de rehacer cálculos o reconstruir casos desde cero.

Además, favorece la continuidad asistencial y permite priorizar mejor a los pacientes que más se benefician de una optimización terapéutica, lo que se traduce en una gestión del tiempo más eficiente y en una práctica clínica más homogénea.

P. ¿Cómo repercute en el ámbito económico?, ¿ahorra dinero a la farmacia del hospital?

R. Aunque su objetivo principal es clínico, el impacto económico es evidente. Optimizar tratamientos evita fracasos terapéuticos, reduce cambios innecesarios de línea y permite aprovechar mejor terapias de alto coste, como los biológicos.

Esto contribuye a una mayor eficiencia del sistema sanitario, no solo en términos de gasto farmacéutico directo, sino también en reducción de complicaciones, estancias prolongadas y consumo de recursos asistenciales.

P. ¿Qué otras aplicaciones podría tener la IA para la gestión de una farmacia hospitalaria?

R. La IA tiene un gran potencial para el farmacéutico hospitalario, especialmente en la automatización de tareas y en el análisis de grandes volúmenes de datos. Puede aplicarse a procesos que no aportan valor clínico directo y que no necesitan del juicio humano, liberando tiempo del profesional.

Además, el análisis de datos puede ayudar a identificar patrones que faciliten una gestión más eficiente, por ejemplo en la planificación de compras, la gestión de stocks o la detección de ineficiencias, contribuyendo a una utilización más racional de los recursos.

P. ¿Qué papel jugará la IA en el desempeño del farmacéutico hospitalario en los próximos tiempos?

R. La inteligencia artificial no es una opción, es una herramienta que los sistemas sanitarios van a tener que incorporar de forma decidida si quieren avanzar tanto en eficiencia económica como en calidad asistencial. Nos enfrentamos a una complejidad creciente de los tratamientos, a un volumen cada vez mayor de información y a una presión asistencial constante. Pretender abordar todo eso sin apoyarnos en herramientas inteligentes simplemente no es realista.

La IA nos permite optimizar el tiempo y hacer nuestro trabajo de forma más precisa. Automatiza tareas repetitivas, administrativas o de bajo valor añadido —aquellas que realmente no aportan valor clínico y que no necesitan del juicio humano— y, al mismo tiempo, nos ayuda a analizar grandes volúmenes de datos para encontrar patrones que serían imposibles de detectar manualmente. Esto nos permite tomar decisiones mejor informadas, más coherentes y más alineadas con la evidencia.

Para el farmacéutico hospitalario, sus aplicaciones van mucho más allá del ámbito clínico. La IA puede apoyar la automatización de procesos, la validación farmacoterapéutica, la detección de ineficiencias, o incluso la optimización de compras y gestión de stocks, ayudando a utilizar mejor los recursos disponibles y contribuyendo directamente a la sostenibilidad del sistema sanitario.

Todo ello tiene un efecto muy claro: liberar tiempo del profesional para dedicarlo a lo verdaderamente humano. A la reflexión clínica, a la toma de decisiones complejas, a la comunicación con otros profesionales y con los pacientes. La IA no deshumaniza la asistencia; bien utilizada, la refuerza.

Para que esto sea posible, es indispensable que la profesión evolucione hacia perfiles cada vez más híbridos, capaces de entender la clínica, pero también la tecnología y los datos. Incorporar estos avances al día a día no es solo una cuestión de innovación, sino de responsabilidad si queremos ofrecer la mejor atención posible a nuestros pacientes y garantizar la eficiencia y la sostenibilidad del sistema sanitario en el futuro.


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