Las incidencias en el suministro de medicamentos continúan siendo un problema estructural y sistémico en toda Europa, y las farmacias comunitarias se han convertido en el primer frente de respuesta, asumiendo una carga creciente tanto operativa como humana. Así se puso de relieve en el estudio “Informe sobre los problemas en el suministro de medicamentos”, presentado durante la jornada “Garantizando la disponibilidad de medicamentos: los farmacéuticos y la resiliencia de la cadena de suministro europea”, organizada por la Agrupación Farmacéutica de la Unión Europea (PGEU) en el Parlamento Europeo.
En este estudio se confirma que las faltas no son episodios aislados, sino un desafío persistente que afecta a todos los países de la UE y la EFTA (European Free Trade Association). Según los datos del estudio, el 96% de los países participantes reporta problemas en el suministro, y en el 70% de ellos la situación se mantiene en niveles altos. Más de un tercio de los Estados miembros señala que actualmente hay más de 600 medicamentos en situación de escasez.
“Las farmacias comunitarias actúan cada vez más como amortiguadores dentro de cadenas de suministro frágiles”
Entre los hallazgos más relevantes para la labor diaria del farmacéutico, el informe subraya que “las farmacias comunitarias actúan cada vez más como amortiguadores dentro de cadenas de suministro frágiles” y que dedican, de media, “12 horas semanales a gestionar las incidencias en el suministro”. Este tiempo incluye la búsqueda de alternativas terapéuticas, el contacto con prescriptores, el asesoramiento a los pacientes, la prevención de errores de medicación y la gestión de los requisitos administrativos. El 81% de los países participantes reconoce que estas tareas conllevan un aumento de la carga administrativa y pérdidas económicas asociadas al tiempo invertido en gestionar estas incidencias.
Elevada carga de trabajo
En algunos casos extremos, las farmacias reportan dedicar “más de 30 o incluso 40 horas por semana” a esta gestión, lo que refleja que incluso donde la cantidad de faltas se ha estabilizado, la complejidad del suministro y la sustitución de tratamientos continúa elevando la carga de trabajo.
Como sintetizó el presidente de la PGEU, Mikołaj Konstanty, durante las jornadas “ya no se trata de incidentes aislados, es una presión crónica sobre los pacientes, los farmacéuticos y los sistemas sanitarios. De hecho, los farmacéuticos comunitarios garantizan cada día la continuidad asistencial, pero la resiliencia no puede depender de que los profesionales de primera línea carguen con los fallos sistémicos”.
El estudio también pone de relieve que los sistemas de monitorización predictiva y de alerta temprana siguen siendo “desiguales, en desarrollo o reactivos” en muchos países. Solo un 15% permite la sustitución terapéutica por parte de los farmacéuticos, limitando su capacidad para garantizar la continuidad asistencial. Esto refuerza la necesidad de dotar a los profesionales de herramientas jurídicas y operativas que permitan respuestas rápidas y seguras.
las farmacias reportan dedicar “más de 30 o incluso 40 horas por semana” a esta gestión
La PGEU propone, en este contexto, reforzar la coordinación europea, implementar sistemas de monitorización interoperables, ampliar los marcos legales para la sustitución terapéutica bajo protocolos definidos y reconocer el tiempo que las farmacias dedican a gestionar la escasez. Como destacan desde la organización, “las incidencias en las faltas de medicamentos son una prueba de la capacidad de Europa para garantizar un acceso equitativo a terapias esenciales. Pasar de gestionar la escasez a prevenirla debe convertirse ahora en una prioridad europea compartida”.
Sostenibilidad de la farmacia comunitaria
La escasez de medicamentos no solo afecta a los pacientes, sino que también genera un impacto directo en la sostenibilidad de la farmacia comunitaria. En el 85 % de los países, las faltas han contribuido a una reducción de la confianza de los pacientes, mientras que el 78% de las farmacias reporta menor satisfacción laboral entre su personal. Además, el 81% de los países indica un incremento de las cargas administrativas y pérdidas económicas derivadas del tiempo que se dedica a mitigar las incidencias.
Los impactos financieros adicionales sobre las farmacias incluyen cambios en los reembolsos, aumento de los costes de adquisición de medicamentos y ajustes operativos
Los impactos financieros adicionales sobre las farmacias incluyen cambios en los reembolsos (48%), aumento de los costes de adquisición de medicamentos (41%) y ajustes operativos como mantener un stock mínimo o cubrir tarifas de importación (37%). Estos datos evidencian que la gestión de la escasez ya no es solo un reto clínico, sino un problema operativo y económico que repercute directamente en los profesionales de farmacia.
El informe deja claro que, detrás de las estadísticas y los porcentajes de escasez, se encuentra el día a día del farmacéutico, que dedica “el equivalente a más de un día completo de trabajo por semana” a asegurar que los pacientes puedan seguir sus tratamientos de manera segura, a pesar de la presión creciente y de las limitaciones del sistema. Esta carga operativa refleja no solo la importancia del rol del farmacéutico comunitario, sino también la necesidad urgente de fortalecer la resiliencia del suministro de medicamentos en toda Europa.